Visión crítica de “Indignaos” de Stéphane Hessel

Hace un par de días, mi buen amigo y mejor persona, Nacho Gafo, académico del Instituto de Empresa y con el que desde adolescentes vengo compartiendo reflexiones sobre lo divino y lo humano, compartió su favorable opinión al respecto del libro Indignaos de Stéphane Hessel. Yo hace tiempo tenía en mente leerlo para poder opinar sobre él, así que me puse manos a la obra.

Lo primero que me sorprendió es que en realidad no es un libro, ni siquiera un ensayo, sino que es una especie de manifiesto ideológico, algo inconexo, donde comienza poniéndonos un telón de fondo (su participación en la resistencia francesa anti-nazi), continúa con pinceladas de su idea de la indignación y la crítica del estado actual de la economía, y sólo entra un poco más a detalle en la cuestión de Palestina. En fin, breve y desestructurado, con una alta carga ideológica, digamos, “socialista”, pero ciertamente despierta una reflexión, lo cual merece ser valorado favorablemente.

Comienzo en cualquier cosa por las ideas con las que estoy en sintonía:

  • Es preciso que la juventud no sea indiferente sino que tenga un espíritu crítico y se movilice contra las injusticias. Otra cuestión es a qué llamamos injusticias.
  • En la sociedad actual, los mercados financieros tienen demasiado peso.
  • La actual cultura del dinero es una huida hacia adelante del “siempre más”, y eso se convierte en un huracán destructor.
  • Se está observando una creciente brecha entre ricos y pobres, es decir, que la distribución de la riqueza en el modelo actual no está mejorando sino todo lo contrario.
  • La juventud debe evitar caer en  el consumismo, la falta de cultura, la amnesia generalizada (entiendo que referida al desconocimiento de la historia) y una competencia ultranza del todos contra todos y el dinero por el dinero.
  • Existe un problema que es el palestino en el que un pueblo está viviendo en unas condiciones no adecuadas. [Él habla de opresión, de crímenes de guerra por parte de Israel, y yo no puedo tomar una postura tan radical a favor o en contra, porque siento que me falta información. Pero el problema indudablemente existe].
Yo, particularmente, conecto con esa llamada en contra de la indiferencia y la incultura. También estoy de acuerdo en que una parte importante de la problemática actual está relacionada con el hecho de que la economía financiera haya desplazado a la economía real como motor del capitalismo.  Y también creo que la dinámica de crecer por crecer, llevada al extremo como ocurre en estos tiempos, no hace sino provocar infelicidad, envidia y discordia.
Sin embargo, hay muchas cuestiones que encuentro muy discutibles:
  • No me gusta el término “indignación”, por su carácter negativo, su connotación de odio. Prefiero términos como movilización, concienciación, compromiso, acción, militancia…  Indignación me suena a luchar en contra de algo y alguien. Yo opto por incidir en actuar a favor de, buscar el cambio en positivo, reformar en vez de revolucionar, construir frente a destruir.
  • Se habla de la indignación como militancia comprometida por la libertad, y se asimila democracia y libertad, pero lo que nos viene a decir su panfleto es que actualmente no vivimos en democracia sino en una dictadura de los mercados financieros, con unas altas esferas del poder público que están al servicio del dinero. Habla de “dictadura profesional” y “Estados fascistas”. Evidentemente, entramos en terrenos ideológicos, y yo está claro que estoy muy lejos de sus puntos de vista, pero no estoy en absoluto de acuerdo en que tal y como el Sr. Hesse lo ve, vivamos una dictadura de los profesionales. Muy al contrario, hemos vivido en mi humilde opinión demasiadas políticas populistas y desinformadas, padeciendo gobiernos donde la falta de formación y cualificación profesional de muchos de sus máximos representantes era evidente (y no hay que mirar muy lejos ni geográfica ni temporalmente). A lo mejor si hubiéramos tenido más preparación entre las “altas esferas”, nos habría ido mejor.
  • Se habla en la introducción de subordinar el interés particular al general, nacionalizar las energías, la minería, la banca, las aseguradoras, como modelo de democracia real, “sin feudalismos económicos y financieros”.  ¿No os suena a Cuba, Venezuela y compañía? Aquí entramos en una discusión de fundamento entre la eficiencia de la gestión pública y la gestión privada de los recursos, pero es que lo que nos propone el Sr. Hesse es una postura extremista, la de la expropiación, que abre la puerta precisamente a los totalitarismos.
  • Se habla de los valores de la prensa independiente y luego se acusa a los medios de comunicación masivos de promover los valores negativos que prevalecen hoy en la juventud. Igual que es fácil acusar a los bancos, los financieros y los políticos de una “Gran Conspiración contra la Democracia” (serían hoy en día el eje del mal), también es sencillo culpar de las televisiones y demás medios el que la sociedad tenga un déficit de valores. Pero en realidad, hoy en día, con la interminable oferta de páginas web de información y opinión de todo tipo de orientaciones, decenas de televisiones digitales, un amplio espectro radiofónico, una distribución literaria más transparente que nunca gracias a las tiendas virtuales, etc., la población tiene acceso a la oferta más amplia posible de cultura, información y medios de comunicación. Y no es culpa de falta de oferta el que los programas más seguidos de la televisión sean los partidos de fútbol y los programas de cotilleo, que la prensa deportiva y las revistas rosas sean lo más leído… Basta con ver en la web de cualquier periódico digital la relación de las diez noticias más leídas, y es evidente que lo que más se sigue es lo morboso, lo anecdótico y lo superficial. Desgraciadamente, es la naturaleza humana. Y yo todavía no he visto que ningún medio serio esté poniendo como titular de portada la noticia de las fotos de Scarlett Johansson desnuda. Simplemente, es lo que interesa, y los medios, como cualquier empresa, no pueden cerrarse a lo que genera audiencia, que a su vez es lo que les permite subsistir. De manera que culpar al medio es culpar al mensajero.
  • Reproduzco textualmente un pasaje que me resulta más que discutible: “La gran diferencia que existe entre los muy pobres y los muy ricos (…) no deja de crecer. Se trata de una innovación de los siglos XX y XXI”. Sin más comentarios. ¿Quién hablaba de amnesia? ¡Por favor!
Supongo que cualquiera que ha leído el texto del Sr. Hesse, habrá echado en falta que hasta ahora no he mencionado la parte relativa a la no-violencia y la insurrección pacífica. Por supuesto que estoy de acuerdo en estos dos conceptos. Pero es que después de leerse Indignaos, yo al menos detecto una serie de contradicciones filosóficas fundamentales. Porque llega un punto en que parecía que estábamos hablando de economía y política pero pasamos de golpe a tocar de lleno el problema de Palestina, y se escribe lo siguiente:

Lo sé, Hamas, que había ganado las últimas elecciones legislativas, no pudo evitar que se dispararan cohetes sobre las ciudades israelíes en respuesta a la situación de aislamiento y de bloqueo en la que se encuentran los gazatíes. Evidentemente, pienso que el terrorismo es inaceptable, pero hay que reconocer que cuando se está ocupado con medios militares infinitamente superiores a los nuestros, la reacción popular no puede ser sólo no-violenta.

¿Le sirve de algo a Hamas enviar cohetes sobre la ciudad de Sderot? La respuesta es no. No sirve a su causa, pero se puede explicar debido a la exasperación del pueblo de Gaza. En la noción de exasperación, hay que entender la violencia como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables para aquellos que las sufren. Se puede decir que el terrorismo es una especie de exasperación. Y que esta exasperación es un término negativo. Uno no se debe exasperar, uno debe esperar. La exasperación es la negación de la esperanza. Es comprensible, diría que hasta es natural; sin embargo, no es aceptable porque no permite obtener los resultados que puede eventualmente producir la esperanza.

No sé vosotros, pero yo lo que estoy leyendo es que al Sr. Hesse le parece que la violencia no es el camino simplemente porque no sirve para la consecución de los objetivos, pero lo que yo veo subyacer bajo esta redacción es una comprensión y una empatía hacia los violentos y peor aún, los terroristas. Y eso es definitivamente inaceptable. De modo que su defensa de la no-violencia me resulta tramposa.
Por último, no puedo dejar de comentar que me resulta chocante que en un texto que alardea de libertad y anticapitalismo, que en vez de difundirse libremente, se venda en quioscos y librerías como libro con su copyright correspondiente, a un “módico” precio de 5 euros, que es una barbaridad para las escasas 4.000 palabras de las que consta su texto íntegro (descontando notas del traductor y prólogo; sirva como comparativo que este post consta de unas 1.500 palabras). Indignaos, pero previo paso por caja, claro. En fin, la pela es la pela, o, espera, ¿no estábamos en contra de eso? Qué lío…
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Un comentario

  1. Sr Cuñado:
    Le agradezco en primer lugar su deferencia de leer el manifiesto (si le podemos llamar así) y compartir su visión sobre el mismo.
    No se si mi referida “bondad e ingenuidad” me llevan a una lectura sesgada, pero creo ciertamente que como bien indica, no es una exposisición estructurada, así como algo que podamos tomar literalmente (por la pésima traducción y por la falta de precisión de esta persona al expresarse).
    Coincido en que hay algunos puntos cuestionables, así como expresiones inadecuadas (como la susodicha indignación). Pero también considero que es un texto que invita a la reflexión, a tomar conciencia de los poderes fácticos ocultos y a reberlarnos contra los mismos. Constructiva y pasivamente por supuesto.
    Seguiremos con nuestro debate en persona.
    Saludos.
    Ignacio Gafo
    PS: El libro ha estado en formato descargable desde siempre. Entiendo que la versión impresa es un simple medio para hacerlo llegar a un público masivo. Aunque aquí también me falta información, y sería bueno entender cuánto dinero ha generado y el uso que se ha hecho del mismo.

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