Prima de riesgo, puntos básicos, ¿qué es eso?

Ayer estuve de viaje de trabajo con un compañero de la oficina, y a raíz de una noticia en la radio sobre la prima de riesgo, que había subido hasta los 345 puntos básicos para la deuda española, se me ocurrió preguntarle si él sabía qué es eso de la prima de riesgo y qué son los puntos básicos. Como era de esperar, no lo tenía nada claro. Que está relacionado con lo que le cuesta al Estado endeudarse, pero que “si te digo la verdad, me pierdo”. Es lo que observo últimamente: se está entrando por parte de los medios generalistas en informaciones económicas, con demasiados conceptos técnicos y escasa clarificación, de modo que el mensaje que llega al ciudadano de a pie es confuso. Probablemente el propio locutor que lee la noticia tampoco tiene los conceptos claros y eso desde luego no ayuda.

Con vuestro permiso, porque tampoco es que yo sea un experto en esto (no dejo de ser un industrial que se dedica a transformar “hierros”), voy a intentar aclarar un poquito algunos términos para el ciudadano de a pie. Por descontado, se agradecen correcciones y comentarios.

Deuda pública, prima de riesgo y puntos básicos

Como entiendo que sí sabéis, los Estados emiten deuda pública para financiar sus gastos. Y tristemente, también para poder pagar la deuda antigua que les va venciendo y sus intereses. Pero ese es otro tema…

Esa deuda pública tiene diferentes formas en función de su duración. En España: “letras” a 3, 6, 12 y 18 meses; “bonos” a 3 y 5 años; “obligaciones” a 10, 15 y 30 años.

La prima de riesgo de España (o de Grecia, Italia, etc.) es la diferencia, “la resta”, entre el tipo de interés de la deuda pública de ese país a 10 años, y el tipo de interés del bono alemán a 10 años. Se considera que ese bono es al que se pide menos interés porque es el más seguro, y lo que se paga de interés por los de otros países, es un “extra” respecto al alemán por los diferentes motivos que indico en el siguiente punto.

Los puntos básicos son centésimas de puntos porcentuales, es decir, 1 pb = 0,01%.

Poniendo un ejemplo, si el bono alemán a 10 años está en el 2%, y la obligación española a 10 años está en el 5,43%, entonces la prima de riesgo española es de 343 puntos básicos (5,43% – 2%=3,43%=343 centésimas de punto porcentual).

Quién, cómo y cuándo se compra la deuda

La deuda pública la compran desde los inversores de mayor volumen (la banca, los fondos de inversión, las grandes empresas) hasta el inversor particular.  Se habla de dos mercados: el primario y el secundario. El mercado primario se refiere a cuando se vende la deuda pública “por primera vez”, en su momento de emisión por el Tesoro. Son las famosas “subastas de deuda pública” de las que se habla en los medios, donde el Tesoro recibe ofertas por su deuda y adjudica lo que cree conveniente en función de sus necesidades.

Luego está el mercado secundario, que son los continuos intercambios de deuda ya emitida y en circulación, que se controla electrónicamente y da lugar a unas cotizaciones que son las que se reflejan diariamente en las primas de riesgo que se mencionan en las noticias. Pero la fluctuación es constante mientras están abiertos los mercados, aunque lo que se suele reflejar son los precios de cierre de la Bolsa.

Aunque todo ciudadano puede abrir una cuenta directa en el Banco de España para comprar a nivel particular en el mercado primario, normalmente a éste acuden los inversores de grandes volúmenes (lo que se suele llamar “inversores institucionales”) mientras que los inversores de menor volumen como tú y yo compramos la deuda a través de agentes de Bolsa, o a través de intermediarios financieros como los bancos, dependiendo el precio no sólo de la oferta y demanda en el mercado electrónico en ese momento, sino también de los acuerdos entre el intermediario financiero y el cliente.

Para compras de deuda pública a corto plazo (por ejemplo, a una semana), se habla de repos, que consiste en comprar a través de un intermediario financiero unos títulos de deuda pública con un pacto previo de recompra por parte del intermediario de esos mismos títulos a un precio determinado.

Interés y precio de la deuda pública

No son lo mismo aunque son las dos caras de la misma moneda.

En cuanto al tipo de interés, es cuánto rendimiento nos dan por el dinero prestado. Normalmente se expresa en porcentaje, no en puntos básicos como la prima de riesgo, aunque sin embargo se suelen mencionar hasta dos decimales. ¿Por qué entonces para unas cosas de una manera y para otras de la otra, cuando terminamos hablando de magnitudes similares? Ajá, misterios de la ciencia…

¿De qué depende el tipo de interés de la deuda? De varios factores:

  • La duración: casi por sentido común, se entiende que cuanto más tiempo alguien retenga tu dinero, más le pidas a cambio.
  • Las expectativas de inflación: la inflación representa la pérdida de poder adquisitivo de tu dinero en el tiempo. Cuanto mayor sea la inflación esperada, más pedirás de interés. Pero si de la inflación a corto plazo tienes previsiones, según se alarga el plazo, más dudas surgen y por tanto más interés pides “por si acaso”.
  • La moneda: la divisa en la que está denominada la deuda y sus expectativas de apreciación o depreciación respecto a las monedas de referencia afectan a los intereses a pagar. No es lo mismo emitir deuda en dólares, euros, libras esterlinas, yenes o francos suizos, que si es en una moneda de un país marginal. También interviene el factor liquidez, porque si es una deuda de un país remoto que tiene muy poca demanda, se vende con dificultad (“es poco líquida”) y eso te lleva a exigir más interés por ella.
  • El riesgo país: en el tipo de interés intervendrían hipotéticas dudas a que te puedan devolver el dinero, que teóricamente podrían ser mayores cuanto más lejos esté el momento de que venza la deuda. Hasta ahora, se daba casi como dogma de fe que un país del primer mundo va a pagar su deuda pública con 100% de certeza, pero ahora esto ya no está tan claro, como todos sabemos. Esto está relacionado con los CDS que vemos más adelante.
  • La confianza (la psicología) del mercado: las creencias no totalmente racionales pero tampoco exclusivamente irracionales de los agentes del mercado en cuanto a la evolución de los tipos de interés, la economía del país, su credibilidad, etc. Últimamente está muy acentuado este punto, pero siempre hay una base detrás. En general, el “mercado”, es decir, la gente que está más activa en el mundo de las finanzas, baraja mucha información y procuran adelantar acontecimientos, y todo ello influye en los intereses.
  • La intervención de las autoridades monetarias: los bancos centrales intervienen en los mercados (unos como la FED americana con poderes amplios; otros como el BCE europeo sólo con objetivo de controlar inflación), manejando tipos de interés para controlar la inflación y la cantidad de dinero en circulación en el sistema. El BCE por ejemplo no puede comprar deuda pública de los países miembros directamente en el mercado primario, y lo está haciendo “con pinzas” en el secundario.

Como esto siempre es un poco más complicado (conste que no por fastidiar, sino por ser más precisos), hay que distinguir tres términos diferentes de intereses:

  • El interés nominal: sería el más fácil de entender. Consiste en dividir el interés en importe entre el principal de lo prestado, y expresarlo en porcentaje. Se refiere a un periodo concreto. Por ejemplo, 100.000 € de letras a 6 meses con un interés nominal semestral del 2,5% supondría 2.500 € de interés. Como hay dos semestres en un año, multiplico por dos y obtengo un interés nominal anual del 5% para este título.
  • El T.A.E. (tasa anual equivalente): Sería como el “precio por kilo” o “precio por litro” que vemos en los etiquetados de un hipermercado. Así podemos comparar mejor independientemente de la duración de la inversión. La gracia del T.A.E. es que tiene en cuenta que los intereses que te pagan en un periodo generan intereses en el periodo siguiente. Volviendo al ejemplo anterior, ese 2,5% nominal semestral, que sería un 5% nominal anual, daría una T.A.E. del 5,0625% porque al calcular este concepto se considera que como hemos cobrado 2.500 € de interés a los 6 meses, en los segundos 6 meses generamos un poco de interés (62,50 €) sobre esos intereses, obteniendo tras dos inversiones un poco más de rendimiento. Si aquí os liáis, normal, porque tiene su complejidad; lo importante es que siempre preguntéis a las entidades financieras por el T.A.E. para conocer el interés comparable de una inversión. Porque aunque en una inversión de menos de 1 año, el TAE es más que el nominal, para una inversión de más de 1 año, pasa al contrario, y con eso juegan los bancos cuando te dan la información.
  • La T.I.R. (tasa interna de retorno): es un concepto de valoración de flujos de caja (cuál es el tipo de interés de una inversión que hace que el valor actual neto es cero, es decir, que lo que pagas ahora se compensa con lo que vas cobrando de manera diferida en el tiempo) que se utiliza al hablar de deuda para indicar en la práctica el TAE real que te reporta esa deuda al precio que te están pidiendo.
Llegamos por tanto al precio. Decíamos que la deuda se emite, se vende por primera vez, en el mercado primario, y así por ejemplo tenemos nuestros 100.000 € en letras a 6 meses al 5% nominal anual, 5,0625% TAE. ¿Qué ocurre si a los 3 meses, queremos venderlo en el mercado? No vamos a venderlo a 100.000 €, porque ya  en 3 meses hemos generado la mitad de intereses, 1.250 €. Es lo que se llama el “cupón corrido”. Así que si se mantiene el tipo de interés, venderíamos por 101.250 €. Pero, ¿qué ocurre si en el mercado el tipo de interés ha subido hasta el 6% nominal anual? Que nadie me va a querer comprar esas letras por los 101.250 € porque lo que le va a pagar es un peor interés que el que puede conseguir por otro lado. No es un interés “de mercado”. Así que habrá que vender un poco más bajo (aproximadamente a 101.004 €, 246 € menos) para que al final lo que cobre me equivalga a ese 6% nominal anual. De modo que lo que se llama el “precio ex-cupón”, es decir, la parte del precio que pagas descontando el cupón corrido que le corresponde ya al vendedor, se ajusta en función de cómo evolucionó el interés de mercado, resultando que:
  • Si el tipo de interés sube, el precio de mercado de la deuda baja
  • Si el tipo de interés baja, el precio de mercado de la deuda sube

De ahí ese fenómeno que tanto desconcierta a los que no conocen este mundillo: cuando los tipos de interés bajan, la cotización de la renta fija sube. Uno diría que si la renta fija te paga menos, entonces te interesará menos y su precio bajará. Pero es que lo que sube es el precio de la renta fija que ya está viva en el mercado, porque el precio se ajusta de modo que quien compra y vende vaya a obtener el tipo de interés de mercado.

Espero haber sabido explicarme bien…

Los CDS…

…que tan de moda están ahora. Son contratos de seguro que te compensan en caso de “default” de la deuda. ¿Y qué es el “default”? Pues amigo, aquí entramos en el terreno de la letra pequeña. Un default sería un incumplimiento de compromisos de pago. Es decir, tanto un impago como si te dicen: “ahora no te puedo pagar pero te cambio esta deuda que vence hoy por papelitos para cobrar dentro de un par de añitos”. Un CDS también te puede compensar si el emisor de la deuda pierde un determinado rating crediticio… Todo esto es un poco complejo y de hecho ahora que se habla de la quita griega, todavía no hay acuerdo sobre si esto se considera “default” o no, debido a que la quita en teoría es voluntaria.

Lo importante: es un seguro sobre la deuda, y el precio de un CDS también refleja, como la prima de riesgo, la credibilidad del emisor de la deuda. Si los CDS se pagan muy caros, es porque se confía poco.

Ya entrar en más detalle, es para nota. Pero alucino porque se habla de CDS en el Telediario, como si hubiera más de un “punto básico de población” que en realidad supiera qué es.

Conclusiones prácticas

  1. Puede ocurrir que tu prima de riesgo suba, pero que el tipo de interés que pagues baja. Si el tipo de interés alemán que paga la deuda alemana baja en un 0,5% y tu prima de riesgo sube algo menos, pongamos 3o puntos básicos, entonces tu país en realidad está pagando un 0,2% menos. En otras palabras, no sólo debemos pensar en términos de prima de riesgo.
  2. La confianza, la credibilidad, las expectativas de evolución de la economía, las expectativas de cotización de la divisa, y las expectativas de inflación en un país, todo ello condiciona el interés que se paga por la deuda. Si pensamos que un país está entrando en recesión, y es poco creíble sus políticas, no es de extrañar que se tenga que pagar más por su deuda.
  3. Si el BCE pudiera comprar en mercado primario, podría manipular totalmente los tipos de interés que pagan directamente los Estados miembros, pero al mismo tiempo caería en el “riesgo moral” de introducir ineficiencias en el mercado y recompensar a malos en agravio hacia los buenos, sin fomentar la responsabilidad fiscal sino todo lo contrario.
  4. Como en el mercado secundario sí está interviniendo últimamente el BCE (Banco Central Europeo), la prima de riesgo de países como Italia y España no está reflejando del todo la confianza de mercado. El precio de los CDS sí. Y están caritos, caritos. Así que hablar sólo de prima de riesgo es un poco engañoso últimamente.
  5. Como el BCE está comprando “caro” para bajar los tipos de interés, más de uno (¿Goldman Sachs y cía?) está ganándose un dinerito por el diferencial entre lo que compran barato y venden un poco más caro al BCE. ¿Y el riesgo moral aquí, qué?
  6. Pero como en cualquier caso los intereses de la deuda pública de los países periféricos del euro (los llamados PIIGS por representar a Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España -Spain- y por sonar a “cerdos” porque se inflaron a engordar en la época de vacas gordas para ahora morir en la crisis), y también de Francia, ojo, ha subido últimamente, los precios de cotización de la deuda pública, es decir, los precios a los que los tenedores de la deuda la podrían vender, han bajado.
  7. Esta bajada de precio de mercado de la deuda periférica es importante sobre todo para los bancos que la tienen, porque el acuerdo de ayer 26/10/11 les obliga a valorarla a precios de mercado, lo que supone contabilizar unas pérdidas potenciales (que no necesariamente reales, porque las pérdidas no se materializan salvo que se venda la deuda). Esto, sumado al incremento del requisito de “core capital”, que es digamos el núcleo de capital bueno de verdad que tiene el banco para respaldar sus balances, obliga al banco a captar más fondos y retenerlos sin prestarlos.

Léase, llegando ya al ciudadano de a pie, que toda esta movida con la deuda europea, la recapitalización de la banca y demás “películas”, se convierte en que los bancos están muy malitos, así que antes de ponerse a prestar dinero a particulares y empresas, tienen que curarse. Pero como no prestan, la actividad económica decae, lo que empeora las perspectivas del país, lo que presiona los intereses hacia arriba, lo que baja los precios, lo que obliga a los bancos a provisionar más pérdidas potenciales en su cartera de deuda, lo que les obliga a ponerse más tiritas en las heridas, siguen sin prestar a particulares y empresas… Un círculo vicioso.

¿Cómo se sale de esto? Amigo… Yo me vuelvo con mis “hierros”, que son más predecibles que todo esto.

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