Sobre la reforma constitucional y la limitación del déficit fiscal

La noticia del día es la superación del primer trámite de la reforma constitucional, con 318 votos a favor de un total de 350 escaños (un 91%), superando por tanto de manera holgada los dos tercios necesarios para cumplir el trámite de acuerdo a los términos legales establecidos.

En los diversos medios de comunicación se ha hecho eco, como no podía ser de otra manera, de las objeciones de los partidos minoritarios, así como del diputado socialista y ex-líder sindicalista, Antonio Gutiérrez (¿pensando ya en 2015?).  Resumiendo, las críticas son:

  1. que los dos partidos mayoritarios han negociado bilateralmente, excluyendo a los minoritarios
  2. que limitar constitucionalmente la capacidad de maniobra fiscal de los poderes públicos no es ni apropiado ni acertado
  3. que esta decisión es un rendirse ante los especuladores, el mercado y los poderosos países extranjeros (menos mal que para la retórica “progre” no cabe más imperialismo que el americano, porque si no se habría apelado a un imperialismo alemán, sin duda)
  4. que los ciudadanos tenemos derecho a decidir sobre la constitución en referéndum

Valorando las críticas:

  1. no habría estado de más algún contacto de cortesía con los partidos minoritarios, sobre todo con el Sr. Durán i Lleida, que aparte de su relevancia como partido bisagra y como partido mayoritario de una región tan relevante como Cataluña, es un político a la vieja usanza, con sentido común, templanza y visión de estado. Pero como sabemos, los plazos apremiaban y ya debió costar lo suyo poner de acuerdo a PSOE 1 (Zapatero), PSOE 2 (Rubalcaba) y PP.
  2. quien se haya leído la nueva redacción del artículo 135 de la Constitución, verá que en realidad es una declaración de intenciones clara y expresa, pero no cuantitativa (ahí  remite a una concreción en Ley Orgánica), así que el debate del grado de limitación de los poderes públicos por efectos de esta reforma, está todavía por terminar de saldar. Hay un preacuerdo PSOE-PP, pero hasta que no esté finiquitado, pueden pasar muchas cosas, entre ellas unas elecciones generales, que no es poco.
  3. a lo de rendirse a los mercados, especuladores y los países poderosos de la UE, ni me molestaría en comentar, salvo que lamentablemente, y por culpa del déficit descontrolado de los últimos años, necesitamos financiarnos demasiado, de manera que tenemos que considerar el mercado y actuar para mejorar nuestra imagen y credibilidad.  ¿O estos cuando van al banco a pedir una hipoteca, van en shorts y camiseta como Puyol el otro día al sorteo de la Champions? ¡A que no! Pues eso.
  4. lo del referéndum es muy atractivo para muchos, sobre todo por lo que dice Llamazares, aquí muy fino: que ya puestos que hacemos elecciones, de paso hacemos un referéndum. Yo en realidad reformularía el concepto: ya  puestos que hacemos elecciones, que sea el Parlamento recién electo y no el saliente el que toma esta decisión. Pero como las elecciones son el 20-N, como de todas maneras PP y PSOE sumarán más de dos tercios de los escaños, como entre tanto habrá varias subastas de deuda pública y nos jugaremos mucho de nuestra estabilidad en la Bolsa y los mercados secundarios de deuda, como se tendrá que avanzar mucho en el dilema del rescate sí-o-no a Italia, España y quién sabe si más, y en la cuestión de los eurobonos… Señores, ¡no hay tiempo que perder!

Pero, al final, para mi modesto entender, lo importante:  que los dos partidos mayoritarios se han puesto completamente de acuerdo y han llegado por fin a un consenso concreto, incluso cuantitativo y delimitado temporalmente.  ¿Cuántas veces hemos oído criticar la falta de consenso de PSOE y PP, el ridículo de su guerra encarnizada, el poco sentido de Estado de esa actitud de llevarse la contraria por el mero hecho de oponerse el uno al otro? Pues centrémonos en lo positivo y demos un aplauso entusiasta.

Más aún: lo que han hecho PSOE y PP ha sido, oh maravilla, gobernar en su sentido más pleno, tomar decisiones firmes en virtud del mandato que supusieron las últimas elecciones. No lanzar globos sondas para ver cómo reaccionaban los medios de comunicación y las encuestas, no descafeinar, no aprobar leyes vacuas y carentes de contenido práctica, no propaganda sino acción, decisión, riesgo, en último término. Bravo por Zapatero, que ahora que ya no tiene nada que perder porque lo tiene todo perdido, puede incluso salvar mínimamente su hasta ahora nefasto legado histórico.

Por último: sería muy interesante un debate sobre la magnitud acordada de limitación del déficit (el 0,4%), su distribución entre Estado y CC.AA. (0,26% y 0,14%) y el matiz del déficit “estructural” (ambigüedad abierta sobre la cuantificación del déficit “cíclico”) así como la omisión (¿intencionada?) del apellido del PIB (¿nominal o real?). Pero claro, eso es ya demasiado técnico y no interesa al gran público, al que hay que transmitir lo esencial. Que para mí, como gestor de una empresa privada, es que es elemental, querido Watson: ¿cómo pretende sobrevivir a largo plazo una entidad económica que sistemáticamente genera pérdidas y está constantemente endeudándose? Una cosa es que puntualmente tengas un año malo, pero a cambio tendrás que tener años buenos. Pero hemos dado carácter de normalidad, de axioma político-económico, a la recurrencia del déficit, y se considera grotesco, injusto y antisocial la pretensión del superávit.

En definitiva, un paso adelante, merecedor de matices, pero en esencia, a mi juicio, positivo.

Daniel Cuñado, Madrid, 30 de agosto de 2011.

P.S. El País, cuyo tratamiento informativo de esta cuestión en general está siendo muy acertado, y por cierto alberga un muy recomendable artículo de opinión de Felipe González, con sus tics habituales claro, publica en su portada el titular “El 15-M: «Exijo votar el cambio constitucional»”, y la noticia habla de 150 personas manifestándose. A mí, francamente, me sobra esta noticia, por falta de representatividad. Seguro que a ningún redactor se le habría ocurrido poner en portada la opinión del Cardenal Rouco Varela, por ejemplo, que a mí tampoco me interesa gran cosa, pero que no es menos representativo socialmente que estos antisistema que tanta publicidad gratis se están llevando.  Pero bueno, luego miras el Público, donde apelan al Tea Party y al totalitarismo, y de qué me voy a quejar…

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Un comentario

  1. Excelente anáisis Daniel. Creo efectivamente que, formas aparte, es una buena y necesaria medida.
    Espero ansioso la próxima entrega.
    Ignacio Gafo

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