De Spanair a Iberia Express: aprendiendo la lección

Ya ha pasado algo más de una semana desde que saltó la triste noticia de la quiebra de Spanair, que deja atrás las siempre lamentables secuelas de miles de puestos de trabajo destruidos (dos mil, en concreto) y también miles de pasajeros (veinte mil, se decía) que se quedaron tirados sin poder iniciar sus viajes, o peor aún, con los viajes a medias.

Se ha escrito suficiente sobre el porqué del fracaso de Spanair, y en particular del papel de unos poderes públicos, en este caso de la Generalitat catalana, que inyectan dinero en la empresa por su objetivo político de mantener una línea aérea catalana (aunque a pocos se les escapa la ironía del nombre de la compañía) y promover el carácter de hub del aeropuerto de Barcelona. Está demostrado que poner fondos en una empresa deficitaria, sin atacar los motivos de esas pérdidas recurrentes, es lo mismo que tratar los síntomas pero no la enfermedad: se puede crear una ilusión de mejoría, pero no deja de ser eso, una ilusión. Huidas hacia delante y nada más.

Pero al margen de que una vez más la intervención pública en la empresa privada demuestra servir sólo para dilapidar los impuestos de todos los cuidadanos, lo que me interesa es que la caída de Spanair viene a reforzar los argumentos que están detrás de la creación de Iberia Express, la línea aérea de costes ajustados (que no tanto de low cost tal y como habitualmente lo entendemos, por matices como el hecho de disponer de clase business y un planteamiento menos “depredador”) que dentro de muy poco comenzará a volar:

¿Cuáles son esos argumentos? Pues esencialmente, que en un entorno altamente competitivo, donde las aerolíneas de bajo coste copan ya más de la mitad de los pasajeros de radio corto y largo (esto es, tráfico nacional y europeo), las compañías de corte tradicional, con estructuras de costes y convenios con el personal según el modelo de décadas anteriores, simplemente no son viables. Hoy por hoy, una compañía como Iberia se sostiene y es rentable gracias a los vuelos de larga distancia, particularmente los que conectan con Latinoamérica. Pero en un gran número de rutas nacionales y europeas se pierde dinero. ¿Por qué se mantienen estas rutas, entonces? Pues porque son necesarias para poder prestar un servicio completo a los clientes de radio largo, los que pagan esas rutas que sí son rentables. Porque si un cliente gallego quiere viajar a Santiago de Chile, por ejemplo, necesita disponer de un vuelo que le conecte con la escala en Madrid.

Otra cosa, evidente en concreto en el caso de Galicia, es que lo que es difícilmente sostenible es el número de aeropuertos que existen en España, con tanta redundancia entre sí, ocasionado sin duda más por motivaciones del ego de los políticos, o bien otros intereses más oscuros y corruptos, que por el sentido común de la economía. Porque pensar que en una región como la gallega, existan los aeropuertos de Vigo, Santiago de Compostela y La Coruña, es más que innecesario. Especialmente Santiago y Coruña, que están tan cerca entre sí. Sencillamente, sobran aeropuertos, pero se les ha tratado de dar tráfico a todos ellos por esos motivos políticos.

De hecho, el caso Spanair ha puesto sobre la mesa la total incongruencia de una Generalitat que por un lado estaba empeñando dinero público como accionista de Spanair, y por el otro le estaba subvencionando a la competencia directa, Ryanair, para que no dejara de volar a Girona. Vamos, dando de comer al enemigo. Y luego le echan la culpa a Iberia de haberle puesto zancadillas a Spanair, cuando ellos ya se las sabían poner solitos. Es lamentable.

Pero volviendo a la cuestión de la viabilidad de los vuelos de radio corto y medio en las aerolíneas tradicionales, si se constata que existe este problema de pérdidas recurrentes en esos trayectos, pero al mismo tiempo se observa que las compañías low cost sí que son capaces de ganar dinero con esos mismos trayectos, entonces hay que abandonar dogmatismos (o romanticismos, si se prefieren ver así, que tanto da), y aprender la lección con el objetivo de dar la vuelta a la tortilla. Easyjet, Ryanair, Air Berlin, y tantas otras, nos demuestran que se puede conseguir rentabilidad  en vuelos así. Claro, asumiendo un modelo de negocio distinto, donde al cliente se le cobra menos de salida, pero luego no se le da ni un servicio gratis, pero sí que se le ofrece pagando, y donde los costes son mucho más bajos, empezando, cómo no, por los pilotos. Esos pilotos que ahora se ponen en huelga, aunque se está garantizando que no se va a despedir a ninguno de ellos en Iberia, porque aunque exista un plan de dotar de 40 aeronaves de aquí a 2015 a Iberia Express, en ese mismo plazo se pretende aumentar en cinco aviones la capacidad de radio largo a Iberia (y hay que considerar que un avión transcontinental requiere de tres veces más capacidad de pilotos que uno de radio corto), y lo que está previsto, eso sí, es no cubrir las bajas vegetativas que vayan surgiendo en la compañía matriz.

Esos mismos pilotos, por cierto, que se ofrecen demagógicamente a volar gratis para transportar a los pasajeros de Spanair que se quedaron tirados a mitad de trayecto, pero que no son capaces de desconvocar una huelga a los pocos días de la quiebra, que habría permitido a Iberia aumentar la capacidad de recolocación de pasajeros de la difunta aerolínea.

La cuestión es que Iberia Express contratará pilotos, personal de vuelo y personal de tierra a costes mucho más ajustados a la realidad actual del mercado, y subcontratará todos los servicios posibles (handling, operaciones, etc.), siguiendo el mismo modelo de esas compañías que sí saben ser rentables. Ryanair por ejemplo prevé cerrar en marzo su ejercicio fiscal con beneficios de 480 millones de euros, todos ellos en radios cortos y medios, mientras que Iberia pretende con la creación de Iberia Express que esas rutas que le va a transferir supongan un ahorro de 100 millones de pérdidas para 2015. Y que no sólo se ahorren pérdidas, sino incluso se obtengan beneficios.

Cuando empresas como Spanair cierran, todo el mundo se rasga las vestiduras, se echa las manos a la cabeza, y clama al cielo. ¡Cómo es posible! ¡Estos gestores incompetentes! Etcétera, etcétera. Pues aquí tenemos el ejemplo de una compañía que no quiere que le pase lo mismo y toma las medidas oportunas. Aunque en vez de aplausos, toca ahora sufrir huelgas.

Pues yo, desde aquí, como viajero frecuente y con el aprecio que le profeso a Iberia, lo aplaudo. Aunque al mismo tiempo creo que es importante que Iberia tome conciencia de otros problemas que debería también resolver. Pero eso en el post de mañana.

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6 comentarios

  1. Tras una reaccion inicial bastante correcta de los medios, los ultimos dias se han producido una serie de comentarios dignos de risa,sobre el cierre de Spanair.
    Se ha hecho una buena gestion ¿?, maquiavelismos de Iberia convenciendo a los cataries para que retiraran su oferta¿?, maniobras anti aeropuerto del Prat de AENA ¿? anticatalanismo ¿? etc.. etc..
    Y por casualidad ( tengo un buscador en Google) me encuentro con su sensato Blog.
    Enhorabuena por su acertado criterio sobre el tema. Solo hay una razon basica. Sus elevados costes para su estructura de red la hacian nada competitiva, desde que la compraron. Solo era un problema de tiempo si sus “acertados” gestores no conseguian cambiar el rumbo. Y finalmente , por su manera de cerrar, a mi me parece que no han conseguido enterarse de como se gestiona una linea aerea.
    Le matizaria algun punto mas de su comentario, pero seria meternos en detalles y precisiones que a lo mejor estan fuera de lugar.
    Enhorabuena, de nuevo, por su acertado criterio, sobre todo cuando me parece deducir de sus otros articulos que Ud. no pertenece al sector aeronautico.
    Un saludo

    1. ¡Muchas gracias por su comentario! No dude en hacer cualquier tipo de comentario o matización, porque estaré encantado. Mañana además retomo temas aeronáuticos (mi interés es especialmente por mi carácter de “viajero frecuente”) pero seguro que Ud. por lo que veo tiene mucho que aportar. Gracias de nuevo.

  2. […] Ayer escribía sobre Iberia Express y cómo me parece que es una acertada estrategia la de enfocar con modelos más actuales el problema de la viabilidad de las rutas de corto y medio radio frente a la competencia de las compañías low cost. Pero si bien esta es una cuestión muy relevante desde el punto de vista empresarial, hoy quiero enfocar otro problema que percibo desde el punto de vista comercial, como cliente habitual de Iberia. […]

  3. Espero el post de mañana 🙂 este me ha gustado mucho por la claridad de expresión. Como siempre “straight to the point”.

    Ciao Dani

    1. De hecho como este post es antiguo esa continuación del día siguiente ya existe: https://danielcunado.wordpress.com/2012/02/07/el-problema-de-iberia-desde-el-punto-de-vista-del-cliente/
      Muchas gracias y me alegro un montón de que te haya gustado.
      Un abrazo.

  4. […] que no saben tratar suficientemente bien a sus pasajeros como para justificar un precio alto, y que la filial Iberia Express es necesaria tal y como yo lo veo, como ya he tratado anteriormente en el blog, creo que en un día como hoy en […]

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