Arctic Monkeys en el Palacio de los Deportes de Madrid (27-01-2012)

Ayer viernes 27 de enero tuve ocasión de ver de nuevo en directo a los Arctic Monkeys, esos cuatro chavales de Sheffield que a mediados de la década pasada irrumpieron de forma sorpresiva en el panorama musical indie, consechando enormes éxitos con su álbum debut, Whatever People Say I Am, I Am Not (2006). Si su primer disco era un auténtico soplo de aire fresco, con el peculiar estilo vocal y de letras de Alex Turner, unas guitarras afiladas, y, lo que a mí más me impactó, un prodigioso despliegue de talento, por rapidez y variedad de ritmos, de su percusionista Matt Helders.

Si los segundos discos suelen ser los más difíciles, sobre todo dada la presión derivada del enorme éxito que tuvo el debut, los Arctic Monkeys supieron superarse a sí mismos con su Favourite Worst Nightmare (2007), que para mí es sin duda uno de los mejores álbumes de rock de lo que llevamos de siglo. Un disco prodigioso donde el nivel de todas las canciones es altísimo, y todos los miembros del grupo alcanzan su culmen. Todo ello acompañado por una producción fresca y muy natural.

Sin embargo, los chicos, que apenas estaban cumpliendo la veintena al sacar su primer disco, deciden madurar y evolucionar su estilo, y para ello seleccionan a su idolatrado Josh Homme (Queens of the Stone Age) para producir su tercer disco, Humbug (2008). Este disco supone un cambio muy importante no sólo en la tonalidad sino en las estructuras de las canciones, que pasan a ser mucho más oscuras y complejas. De un estilo directo, natural y con unos ritmos cambiantes y endiablados, pasan a algo mucho menos evidente, más difícil. Cuesta cogerle el punto, pero sigue teniendo canciones muy meritorias y se puede considerar un disco musicalmente muy valioso, aunque ciertamente no engancha como los anteriores.

En esto que llegamos a 2011, y los Monkeys deciden volver al productor de Favourite Worst Nightmare, no está muy claro de si por problemas de agenda de Josh Homme, con quien habían dicho que querrían repetir, o por haber visto que Humbug les había dañado comercialmente. Sin embargo, y esto es una valoración totalmente subjetiva, con su Suck it and See, dan un claro paso atrás, porque si bien no siguen evolucionando hacia la oscuridad sino que vuelven a un sonido más accesible, la media del disco es de un tempo demasiado lento, demasiadas canciones mediocres, algunas indignas incluso de haber sido caras B de los singles de los discos anteriores, y donde las pocas canciones buenas son demasiado parecidas a las de los álbumes previos.

Dicho lo anterior, yo ya iba al concierto sabiendo de antemano que cuanto más tocaran de Suck it and See, más flojo sería, pero al mismo tiempo confiando en que quizá en vivo las canciones sonaran mejor, o que las retocaran un poco.

Y al final fue lo que me esperaba, sin ninguna sorpresa. Alex Turner ha madurado y ganado confianza, y a diferencia del pasado, ahora se comunica bien con el público e incluso tuvo un par de momentos de muy buena conexión, particularmente mientras tocaba When de Sun Goes Down del primer disco. Pero siguen resultando un poco fríos y no hacen el esfuerzo de aportar sonidos nuevos en el directo, sino que se limitan a reproducir en vivo lo que se escucha en la grabación de estudio. A mí me gusta especialmente que los artistas adapten algo las canciones y nos aporten un plus adicional.

Por otra parte, el concierto volvió a ser corto. Hora y media es muy escaso para un grupo que ya cuenta con un amplio repertorio. Tocaron por cierto lo siguiente:

  • De Whatever People Say I am , I am Not (5): The View from the Afternoon, I Bet You Look Good on the Dancefloor, Still Take You Home y When the Light Goes Down.
  • De Favourite Worst Nightmare (6): Brianstorm, Teddy Picker, Fluorescent Adolescent, Do Me a Favour, This House is a Circus y 505.
  • De Humbug (2): Crying Lightning y Pretty Visitors. (Síntoma de que no se sienten tan convencidos con el disco, ¿no os parece?)
  • De Suck it and See (7): She’s Thunderstorms, Black Treacle, Brick by Brick, The Hellcat Spangled Sha-la-la-la, Don’t Sit Down Cause I’ve Moved Your Chair, Library Pictures y Suck it and See.

Además Evil Twin, cara B de Suck it and See. Diréis que veintiuna canciones están muy bien, pero para una media de 3 minutos por canción, tampoco es tanto. Y se echaban en falta algunas canciones muy populares como Cornerstone, o algunas muy buenas y aptas para el directo como Leave Before the Lights Come On, A Certain Romance, If You Were There Beware, Old Yellow Bricks, My Propeller, Red Right Hand. Y sobre todo me quejo de la selección de temas del último disco, porque no puedo comprender que toquen Brick by Brick, She’s Thunderstorms y Black Treacle, que son aburridísimas (la primera, para mí, es directamente un fraude de canción para gente con tanto talento), y sin embargo se dejan sin interpretar All My Own Stunts y That’s Where You’re Wrong que son mis dos favoritas del disco.

Porque mi crítica principal es que estos chicos que empezaron siendo un torbellino de energía (véase el arranque de Brianstorm o el ritmo de batería de The View from the Afternoon) de repente se nos han vuelto blandengues y lentitos. Sobre todo, pensando en Matt Helders, opino que alguien con ese talento tan especial no puede desaprovecharlo en canciones tan escasas de ritmo y tan facilonas para él.

Y el concierto fue así. Con un público bastante entregado y por cierto con un sonido francamente bueno, salvo quizá un poquito de potencia de sonido a la batería, pero a mí, personalmente me dejó con la impresión de que estos cuatro chavales pueden mucho más pero simplemente han decidido ir por otros derroteros. Lo cual me parece muy respetable desde un punto de vista artístico. Pero me recordaba al caso de Pearl Jam, un grupo que deslumbró con su debut, Ten, que hizo al principio unos cuantos discos más muy meritorios (Vs, Vitalogy y Yield son muy buenos), pero que lleva demasiados años sacando discos donde siempre el sales pitch es que es “la vuelta a los orígenes”. Es decir, que son ahora unos sosales que no han sido capaces de recuperar la magia inicial. Esperemos que a los Arctic Monkeys no les pase lo mismo, aunque este último disco y concierto apunta por ahí.

Pero oye, esto es una valoración puramente subjetiva. Hay por ahí otras crónicas mucho más positivas del directo. Será que yo soy demasiado exigente. Pero que no me digan que este directo fue mejor que el de hace dos años. Porque entonces fue igual de breve y Alex Turner no se comunicó con el público, pero el repertorio era, sencillamente, mucho más potente.Publicaba ayer La Vanguardia unas declaraciones de Matt: “Nuestro espíritu punk ha pasado”. Pues qué pena, de verdad. ¡Con lo buenos que erais al principio!

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2 comentarios

  1. Me han entrado ganas de oirme los discos! (los primeros sobre todo claro :P)

    1. Muy recomendados los primeros, pero también, por qué no, los dos últimos. De hecho, las nominaciones de los premios que concede la revista británica NME incluyen a los Arctic Monkeys con su último disco en todas las categorías importantes (mejor grupo, mejor disco, mejor canción, mejor directo, incluso mejor arte -cuando la portada es monocromática-), así que, sumado a que la mayoría de críticas del directo que se pueden leer en la red son muy positivas, me temo que esto es más un problema de mis gustos personales que de la calidad del grupo.
      (Aunque en el fondo sigo pensando que los dos discos son mucho mejores, ¿eh?)

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