Mis álbumes favoritos de 2011

No quería cerrar el año 2011 en un tono tan negativo como el de mi post sobre la decepción del último Consejo de Ministros, así que me vais a permitir de nuevo una licencia para dedicar una entrada de fin de año a un asunto totalmente personal y alejado de mi temática habitual. Hoy voy a comentar mis dos álbumes favoritos de música en este año 2011 que está a punto de cerrar el telón.

En primer lugar, elLet England Shake” de P.J. Harvey. La buena de Polly Jean lleva ya casi veinte años en esto de la música, desde su espectacular debut con “Dry” en 1992, donde deslumbraba con una frescura fuera de lo común tanto en producción como en planteamiento musical y letras. P.J. repitió esquema en su “Rid of me” el año siguiente, igualmente extraordinario, pero a partir de ahí se dedicó a experimentar y cambiar de registro en cada álbum. Y si bien en algunos artistas esto se convierte en una receta para el olvido, de hecho a P.J. le sirvió para ganar en éxito y reconocimiento. Su “To Bring you my love” de 1995, disco de gran colorido musical y notable eclecticismo, le ganó mucha popularidad, y con “Is this desire?” en 1998 se puso a la vanguardia de la música electrónica, en boga en aquellos años de eclosión del trip-hop y la escena Bristol. Su “Stories from the city, stories from the sea” de 2000 tiene momentos muy notables, siendo quizá su disco más accesible, mientras que “Uh, huh, her” de 2004 se me atragantó hasta mí, en su momento menos brillante, sin duda. Pero cuando podría temerse que su llama se apagaba, en 2007 pega un cambio brusco de timón con “White chalk”, una oda al minimalismo, donde cambiaba de registro de voz, ahora más aguda, y de instrumentos musicales, pasando de guitarras a pianos. Era una apuesta arriesgada pero recupera esa magia que se echaba en falta en su disco anterior.

P.J. Harvey llega así a 2011, donde lanza este “Let England Shake”, que lleva todo el año cosechando premios y admiración. ¿Qué tiene de especial? Pues eso, que es un disco muy especial. Musicalmente es ella, pero es diferente. Su voz mantiene esa ligera elevación de tono que marcó “White chalk”, pero aquí recupera las guitarras. Sin embargo en este disco lo omnipresente son las letras, centradas en el concepto de la guerra e Inglaterra. Es difícil de expresar, pero varias canciones tienen una verdadera cualidad cinematográfica: cuando las escuchas, adquieren un valor visual y evocan claramente paisajes bélicos desoladores, la tristeza de la inutilidad de la guerra, la muerte y la devastación que acarrea. En ese sentido, yo destacaría varios temas. Primero, “All and everyone”, que me hace visualizar a un grupo de soldados paseando por una escena posterior a la batalla, repleta de cadáveres frente al mar, con ese texto tan poderoso:

Death was everywhere / In the air /And in the sounds
Coming off the mounds / Of Bolton’s Ridge. /Death’s anchorage.
When you rolled a smoke / Or told a joke, /It was in the laughter /And drinking water
It approached the beach /As strings of cutters, /Dropped into the sea and lay around us.

PJ Harvey – All and everyone

Pero no solo esa letra, acompañada por una música perfecta en su simpleza y a la vez matices. También impresiona “The glorious land”, más compleja musicalmente, y con una estrofa tan devastadora como contundente:

What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is deformed children.
What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is orphaned children.

PJ Harvey – The Glorious Land

The words that maketh murder” fue el single del album, termina repitiendo un verso terriblemente lúcido: “What if I take my problems to the United Nations?”

Y al final, la inutilidad de toda esa muerte y destrucción la resume perfectamente el texto de “On Battleship Hill”:

On Battleship Hill’s caved in trenches, /a hateful feeling still lingers, /even now, 80 years later.
Cruel nature. /The land returns to how it has always been.

(…)

On Battleship Hill I hear the wind, / Say “Cruel nature has won again.”

PJ Harvey – On Battleship Hill

Pero el caso es que los participantes en las guerras quedan marcados de por vida, como transmite con gran belleza el texto de otra de mis canciones favoritas del álbum, “The colour of the earth”:

Louis was my dearest friend / Fighting in the ANZAC trench 

Louis ran forward from the line / I never saw him again

Later in the dark / I thought I heard Louis’ voice 

Calling for his mother, then me /But I couldn’t get to him

He’s still up on that hill / 20 years on that hill 

Nothing more than a pile of bones / But I think of him still

If I was asked I’d tell / The colour of the earth that day 

It was dull and browny red / The colour of blood, I’d say

PJ Harvey – The Colour of the Earth

P.J. además se ha caracterizado siempre por una cuidada producción. Tanto desde la crudeza de sus primeros trabajos, que suenan maravillosamente naturales y en directo, como hasta la sofisticación electrónica de su “Is this desire?”.  En este caso, si “White Chalk” era minimalista hasta en su hipnótica y etérea producción, en “Let England shake” opta por grabar el disco en directo en una vieja iglesia, con lo que se beneficia de esa autenticidad que siempre cuentan sus grabaciones, pero al mismo tiempo las reverberaciones propias del sonido en una iglesia le dan una cualidad sobrenatural.

En fin, mi máxima recomendación y por algo la crítica británica está aclamando a este álbum como el mejor del año.

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Ahora bien, para mí ese título lo tiene que compartir, por méritos muy distintos, con el Wasting light” de Foo Fighters. Aquí reconozco que mi condición de fan confeso de la formación de rock de Dave Grohl me puede nublar, pero si los lectores de la prestigiosa revista Rolling Stone le han votado por abrumadora diferencia como el mejor álbum del año, entonces concluyo que no sólo soy yo el que adora a esta banda y este disco.

A diferencia del eclecticismo de PJ Harvey y sus continuos cambios de temática lírica y sonora, Dave Grohl ha cambiado más de formación que de tipo de música. Salvo por su orientación más eléctrica o más acústica, que sí evolucionó en un momento dado de su carrera, es un tipo que sabe lo que hace bien, sabe que sus fans lo adoran, y simplemente nos da lo que queremos: un rock contundente, con melodías cuidadas, un sonido guitarrero muy intenso, unas percusiones extraordinarias, y una producción excelente y muy compensada, sin pecar del típico defecto de dar demasiado protagonismo al cantante y al solista de guitarra.

En “Wasting Light”, tiene la formación ya plenamente consolidada, con tres guitarras, bajo, batería y su propia voz, y cuenta además con la excelsa producción de Butch Vig, el responsable de producir el “Nevermind” de Nirvana en el que el propio Dave se incorporaba como batería del grupo del malogrado Kurt Cobain. De hecho, su otro colega de Nirvana, Krist Novoselic, participa con su característico sonido de bajo en uno de los temas del álbum.

Foo Fighters – Rope

Nótese que la producción del disco cuenta con una particularidad nada despreciable, que es que está grabado íntegramente en analógico, en cinta magnética, y sin ningún uso de medios digitales para retocar ningún aspecto de la grabación. Porque aunque mucha gente no lo sabe, pero igual que en la fotografía existe el Photoshop y todo, absolutamente todo, lo que vemos publicado en una revista o en un poster está retocado, también en la música existe un equivalente que es el ProTools. Pues bien, en este disco, Dave Grohl decidió renunciar por completo a esta herramienta y grabar a la vieja usanza. De modo que todos los sonidos que se escuchan en el disco son tal y como los produjeron los miembros del grupo. Lo cual le da un plus de autenticidad.

Foo Fighters – White Limo

Sumémosle el carisma personal de Dave, que es verdaderamente un tipo majísimo, más su inteligente promoción mediante las redes sociales, apoyándose en teasers previos a la edición del disco, luego en una gira de garajes de fans, su posterior lanzamiento previo en la nube, a través de su web y de Soundcloud, y una interminable gira primero en programas de TV y posteriormente en un tour mundial, y es la receta del éxito popular.

Foo Fighters – Bridges Burning

El disco es fabuloso, sobre todo el arranque con “Burning Bridges” y “Rope”, su sorprendente “White limo” (divertidísimo vídeo en plan “cutre” y con el cameo de Lenny de Motorhead), y la canción “Walk” que cierra el disco, que es la típica canción redonda de los Foo Fighters con la combinación perfecta de letra, melodía y sonido contundente pero a la vez pegadizo y emocionante, con ese verso repetido “I never wanna die”.

Foo Fighters – Walk

Qué grande es Dave Grohl. Ojará le dure mucho esa inspiración y esa capacidad para hacer directos memorables. Porque como decía la crónica de la revista Rolling Stone española al día siguiente de su concierto en Madrid, fue el mejor concierto de rock visto en España en lo que llevamos de siglo XXI. Quizá un poco exagerado, pero quizá no. Quien estuvo allí, como yo, lo comprende.

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