Trabajo no remunerado para jóvenes sin experiencia: ¿esclavitud u oportunidad?

La semana pasada viajé brevemente al Reino Unido, y mientras disfrutaba de esa emocionante experiencia que es conducir por el lado izquierdo de la calzada, al tiempo que me maravillaba por el bello paisaje del Norte de Gales, pude escuchar en los boletines de la BBC Radio 1 una noticia sobre una polémica acerca de un programa gubernamental denominado “work experience”, por el que jóvenes desempleados sin experiencia desempeñan trabajos no remunerados durante un periodo corto de tiempo (máximo 8 semanas y 30 horas por semana) con el fin de adquirir experiencia profesional que mejore sus oportunidades de inserción en el mundo laboral. La polémica principal estaba en que se acusaba de que los jóvenes que abandonaban antes del término del programa perdían su derecho a la prestación por desempleo, y diversas voces estaban planteando dudas acerca del programa por promover una moderna forma de esclavitud laboral.

Investigo un poco y veo que el diario The Guardian (de orientación política más tirando hacia los laboristas, es decir, centro-izquierda) ha realizado una detallada cobertura del tema con tres artículos muy interesantes: uno inicial donde destapa la polémica titulando que “jóvenes en busca de empleo deben trabajar sin cobrar o perder sus prestaciones“, una respuesta del parlamentario conservador Chris Grayling donde defiende el programa “work experience”, y un debate a modo de tertulia escrita con pros y contras sobre el programa.

La verdad es que la idea es tan interesante como compleja. Más aún en un país como España que en el Reino Unido. Ahora me explico.

El concepto está claro y es constructivo: tenemos a jóvenes desempleados para los que una de las principales trabas de cara a encontrar trabajo es su falta de experiencia. Al ofrecerles la posibilidad de un trabajo sin remunerar, adquieren esa experiencia que les falta, siguen cobrando la prestación de desempleo, y conseguimos la participación de las empresas porque no les cuesta nada. De otra manera, al Estado le seguiría costando el dinero de esa prestación, los jóvenes no tendrían esa experiencia, y las empresas no querrían contratar en estos tiempos de crisis. Además, como apunta Toby Young en el tercer artículo anteriormente mencionado, una experiencia de trabajo poco cualificado puede servir de catalizador para algunos jóvenes de cara a esforzarse más y dar un salto en su formación que les permita aspirar a cotas profesionales más altas.

Es evidente la contrapartida negativa, y que es que algunas empresas se pueden estar beneficiando deslealmente de este programa para disponer de trabajos gratis, más aún cuando se observa en este programa un perfil de baja cualificación. Si lo que se están ofreciendo son puestos de reponedores de lineales en comercios minoristas, o personal de limpieza en hamburgueserías, no es que le estemos aportando una experiencia de excesiva valía a los jóvenes, pero a cambio las empresas tienen puestos cubiertos sin coste. Podría este programa incluso perversamente servir para destruir puestos de trabajo remunerados y que devengarían impuestos y cotizaciones.

Sin embargo, volviendo de nuevo al espíritu constructivo de la medida, en un entorno donde las empresas no quieren contratar por la difícil situación económica, estamos dando la oportunidad a unos jóvenes para como mínimo adquirir una experiencia que puede llegar a ser valiosa, pero con suerte  son incluso capaces de demostrar su valía y ganarse un puesto dentro de la empresa.

El caso es que yo hace algo más de un año me vi en una situación de este estilo, donde un amigo me propuso entrevistar a un familiar para que viniera a trabajar en mi empresa en un puesto de ingeniero pero sin cobrar, solamente para adquirir la experiencia y aprender algo más de la realidad de la vida profesional. La idea es que viniera sin ningún compromiso, pero en el fondo estoy seguro de que mi amigo albergaba la esperanza de que si su familiar funcionaba bien, a lo mejor se podría incorporar más adelante a plantilla de la empresa. Finalmente, aunque entrevisté al chico y le ofrecí el puesto, no cuajó el tema por temas de fechas y horarios, y debo reconocer que la situación me resultaba un poco embarazosa, porque no terminaba de sentirme cómodo con la idea de trabajar gratis, y otras connotaciones legales (impliaciones laborales, de prevención de riesgos, etc.). Pero sin duda que tenía una razón de ser, especialmente al tratarse de un trabajo cualificado y donde la experiencia es un grado, como se suele decir.

Y esta es un poco la postura que yo adoptaría: veo bien este tipo de programas si se trata de promover la experiencia de tareas con algún grado de cualificación o valor añadido, donde por un lado la experiencia pueda ser enriquecedora, donde el trabajador joven no remunerado recibe una formación por parte de alguien, y donde quepa una posibilidad de incorporación posterior a la empresa.

Pero si se trata de trabajos de escasa o nula cualificación, donde se puede caer en la sustitución de trabajos remunerados, y donde la experiencia realmente tampoco es tan crítica, no lo tengo tan claro, pues sólo le veo ese sentido de “darle una lección a este chaval al que hasta ahora se le ha dado todo hecho en la vida“. Pero se presta demasiado a abusos y malas utilizaciones.

Y más aún en España, donde podría ser jauja para la economía sumergida: incorporas a un chaval, y en vez de pagarle una nómina y cotizar a la Seguridad Social, le dices que le pagas menos (porque él va a seguir cobrando el paro), te ahorras la cotización social, y encima si viene un inspector de trabajo la excusa es perfecta: está en un programa de adquisición de experiencia laboral. Así que el elemento de control sería importantísimo, y tendría que aplicarse sólo en grandes empresas donde esté contrastado el buen uso del programa.

Ahora bien, lo importante es esto: en un país donde tienen menos de la mitad del desempleo juvenil que nosotros, se toman medidas arriesgadas que buscan revertir la situación. Aunque sean polémicas, es mejor actuar y equivocarse que lamentarnos sin hacer nada. Mejor será el error que la vergüenza. Digo yo.

Fuente: Eurostat; elaboración del gráfico por la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido.
Anuncios

2 comentarios

  1. Buen post Dani, pues yo tengo que ser un pionero 🙂 trabajé de practica en Sevilla 2 meses y en Irlanda 5 sin recibir salario (se llamaba beca… sin beca ejejejej) y bueno gracias a estas experiencia he conseguido algo mas solido.

    Lo que si es verdad es que se necesita un minimo de apoyo familiar tambien y muchas ganas de hacer.

    1. Gracias, Antonio. Lo que te ha faltado decir por modestia es que ese “algo más sólido” que has conseguido en parte gracias a la experiencia inicial adquirida es un puesto de trabajo en LA empresa de internet más prestigiosa del mercado. O sea, no cualquier trabajo precisamente.
      Un abrazo y gracias por leerme.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: