La gran cortina de humo de la progresividad

Ya aireé mi frustración el pasado viernes después del anuncio de la subida de impuestos por parte del nuevo gobierno de Rajoy, en contra de todo lo prometido hace poco más de un mes en la campaña electoral. El caso es que leyendo los medios de comunicación durante este pasado fin de semana, aparte de quedar una vez más evidentes los colores de cada cual, hay un punto que se repite sistemáticamente, que es el referido a la progresividad de la subida acordada, ya que es a los tramos de más renta a los que le mete el verdadero “rejonazo”, mientras que para los tramos de menor renta el incremento es más moderado. De hecho, en algún  medio se comentaba que para más de la mitad de los declarantes, la subida real de impuestos era poco más de 50 € al año, o sea, que el Gobierno Rajoy había sido sensible hacia las necesidades de los más necesitados, perdón por la redundancia.

El caso es que en esa misma apreciación se da la clave del por qué estas escalas tan progresivas de incremento de impuestos no dejan de ser una cortina de humo. Cuento además con la enorme fortuna de que hoy mismo El Confidencial publica un artículo muy nítido al respecto, presidido por esta tabla:

 

Queda patente que los declarantes con una base liquidable general en el IRPF de entre 17.707 € y 12.000 €, que son un 44% en número, aportan casi el 70% de la recaudación adicional resultante de esta subida de impuestos. En definitiva, lo que ya sabemos: la clase media es la que paga el pato. La progresividad es una media verdad, casi diría que una mentira piadosa, pero en cualquier caso muy útil para camuflar y suavizar la subida. Esto es como la típica táctica de una negociación: si quieres conseguir un descuento importante en un precio, lo que tienes que hacer es comenzar pidiendo mucho más, para que al final si alcanzas el que era tu verdadero objetivo, parezca menos gravoso para la otra parte. Pues aquí igual: se juega a eso del “consuelo de tontos”, engañando al contribuyente medio con la afirmación de “mira el palo que le hemos metido a los ricos de verdad”. Pero la realidad es que la subida, desde el 2% de las bases imponibles a partir de 17.707 €, hasta el 4% del tramo 53.407-120.000, representa en números rápidos un incremento de dos dígitos en el tipo medio de estos contribuyentes de clase media, que son los que en mayor medida ponen el dinero sobre la mesa de las Administraciones Públicas, pero también son los que verdaderamente consumen en el país, ahorran en el país, y construyen el grueso de la sociedad y del futuro. Pues nada, ahora podrán consumir menos y ahorrar aún menos porque su renta disponible se ve seriamente mermada a costa de las insaciables arcas públicas.

¿Los ricos? Pues mirad, los Botines de este mundo, primero, no pagan gran cosa por el IRPF sino que emplean sociedades para canalizar sus ingresos. Y segundo, no se debe caer en la demagogia ni en la ingenuidad cuando se habla de la presión fiscal sobre las personas adineradas. Dado que esta gente cuenta con todo tipo de asesoramiento legal y fiscal, y los recursos financieros precisos, si se quisiera apretar demasiado, lo único que se conseguiría es provocar una fuga de capitales y de fortunas. Al final, es mejor coger un poco de mucho que un mucho de nada. De modo que tristemente a los ricos tampoco se les puede expoliar porque si no al menor descuido ya no hay rastro de ellos. Y si encima atacamos por la vía del Impuesto de Sociedades, corremos el peligro de terminar de espantar a las multinacionales y otros inversores extranjeros que tienen opciones muy atractivas fiscalmente para montar sus chiringuitos en Europa. Arrastrando no sólo la recaudación correspondiente sino también puestos de trabajo.

 Así que, guste más o menos, los “paganos” somos siempre los mismos: la clase media, desde la media-baja hasta la media-alta. No nos dejemos engañar.

P.S. Leo en “La Razón” que “El Gobierno estudia privatizar parcialmente Aena y Loterías” para recaudar unos 10.000 millones de euros que vayan tapando parte del agujero del déficit. ¿No era esto mismo, exactamente lo mismo, lo que tenía pensado el ejecutivo anterior y que Montoro criticó duramente? Según esta crónica de Cinco Días, Montoro dijo literalmente hace poco más de tres meses que “lo que se está haciendo es malvender el patrimonio del Estado cuando genera un beneficio recurrente que ayuda a financiar el déficit”. Donde dije digo ya ni siquiera digo Diego. Más bien dicen Dolores. Qué espanto, de verdad.

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One comment

  1. Manuel · · Responder

    Ya comentaremos este artículo cuando regreses.
    Saludos
    Manuel

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