Smartphone, tablet, netbook, portátil, sobremesa, mp3, ebook… ¿es necesario tanto gadget?

Estas pasadas Navidades, mi querida hermanita Marta y su igualmente querido marido Antonio me regalaron (bueno, los Reyes Magos, pero ya me entendéis) un Kindle, y estoy estos días disfrutando como un niño con zapatos nuevos, entre otras cosas porque aparte de la calidad de la tinta electrónica y la conveniencia total de la plataforma de Amazon (a ver si escribo un post sobre esto), tiene el tamaño y el peso justo como para poder leer cómodamente en cualquier parte, incluyendo mientras hago bici estática. Y sé que va a ser un compañero indispensable en mis viajes en avión, que me esperan unos cuantos este año.

Y en esto que me he dado una vuelta por un blog que recientemente me descubrió una vieja amiga, el de su marido Javier Pastor, “Incognitosis“, que os recomiendo enfáticamente, y en su última entrada plantea si un iPad puede sustituir a un portátil. Que a su vez conecta con un post anterior donde titulaba “El Kindle está condenado“.  Ambos artículos, muy bien razonados, dan pie a interesantes comentarios que demuestran que hay debate, sin duda.

Me he puesto a pensar, y me he dado cuenta de que yo me he convertido en todo un friki tecnológico en los últimos tiempos, porque tengo un equipo bastante completo: sobremesa, portátil, netbook, tablet, smartphone, gps, mp3, cámara digital compacta, videocámara mp4 (la tristemente difunta FlipCam de Cisco), videocámara digital convencional, y ahora mi nuevo “juguete”, el Kindle. Lo que no tengo es consola, porque la verdad es que nunca me dio por ahí. Y me pregunto: ¿realmente necesito todo este arsenal, o soy víctima del marketing y de las necesidades artificiales? Permitidme compartir con vosotros mis reflexiones:

1. Smartphone

Imprescindible, porque hoy en día es impensable la vida sin móvil, y ya puestos a llevar un trasto en el bolsillo todo el tiempo, ya aprovechas y tienes acceso a internet, redes sociales, correo electrónico, una cámara de fotos (que con mi iPhone 4S es estupenda, la verdad). Además, para mí, su papel como agenda electrónica es cada vez más crucial.

Ocurre entonces que el smartphone invade terrenos de otros gadgets: aunque su pantalla es pequeña, cubre muchas de las necesidades básicas de navegación y juegos tontainas que puedes cubrir con el tablet; para ver correo electrónico es más que suficiente; para tener siempre una cámara digital disponible al instante ahí está; y encima es un mp3 plenamente satisfactorio (si te acuerdas de llevar los auriculares encima, claro).

2. Tablet / iPad

Se ha dicho ya mil veces: el iPad es un visor extraordinario de contenidos, pero no es tan apto para la creación de esos contenidos. Para ver el e-mail, ver páginas webs, youtube, prensa digital, chequear las redes sociales o en general las aplicaciones móviles con un tamaño de pantalla más amistoso para tus ojos, es fantástica. Súmale la inmediatez de arranque y suspensión, la larga duración de batería, y su reducido peso y ajustado tamaño. Pero a cambio es criticable que sus capacidades sean más cercanas a las del móvil que a las del ordenador.

En mi caso, el tablet es también imprescindible por dos cosas: 1) a mi mujer le encanta, así que a mí me hace más feliz; 2) en los viajes largos en avión, el iPad se ha convertido en nuestra salvación para tener a las niñas pequeñas entretenidas. Y por no decir eso tan vulgar de que es el fiel compañero en el W.C. Aunque sí, lo es.

 3. Netbook

Cuando salió, la idea era fabulosa. Un mini portátil reducido, ligero y barato. Ideal para un uso ligero de internet, correo electrónico, aplicaciones básicas, y también muy cómodo para ir en avión en las cada vez más menguantes clases turistas.

Hasta que te das cuenta de que tarda siglos en arrancar, va lentísimo (y eso que yo lo configuré con 2 Gb de RAM y con un downgrade a Windows XP), la batería no dura ni por asomo las 6-8 horas que prometía la publicidad (con 2 horas y media ya me puedo dar por satisfecho), y el teclado está apretadillo.

Es mi segundo gadget más prescindible, pero para lo que me sirve es para que mi hija mayor haga sus deberes online, que el cole es muy 2.0. Claro que para eso también me había valido cualquier ordenador viejo. Está claro por qué los netbook están sentenciados de muerte.

4. Portátil

Yo aquí coincido plenamente con @javipas: el iPad no puede sustituir al portátil. Para mí, tan imprescindible como el smartphone. Me permite trabajar y disfrutar del ocio plenamente y con movilidad. Incluso para ver páginas web, revisar correo electrónico, y moverme en las redes sociales, ofrece una experiencia mucho más completa. Porque sí, el tablet para leer la prensa digital va bien, pero, aparte del tema Flash en un iPad, si quieres hacer algún comentario en Facebook o Twitter, por favor que no me comparen la experiencia y rapidez de uso de un teclado convencional con uno táctil. Sobre todo alguien como yo que sabe mecanografía. Se quejaba hace un par de meses mi amigo @mjaureguizar de que no le daba tiempo a comentar suficientemente rápido en un post/chat que teníamos montado en Facebook con otro colega. La diferencia, sospecho, es que él estaba escribiendo en su iPad mientras que los otros dos estábamos con el portátil o el sobremesa.

Además, con el portátil tenemos una amplísima oferta de configuraciones, tamaños, sistemas operativos, pesos, etc. Sí, será algo más lento de arranque, y tendrá baterías de menor duración que un iPad, pero también depende, porque con una configuración buena (aunque cara), como la que yo tengo con una batería de 9 celdas y un disco duro de estado sólido, se consigue un arranque desde suspensión muy corto, y una duración de batería muy próxima a la del tablet.

Y otro problema que yo afortunadamente no tengo pero que seguro que muchos sí padecerán es el del calor que llega a alcanzar con su uso, que hace que muchos portátiles no se puedan usarse como laptops en su sentido literal. El iPad no tiene ese problema, ni tampoco el gadget siguiente…

5. Sobremesa

Cabe mucho debate sobre si el sobremesa tiene sentido en el mercado doméstico. Es evidente que el portátil es muy práctico por su movilidad, porque ocupa poco, y ya no está fuera del alcance del público familiar como en otros tiempos. Pero también es cierto que con el mismo precio, se consigue un sobremesa más potente y más equipado que un portátil, y normalmente además tenemos pantallas más grandes, teclados más cómodos, mayores posibilidades de personalización con periféricos… Y además no quema.

Pero hace más ruido, ocupa y no se puede plegar, tiene cables que lo hacen feo (salvo el iMac, claro) y no es cool.  Aún así, en mi casa también es imprescindible, porque me permite tener dos discos duros portátiles, es mi mejor plataforma para ver películas y partidos de la NBA mientras hago bici, y además a mi mujer le resulta más cómodo que el portátil sobre el regazo.

Ahora bien, en la oficina no hay duda: siempre es más eficiente un puesto de trabajo de tipo sobremesa (por coste, ergonomía y confort, y por durabilidad) que un portátil, salvo para quienes tienen movilidad (como yo, por otra parte).

6.  iPod / mp3

Este sí que yo hoy por hoy lo considero más bien prescindible. Tengo un iPod nano que compré en la era pre-smartphone (2005) pero hoy, con el iPhone, tengo plenamente cubierta esa necesidad. Tampoco tuve nunca trastos accesorios del tipo altavoces o interfaz para el coche, pero imagino que todo ello servirá igualmente para el iPhone. Eso me explica que se rumoree que Apple pueda ir abandonando el producto y deje sólo el iPod Touch, que en realidad es casi un iPhone sin capacidades de voz y 3G, a cambio de un ahorro en precio.

7. Cámara digital

Las cámaras digitales se están viendo acosadas por las capacidades de los últimos smartphones, pero un teléfono sigue sin competir en calidad con la óptica de un dispositivo específico para fotos, sobre todo en condiciones de baja luz, necesidad de uso del flash, modos, escenas, etc. Otra cosa es que se esté produciendo una transferencia desde la compacta hacia la réflex digital, porque quien valora calidad apunta más alto, y quien valora portabilidad a menudo se puede conformar con el móvil que lleva de todos modos siempre encima.  Pero sí pienso que sigue existiendo una razón de ser para tener una cámara digital.

8. Videocámara digital

Aquí la cuestión está más disputada, y de hecho es un mercado bajo gran presión. Tanto los smartphones como las cámaras digitales ofrecen prestaciones bastante decentes de vídeo en HD, así que muchos usuarios no ven la necesidad no sólo de gastarse el dinero, sino de arrastrar luego un trasto más para cubrir esta necesidad. Cierto es que en calidad de grabación tampoco hay comparación entre una óptica y una electrónica específica para el vídeo. Yo como valoro mucho los recuerdos en vídeo, porque tienen ese plus de realismo y naturalidad que a menudo no se consigue con una foto, y aparte de eso hay ciertas memorias que simplemente no se pueden plasmar en una instantánea, sí tengo y de hecho tengo dos: una FlipCam de bolsillo que francamente es muy conveniente por su tamaño y muy buena calidad de imagen, y una más convencional de disco duro interno para grabar ocasiones más señaladas, aunque sea un poco trasto.

9. GPS

Parece mentira que hasta hace poco uno se movía con total naturalidad con la guía Campsa… Yo he tenido auténticas aventuras por mor y gracia de los mapas en papel. Pero el día que uno prueba un TomTom, amigo, ve la luz, y ya da una pereza lo del mapa que no veas. Si le sumamos la base de datos de radares, el GPS es en mi caso una de las inversiones más rentables que he afrontado.

Pero el gran enemigo hoy de mi TomTom es el smartphone, que tiene unas capacidades notables de navegación y encima con algunas aplicaciones gratuitas (yo uso Waze y estoy bastante satisfecho). Así que si me tuviera que plantear hoy la compra del navegador, no sé yo… Si de hecho me da una pereza enorme actualizar el mapa, previo pago de su importe, sabiendo que en el iPhone lo tengo siempre actualizado sin coste.

10. Kindle

Tenía yo mis dudas sobre el libro electrónico, no por el concepto, que me parece fabuloso, por montones de razones, sino porque teniendo ya el iPad, con la aplicación Kindle yo ya he leído perfectamente un par de libros. Incluso en el iPhone también lo he hecho y con un grado aceptable de satisfacción.

Pero ahora que tengo el Kindle, como decía al principio, estoy encantado. Es sin duda una experiencia más gratificante la de la tinta electrónica y una luz indirecta en vez de la retroiluminación del tablet. Todo ello en un tamaño más apropiado para la lectura de un libro.

Así que mi conclusión es que de diez gadgets (en realidad once, si contamos mis dos VCR), sólo me sobran dos… Claro que yo acabo llegando a la misma conclusión que Javier Pastor en su intercambio de comentarios: no soy un usuario normal 😉

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4 comentarios

  1. Hola Daniel,

    Primero de todo, encantado de saludarte aunque sea en formato digital. Muchísimas gracias por enlazarme y recomendarme 🙂

    Tu post es un buen análisis de lo que nos ocurre a todos los “frikis”, que no paramos de amasar cacharritos y rara vez acabamos admitiendo que en realidad no los necesitábamos. Probablemente yo hubiera escrito lo mismo sobre el tema, pero viéndolo con cierta perspectiva creo que de tu lista se me caerían unos cuantos gadgets más.

    Para empezar, el PC, que para mi es muy cómodo, pero que en el 99% de los casos no necesitaría: podría conectar el MacBook Air a la pantalla, tener al lado un buen disco duro externo, y a tirar millas. Respecto al Kindle y al tablet, ya sabes lo que opino: creo que jamás tendría los dos, y tiraría por el tablet de tirar por alguno.El netbook también se me caería de la lista, pero en realidad a ti también se te cayó, o más bien, cayó en manos de tu hija. La cámara digital compacta también se me caería, pero la sustituiría la DSLR (así que ahí me cargo más), y como dices, la videocámara pierde sentido porque las réflex actuales graban vídeo 1080p con una definición espectacular. En el resto de los temas coincido, así que podría vivir con un smartphone, mi MacBook Air, y mi DSLR.

    La clave de esa última frase está en la palabra “podría”. 😀

    ¡Saludos!

    1. Muchas gracias, Javier, y enhorabuena de nuevo por tu blog, que me encanta. Tienes mucha razón. No comenté (porque el post ya era demasiado largo) que otra razón por la que mantengo el PC de sobremesa en casa es porque como el portátil es también mi herramienta de trabajo, procuro ser selectivo en cuanto a qué programas instalo o qué páginas web visito con él, así que el sobremesa lo uso también como “conejillo de indias” ante la duda.
      Pero en efecto, imprescindibles, lo que se dice imprescindibles, sólo serían el smartphone y el laptop. Ahora, ¡con lo que nos divertimos con nuestros juguetes! 🙂

  2. […] de escritura está a años luz de un teclado pero es decente. Decir también, recordando aquel post que escribí sobre la necesidad de diferentes gadgets, que me he acompañado en este viaje de mi Kindle, mi iPad (o debería decir de mis hijas que se […]

  3. […] de escritura está a años luz de un teclado pero es decente. Decir también, recordando aquel post que escribí sobre la necesidad de diferentes gadgets, que me he acompañado en este viaje de mi Kindle, mi iPad (o debería decir de mis hijas que se […]

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