Amazon y el control de los monopolios

Recientemente se ha publicado la noticia del acuerdo de Telefónica con el Grupo Planeta y Bertelsmann (a través de su empresa conjunta Círculo de Lectores) para plantar cara a Amazon y crear una plataforma digital de distribución de libros electrónicos aprovechándose del extenso catálogo literario de los editores mencionados, y las capacidades tecnológicas de la empresa de telecomunicaciones española.

Es importante que el enfoque que se dio en los diferentes medios de esta noticia era el de luchar contra el monopolio de Amazon en este mercado. Lo cual me lleva a un punto creo que importantísimo a la hora de tocar el correcto funcionamiento del capitalismo y la economía de mercado: el control de monopolios y oligopolios, es decir, la defensa de la libre competencia.

La teoría está clara: el correcto funcionamiento de la economía de mercado, y del libre mercado como forma de asignación óptima de recursos, depende entre otras cosas de un adecuado entorno de libre competencia, que rompre la existencia de monopolios y oligopolios, donde el poder queda en manos de unos pocos.

El hecho es que la propia dinámica de la economía de mercado conduce a la consecución de estos monopolios y oligopolios, por diferentes razones convergentes:

  • Los consumidores son exigentes y optan por quien les ofrece el mejor valor y satisfacción de sus necesidades. Eso va filtrando el mercado y seleccionando, dejando vivos, sólo a los mejores.
  • Las dinámicas de producción y la consolidación de economías de escala van favoreciendo a los más grandes y abriendo brechas con los más pequeños, cada vez más insalvables.
  • Son habituales los procesos de concentración empresarial, donde los grandes van comprando a los pequeños, para aumentar (“comprar”) cuota de mercado y ser así cada vez más grandes y competitivos.
  • Los propios poderes públicos tienden a favorecer a las empresas más potentes de cada sector, que al mismo tiempo son también las que mejor se saben beneficiar de las posibilidades de la globalización de mercados.

Entonces, desde ese punto de vista teórico, es papel de los poderes públicos tratar de impedir una excesiva concentración de la oferta que haga que estas empresas monopolíticas u oligopolísticas no sólo impongan sus precios y ofertas al cliente, sino que también tengan un poder de negociación excesivo ante los proveedores y el resto de la cadena de valor. La Wikipedia tiene un interesante artículo sobre este papel de las autoridades públicas en defensa de la libre competencia, que os invito a leer.

De hecho, nos pueden venir a la mente las importantísimas multas que las autoridades de la Unión Europea han impuesto a empresas como Microsoft e Intel en años recientes, que demuestran que sí que se han tomado medidas en defensa de la competencia.

Sin embargo, aunque la teoría es muy clara, también hay que reconocer dos circunstancias que introducen dudas acerca de los límites de la defensa de la competencia:

  1. Si el consumidor premia a una determinada empresa concediéndole una cuota de mercado muy elevada, ¿es papel de las autoridades penalizar a esa empresa que ha sabido satisfacer mejor que nadie las necesidades de sus clientes? ¿No es acaso injusto multarles y favorecer a quienes no han sabido hacer las cosas tan bien? ¿No se puede convertir esto en un obstáculo para la innovación y la inversión?
  2. La idea que subyace bajo la promoción de la libre competencia es que en un mercado monopolístico u oligopolístico, las empresas con posición dominante abusan de sus clientes (les dan menos por más) y de sus proveedores (imponen condiciones y las exprimen). Sin embargo, las economías de escala son una realidad, y evitando esos niveles de concentración de oferta es posible que no se alcancen los mismos niveles de eficiencia que con empresas que cubran unas cuotas de producción muy elevadas, así que podría darse el caso de que el precio en condiciones de libre competencia sea más alto que en condiciones de oligopolio por este motivo de costes de producción.  Sí que pienso que en este sentido, es mucho más claro el caso con un oligopolio (donde al menos dos compiten entre sí) que con un monopolio (donde uno apenas compite con nadie).

Amazon en particular es un ejemplo perfecto de ambos argumentos. Por un lado, yo como cliente fiel de la empresa de Jeff Bezos, y tantos otros millones de clientes como yo, puedo atestiguar que la plataforma de Amazon es modélica, y su posición de liderazgo en el mercado es merecidísima. La experiencia de compra es fantástica, su web es toda una referencia informativa por las críticas y valoraciones de los clientes, las recomendaciones personalizadas son estupendas, la logística la gestionan de maravilla, te proporcionan los mejores precios, la atención al cliente es sorprendentemente eficiente… Así que, ¿por qué iba a penalizarse este éxito? ¡Que los demás espabilen!

Y por otro lado, Amazon tiene una cadena logística tan eficiente, es tan poderosa a nivel de negociación, y maneja volúmenes tan elevados, que es normal que puedan ofrecernos los mejores precios. Y si hablamos del e-book, todavía más claro: Amazon puede permitirse el lujo de vender su Kindle rozando la línea de las pérdidas (incluso hay quien hablaba de que tarde o temprano el Kindle básico te lo regalarían), porque los beneficios los obtiene a través de las compras que les harás de los libros en edición electrónica. Y como he de atestiguar personalmente, el proceso de compra está tan optimizado, y la experiencia del Kindle tan buena, que se promueve la compra impulsiva, y también se estimula el consumo de libros, de manera que sí, estoy seguro de que quien compra el Kindle va a comprar más y le va a salir rentable a Amazon. Dudo que en una configuración de mercado con más competencia pero también más fragmentación de oferta, se alcanzaran estos niveles de optimización de oferta.

No obstante, sí pienso que es positivo que las autoridades vigilen y que traten de asegurarse que no estamos alimentando a un monstruo, porque el exceso de poder puede corromper a cualquiera. En este sentido, y al hilo de la iniciativa de Telefónica, Planeta y Bertelsmann, que creo que es muy positiva (como la inminente ofensiva de Apple en el campo del ebook), yo diría que la defensa pública de la competencia en este campo del libro electrónico podría ir encaminada según dos líneas básicas:

  1. Forzar a que las plataformas sean inter-compatibles. Es decir, que un Kindle deba poder leer otros formatos (pdf, epub, doc) de manera nativa, para que los propietarios del lector de Amazon no se vean forzados a comprar en la tienda Kindle sino que puedan comprar con libertad en otras plataformas y transferirlo al Kindle con facilidad, sin conversiones que para el usuario medio serán una barrera efectiva. Y al mismo tiempo, que un lector de libros electrónicos de otras marcas y plataformas puedan leer también de forma nativa el formato de libro Kindle que se compra en la web de Amazon. Romper de esta manera las servidumbres entre el dispositivo físico y la tienda virtual de distribución de los contenidos.
  2. Controlar el dumping. Está genial que te vendan por debajo de coste (o que te regalen) el lector de libros electrónicos porque ya les vas a generar el beneficio con la compra del contenido. Es como el caso de los teléfonos móviles donde las operadoras te subvencionan o regalan el terminal. Pero sin embargo esto lo que termina haciendo es consolidar el oligopolio y deteriorar el vínculo del fabricante del dispositivo físico con el cliente, primando el vínculo entre el distribuidor de contenidos y ese cliente. Al final el consumidor pagará más sin darse cuenta.

Curiosamente, el caso es que de momento las estrategias anti-Amazon en algún caso han sido precisamente lesivas de los derechos de los consumidores, y las autoridades de defensa de la competencia están alertas ante la posibilidad de que el mercado literario esté defendiendo un modelo obsoleto en el que el lector se ve forzado a pagar precios innecesariamente altos, para frenar artificialmente la inevitable canibalización de la distribución física de libros. Véase este artículo de The Guardian al respecto. Como decía al principio, no es un tema nada fácil y sencillo este de la defensa de la competencia y el control de los monopolios, donde a veces las cosas no son lo que parecen.

Anuncios

6 comentarios

  1. Te felicito DANIEL,siento la politica nacional y empresarial.Que hago para seguir y seguir igual , las editoriales y la telefonica,aun a costa de hacer lo que sea,monopolio orgiapolio etc.
    Las editoriales enterrando libros y llevarlos a enterrar en formato ebook.
    La Telefonica no quiere enterarse.Me recuerda el BANCO DE SANTANDER el palo que se pego con el sistema de ventaalquiler de ordenadores..no entendia el concepto.
    Aqui igual DANIEL,se la pegan fijo guarda este maravilloso articulo que sera comparativo nos reiremos seguro del palo¡¡AMAZON APPLE ANDROID ganaran con esta idea feliz. Una pena¡¡

    1. Creo que hay que reconocer a Amazon por haber revolucionado un sector a base de pensar en su cliente y darle la mejor oferta. Por contrario, me temo que un Telefónica no puede presumir precisamente de tener reputación en este mismo sentido.
      Por otra parte toda competencia es buena y aunque no creo que a la gente de Amazon le quite el sueño la iniciativa de Telefónica, Planeta y Bertelsmann, no viene mal un poquito de presión.
      Paradójicamente, aquí lo que hay que impedir es que otros intenten cerrar el acceso de un cierto catálogo propio a plataformas de la competencia. Como podrían querer hacer para atacar a Amazon. Eso no sería (en mi opinión) una competencia leal. Así que aquí curiosamente para defender la libre competencia habría que “defender” al líder del mercado. Lo que no deja de ser una paradoja.
      ¡Gracias por tu comentario!

  2. Nacho · · Responder

    Genial el articulo.

  3. ignacio gafo · · Responder

    Buena e interesante reflexion, Señor Cuñado. Dejeme apunta tres cosas:
    1. Las autoridades publicas tienden efectivamente a apoyar a ciertas compannias. Pero discrepo en que sea a las compannias mas grandes, sino mas bien a las nacionales, en aras de crear campeones nacionales. Coyote en Francia seria un buen ejemplo.
    2. A la prensa tambien le encantan los campeones nacionales, y les apoyan aunque tengan que ver monopolios donde no los hay. El articulo en concreto tambien es un buen ejemplo.
    3. En el caso que nos compete, creo que claramente no hay monopolio sino parsimonia del sector editorial, a la que hace muy bien alusion en su reflexion.
    4. Dado lo anterior, cualesquiera de las medidas que sugiere, dejan de tener sentido. Ademas, supondria poner un precedente en el ataque a ecosistemas cerrados, con todas las implicaciones que esto tendria para otros mas monopolistas como Google y Apple.
    Saludos.
    IG

  4. […] 20 años, el mercado del libro electrónico será un oligopolio. Si las actuales tendencias siguen su rumbo y no se pone freno a las aspiraciones de los gigantes, […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: