Calidad, simpatía y conexión con el público: el éxito de Foo Fighters

La pasada noche del domingo 12 de febrero, mientras nos estremecíamos viendo los disturbios que se organizaban en Grecia con motivo de la votación a favor de nuevos recortes económicos y sociales, nos podíamos evadir un poco de esos problemas con el seguimiento de la ceremonia de los premios Grammy, donde aparte de coronar a esa gran voz que es la de Adele (muy merecidos sus premios), triunfaban mis apreciados Foo Fighters en las categorías de rock, conquistando todos los premios relevantes: mejor álbum de rock (Wasting Light), mejor canción de rock (Walk), mejor actuación de rock (también Walk), mejor canción de hard rock / metal (su excelente y sorprendente White Limo) y mejor vídeo largo (el extraordinario y emotivo documental Back and Forth).

No es que sea ninguna novedad: con sus 16 años de carrera musical y siete discos de estudio a sus espaldas, el grupo liderado por Dave Grohl ha recibido ya multitud de premios internacionales, incluyendo 25 nominaciones y 11 premios en los Grammy, incluyendo el de mejor álbum de rock con cuatro de sus cinco últimos discos de estudio: There is Nothing Left to Loose (1999), One by One (2003) y Echoes, Silence, Patience and Grace (2007), aparte de este fantástico Wasting Light sobre el que ya escribí como uno de los mejores discos del año pasado. ¿Cuántos grupos pueden presumir de un logro así?

Hasta aquí este es el post de un fan entregado. Lo admito. Pero no sólo quiero compartir con vosotros mi alegría por este reconocimiento que a mi juicio es más que merecido, sino que conecta con un interesantísimo artículo escrito en los blogs de marketing del IE por mi ilustre amigo, el profesor Ignacio Gafo, con el título “Breaking a marketing myth…“.  Lo que viene a poner de manifiesto es que un buen producto no se vende por sí solo, sino que hay que saber comercializarlo, dirigirlo a su público objetivo correcto, y añadirle valor. Bien, mis amigos Foo Fighters son, dentro de la música, un ejemplo creo que perfecto de un buen producto que se sabe vender perfectamente, debiendo reconocerse un mérito muy especial a la figura de David Grohl.

Dave no tuvo un comienzo fácil con este proyecto. Habiendo sido el batería de Nirvana, eclipsado totalmente por la figura de su líder Kurt Cobain, lanzó en 1995 su álbum debut Foo Fighters donde asume las labores de voz y guitarra. En realidad, el disco lo grabó íntegramente él, aportando también bajo y batería, pero quiso públicamente presentarse como un grupo, lo cual no dejó de ser un gran acierto. Destacó desde un principio por una personalidad positiva, completamente alejado de cualquier actitud de divo, y muy humildemente se fue ganando un prestigio, apoyado también por sus excelentes directos. Muchos consideran ese disco como la gran sorpresa de aquel año. Pero con The Colour and the Shape en 1997 ya se consagran como algo más que un proyecto en solitario de un ex-Nirvana. Este disco incluye la que probablemente sea la mejor canción del grupo, Everlong, y desde luego mi canción favorita de siempre, con unas versiones en directo espectaculares (me gusta mucho ésta de Sydney en 2002).  A partir de ahí, todo son reconocimientos a una banda de rock clásico por construcción musical y melódica, pero contundente por planteamiento y sonido.

Lo que ha sabido aportar Dave Grohl, aparte de esa calidad de composición y un perfeccionismo a la hora de grabar y producir sus discos (el documental Back and Forth explica muy bien ese mito que es realidad de que dos de sus discos fueron grabados dos veces, porque a Dave no le había gustado el resultado inicial), es un conjunto de cualidades innatas que le convierten en un tipo que se gana el aprecio de sus fans así como de la industria. Por un lado, uno escucha a sus colegas de profesión y en general sólo se oyen cosas buenas: que es un tipo divertido, que disfruta enormemente de música, que es un apasionado del directo, que le encanta establecer colaboraciones… De hecho, ha intervenido en diversos proyectos paralelos, a menudo sin asumir el papel protagonista, como con Josh Homme en Queens of the Stone Age y en Them Crooked Vultures también con John Paul Jones de Led Zeppelin, o con Jack Black en Tenacious D. Es muy habitual que cuente con invitados en sus directos, hace cameos en actuaciones y en películas (recientemente en The Muppets como Animal)… Así se gana un prestigio de “colega de todos” y siempre de buen rollo. Súmale el respecto que hacia él siente la comunidad musical (de hecho la revista Rolling Stone le ha considerado el cuarto mejor batería de todos los tiempos), lo que le convierte en un artista muy apreciado por crítica y compañeros.

Pero más allá de estas cualidades musicales, en lo que Dave es genial es en la conexión con su público. Disfruta enormemente del directo y siempre aporta algo nuevo en sus conciertos. No son el típico grupo que se limita a tocar los discos tal y como se escucharían en un equipo de música potente. Trabajan las canciones, hacen versiones específicas para tocarlas en vivo, y se pasa todo el concierto interactuando con el público y comunicándose con los fans. En el reciente concierto del año pasado, comentaba hace poco con un amigo que también estuvo que era divertido ver cómo Grohl hablaba con la gente en inglés, y aunque seguro que muchos no entendían ni papa, se emocionaban igual, porque irradiaba energía, ilusión y emoción.

Los Foo Fighters llevan además trabajando muy bien desde años todo lo que es comunicación por los medios especializados, de los que son asiduos porque tratan muy bien a los periodistas, y por internet, especialmente en las redes sociales. Recuerdo perfectamente que ya en la época de In Your Honour, allá por 2005, la página web estaba muy currada y tenía todo tipo de información sobre el grupo, las canciones, foros para hablar con los fans, donde el propio Dave respondía a sus seguidores. En su página de Facebook, a través de su Twitter, ahora incluso con aplicación propia para iPhone, nos tienen permanentemente conectados con fotos, comentarios, bromas. Siempre en un tono alegre, positivo e ilusionante. Y con su Wasting Light fueron hábiles porque empezaron a lanzar teasers antes de lanzar el disco, para crear anticipación, usaron su canal de YouTube para lanzar en primicia sus vídeos (incluyendo el divertidísimo que filmaron en plan “cutre” para White Limo) y su canal de Soundcloud para ofrecer en streaming gratuito el disco entero unos días antes de su lanzamiento oficial (total, se iba a filtrar igual).

Como veréis, todo un grupo 2.0; por algo el éxito que tienen de público y crítica. Porque no olvidemos que no es sólo cosa de los Grammy (la industria). También la crítica (me gustó mucho su premio Godlike Genius de la revista musical británica NME) y el público (los lectores de Rolling Stone votaron a Wasting Light como mejor álbum de 2011) se rinden a su talento. Porque es lo que planteaba Ignacio Gafo en su post: un buen producto necesita de un buen marketing. Si esto es así, tenemos la fórmula del éxito. ¡Qué grande, Dave!

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2 comentarios

  1. Estamos claramente, como dice el título del libro, en The Age of Engage. No se puede explicar ningún éxito si no es a través del engagement con los fans y clientes finales.

  2. [...] que me parece que es un número uno de la comunicación y la conexión con su público, y de hecho le dediqué una entrada en el blog en este sentido, porque me parece un modelo a [...]

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