Cuando nos resignamos a estar mal

He recibido esta mañana en mi buzón un mensaje de correo electrónico de un proveedor habitual que me ha dejado muy impactado. Decía lo siguiente:

Estimados clientes,

Como la mayoría sabéis desde el mes de agosto venimos sufriendo el robo de cable telefónico en nuestra zona, de forma repetida e imprevisible por nuestra parte. Esto hace que a primera hora de la mañana, los días que nos roban el cable, nuestras líneas comuniquen o nadie atienda el télefono, debido a que el desvío de llamadas tarda entre 1 y 2 horas.

Es por ello que queremos agradeceros vuestra confianza, paciencia y comprensión.

Deseamos que esta situación se resuelva lo antes posible y ponemos todo nuestro esfuerzo en ello para poder atenderos con la misma calidad y dedicación de siempre.

Para ello ponemos a vuestra disposición ademas de los canales de comunicación habituales los siguientes teléfonos: 6xxxxxx y 6xxxxxx (teléfonos móviles)

 Y pueden también contactarnos por Mail: xxxx@xxxx.com

Sin otro particular, un saludo

El equipo de (nombre de la empresa)

La verdad es que lo que me ha impactado no es tanto el contenido en sí del correo o el hecho de que se produzcan robos sistemáticos del cableado telefónico, sino el tono del correo, entre impotente y resignado. Por algún motivo me ha venido a la mente la definición de fases de la evolución psicológica de los enfermos terminales (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), donde estaríamos ya en el último estadio.

Pero en realidad no creo que sea eso. Lo que sospecho que pasa es que tenemos asumido que todavía no hemos tocado fondo, y que para lo mal que están las cosas, con las cifras tan abrumadoras de desempleo y con las pobres expectativas de futuro que tenemos delante de nosotros, en el fondo muchos pensamos que muy tranquilas están las cosas. Veía hace unos días los disturbios en Atenas, y me preocupaba pensar en si dentro de unos meses no estaríamos así por estos lares.

Hablaba hace unos meses de la importancia de la ilusión. Me temo que detalles como este ilustran esa falta de expectativas positivas que nos tiene a todos anquilosados. Se ha aprobado la reforma laboral, pero más que eso es en realidad un mero conjunto de medidas, que en general aportan algunas mejoras en la línea de flexibilizar un poco el rígido mercado laboral español, pero que no terminan de ser una verdadera reforma porque no atacan los males de fondo, a mi juicio y también el de otros colegas que lo razonan maravillosamente. Tampoco es que la reforma del sistema financiero esté consiguiendo atacar el otro gran problema actual: la falta de flujo de crédito desde la banca hasta los proyectos empresariales viables. De momento todo el dinero con el que el BCE está inundando al sistema se está utilizando para sanear los maltrechos balances de la banca y para generar demanda para la deuda pública con la que refinanciar a los estados miembros más debilitados.

Porque al final, si queremos crear empleo y revertir este círculo vicioso en el que nos vemos inmersos, lo necesario es crear las condiciones para que haya unas expectativas positivas de actividad económica, y dar alas a quien tiene un proyecto de empresa, en el sentido de darle facilidades administrativas y darle acceso a financiación (no digo barata porque el problema ahora ni es ni siquiera el coste, sino la total ausencia de financiación disponible para nuevos proyectos o incluso para apuntalar los ya en marcha). Y la clave va a ser una apuesta por la innovación y la adaptabilidad de la oferta de las empresas a un entorno que cambia cada vez a mayor velocidad. Os recomiendo en este sentido este fantástico artículo de Juan Carlos Barba de hace unos días.

Y por último, no sé si habréis pensado lo mismo que yo, pero no entiendo cómo mi proveedor no ha decidido pasar sus teléfonos fijos a líneas móviles, o cómo Telefónica, si sabe que en una zona determinada sufre sistemáticos robos de cable, no lo resuelve también con la tecnología celular.

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One comment

  1. No se puede estar animado todos los días al 100% si periódico que lees o telediario que ves están llenos de noticias descorazonadoras y pesimistas. Al final esta corriente se contagia hasta a las empresas que te suministran estos servicios que comentas.
    A mi juicio, los medios de comunicación tienen una importancia enorme en el estado anímico de la gente que los sigue y si repiten y repiten y repiten que ésto es el apocalipsis y que estamos hechos una ruina, dificilmente nos vamos a levantar cada día queriendo comernos el mundo, tanto nosotros como las empresas a las que le roban el cable.
    😉

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