Mi carta no a los Reyes Magos sino a Gallardón

Algún amigo me ha hecho notar que llevo todo un mes sin hablar nada de política, ni aquí en el blog ni en mi Twitter o Facebook. Tengo que reconocer que me siento alicaído con este jugar al escondite durante tres semanas con el que nos ha obsequiado Mariano Rajoy. Ya fui muy claro en mi opinión al respecto en mi post “La hora del liderazgo” así que no insisto más en que hubiera preferido otra manera de hacer las cosas.

El caso es que ahora que ya por fin conocemos el nuevo equipo de gobierno, hay que reconocer que no tiene mala pinta. Se ha quitado alguna cartera; se ha optado por personas experimentadas y competentes; varios independientes de un corte más técnico, pero sin ser del todo ajenos al mundo de la política (al fin y al cabo, el ministro tiene un perfil más político y los secretarios de estado son quizá los perfiles más técnicos); todos los ministros tienen educación superior; y no se ha caído en la tontería de las cuotas. Flaco favor le hizo Zapatero a la imagen de la mujer profesional poniendo a Bibianas, Malenas y Pajines en responsabilidades tan elevadas, con los resultados consabidos. Por lo menos las que están será porque lo merecen. Y a ver qué tal evoluciona Soraya, aunque es sin duda la apuesta más arriesgada de Rajoy.

Pero no era esto de lo que quería hablar hoy. Me llamó la atención un comentario que escuché ayer en alguna tertulia en el que se mofaban de Alberto Ruiz Gallardón porque le había caído un “ministerio de chichinabo” con la cartera de Justicia, en vez de Fomento como se comentó que podría encajar con su perfil faraónico. La verdad, como apuntaba brillantemente mi hermano, si esa es la crítica más ácida que se le ocurre a un socialista sobre este gobierno, es que en el fondo le parece muy bien, porque es una crítica bien endeble. Y es que Justicia se verá ensombrecida hoy por hoy por la relevancia de Economía, Hacienda y Trabajo, pero tiene un papel crítico. Por eso me gustaría apelar al Sr. Gallardón para que adquiera conciencia de su importante papel, que sin duda lo hará, y que puede dar algún rayo de esperanza en cuestiones que comento a continuación.

Quizá es una cuestión personal por circunstancias y experiencias de mi vida particular, pero yo diría que uno de los grandes asuntos pendientes de nuestro país, aparte de la necesidad crónica de reformas laborales que ayuden a mejorar nuestra productividad, es el restablecimiento del sentimiento de justicia y seguridad jurídica, que evidentemente no es que estemos a niveles de países del tercer mundo, pero que deja mucho que desear.

¿A qué me refiero? Primero, a que yo tengo una sensación de que existe una gran impunidad a diversos niveles:

  • En la tolerancia al delito menor y al delincuente reincidente. Os cuento un ejemplo que viví en primera persona.

En el año 2000, un sábado a la una de la tarde, en el madrileño barrio de Chamartín, es decir, en una zona más que tranquila y teóricamente segura, estaba yo esperando a unos amigos para ir a comer. Llegué pronto, así que compré el periódico y me puse a leerlo tranquilamente dentro del coche. De repente, dos individuos, a cara descubierta, me abren las puertas delantera y trasera, y me obligan violentamente a abandonarlo. Por cierto, instantes después (diría que escasamente 15 segundos, no más) pasó un coche de la Policía Municipal, les hice señas para que parasen, les conté apresuradamente que me habían robado el coche y que iba por allí… Y el agente se limitó a decirme que me fuera a la comisaría más cercana de la Policía Nacional. Sin comentarios.

En cualquier caso, a lo que iba: fui a la comisaría, y después de la espera pertinente, por la acumulación de cuidadanos atracados, me atendieron, y tras relatar los hechos, vino un inspector con un libro de fotografías, y me enseñó varias hasta que vi la del individuo que me había sacado del coche por la fuerza. Me comentó que le habían detenido previamente siete veces, pero sin conseguir ninguna condena. Me preguntó si declararía contra él en caso de que le pudieran detener, a lo que dije que sí. Pues como imaginaréis, ni el coche apareció, ni a mí nadie me llamó para testificar contra el delincuente en cuestión.

  • En el trato a los más poderosos. Supongo que ahora, en plena efervescencia del caso Urdangarín, no hace falta comentar la sensación que le produce al españolito de a pie que hayan pasado las cosas que han pasado, y nadie se haya dado cuenta de nada ni haya tomado medidas antes. Algo falla en el sistema. Sólo se mueven medidas cuando interviene el cuarto poder, la prensa, y la opinión pública, que por otra parte es tan manipulable. También el caso de Alfredo Sáez indultado en la prórroga del gobierno de ZP, los Albertos que nunca tuvieron que pagar por sus reprobables actos, los de la Gürtel, Blanco… Y tantas y tantas cosas que no sabemos de políticos y personajes de la élite financiera.
  •  En el castigo a los crímenes más deplorables: violaciones, pederastia, terrorismo, etc. También tenemos un caso de triste actualidad como es el de Marta del Castillo. Produce estupor ver cómo están más protegidos los criminales más deleznables que sus víctimas.
Estoy seguro de que el problema no es que los jueces disfruten tolerando esta impunidad. Simplemente, es que ellos deben aplicar la legislación que promulga el poder legislativo, a iniciativa del Gobierno, y están sometidos a una jerarquía muy politizada y unas estructuras que no dan precisamente mucho margen a interpretaciones más al tenor del espíritu que de la letra. De modo que existe una gran oportunidad, por un lado por el hecho de contar con mayoría absoluta (margen de maniobra enorme a nivel legislativo), y por otro lado por el de poder cambiar de enfoque a las jerarquías de jueces y fiscales para alejarse del modelo de los Conde Pumpido y lo que últimamente se vio en el CGPJ y en el TC, tan condicionados por servidumbres políticas.
En segundo lugar, se hace más que necesaria una reforma de la gestión y la administración de la Justicia para adecuarse al siglo XXI. Porque no nos merecemos una Justicia de medios y métodos decimonónicos. Ni nosotros los ciudadanos ni tampoco los trabajadores públicos de la rama de la Justicia. Trabajan en precario, sin la necesaria informatización que les permita ganar en agilidad, productividad y eficacia. Hay muchísimo por hacer en este campo. Y esto redundará en una mayor sensación de justicia, no como ahora que los procesos son costosos tanto en dinero como sobre todo en tiempo.

Como alguno de mis más viejos amigos recordará, yo en mis tiempos universitarios tenía muchas ilusiones puestas en Alberto Ruiz Gallardón, al que veía que apuntaba maneras de gran líder. Luego, como presidente de la Comunidad de Madrid, y luego sobre todo como alcalde de la capital, me pasó como a muchos madrileños, que me cansé de obras faraónicas y de incremento constante de la presión impositiva, con tasas en aumento desbocado, sólo comparable a la carga de deuda asumida. Sí, cierto es que en gran medida se ha gastado para invertir y, como me dicen familiares extranjeros que nos van visitando de año en año, Madrid ha dado un cambio a mucho mejor en la última década en cuanto a infraestructuras, equipamiento y también presencia. Pero barato no ha salido, y hemos hipotecado a las generaciones futuras.

Así que ahora vamos a pedirle por favor a Gallardón que afronte con el mismo ímpetu su labor en Justicia, y que no tenga duda en meter la excavadora para reformar a lo grande toda la estructura del sistema español en este ámbito. Estaré encantado de recuperar mi ilusión de antaño en su persona.

Anuncios

2 comentarios

  1. Comparto tus ganas de recuperar la ilusión en Gallardón, pero puede que la ambición desmedida le haya echado a perder sin remedio. Esperemos que a ministerio nuevo, actitud nueva.

    1. Te entiendo, Ignacio. Pero en el cambio de actitud de Gallardón, “sometiéndose” al liderazgo de Rajoy, hay que leer una madurez política y mayor autocontrol en lo referente a sus ambiciones. Vamos a pensar en positivo y dar un voto de confianza… Estoy seguro de que lo querrá hacer bien y destacar para ponerse en cabeza de la línea sucesoria. Y por lo menos ahora ya no necesita ganar ninguna batalla directa con Esperanza.
      ¡Feliz Navidad!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: