Metallica: cuando reciclarse es volver a las esencias

Este fin de semana me pongo cañero con uno de mis grupos favoritos: Metallica.

Aunque primero maticemos. Metallica comienzan su carrera musical a principios de los años 80, encadenando entre 1983 y 1986 tres discos, Kill ‘Em All, Ride the Lightning y Master of Puppets, que poco a poco les van encumbrando como una de las bandas más importantes de la escena metal (observad que a mí no me gusta utilizar el adjetivo heavy que me parece más propio de Iron Maiden o Judas Priest, que son un estilo diferente), gracias a extraordinarios temas como For Whom the Bell TollsFade to Black, The Call of Ktulu Master of Puppets.

Si con Master of Puppets ya consiguieron un buen éxito comercial, fue su …And Justice for All (1988) el que termina de ponerles en la primera línea de ventas, llegando al #6 del Billboard 200, consiguiendo una nominación a los Grammy e incluyendo el single One que es una de sus canciones más meritorias y reconocibles. De hecho en mi caso es esta canción la que a mí me enganchó al grupo, y por ese motivo le sigo teniendo un aprecio especial.

Pero el definitivo pelotazo llega con su extraordinario Metallica, mejor conocido como Black Album (por su portada negra), editado en 1991, con la significativa aportación del productor Bob Rock. Un disco trabajadísimo (de hecho la anécdota es que lo remezclaron tres veces hasta conseguir el producto deseado, costó 1 millón de dólares de la época producirlo, y muchos dolores de cabeza para los miembros del grupo, que acabaron un poco desquiciados). Con sus inolvidables Enter Sandman, The Unforgiven, Nothing Else Matters, Wherever I May Roam y Sad but True, es indudablemente uno de los mejores discos de metal de todos los tiempos. Y sin duda el álbum bandera del grupo. Del que se estima que se hayan vendido unos veinte millones de copias mundialmente.

A partir de ahí, como suele ocurrir, el grupo entra en decadencia. Se convierten en demasiado populares, empiezan a pelearse (lo cual de hecho desembocaría en la salida del bajista, Jason Newsted), sufrir de adicciones, e incluso cambian radicalmente de look, pasando de las tradicionales melenas a un look de pelo corto más propio de la escena post-grunge. De este época son sus olvidables Load, Re-Load, Garange Inc. (en realidad un recopilatorio de versiones y rarezas), S&M (este sí, un directo con orquesta dirigida por Michael Kamen, muy recomendable), y el espantoso St. Anger de 2003. Para entonces, los antiguos fans como yo nos sentíamos totalmente alienados y ya los dimos por perdidos. Un caso más de un grupo que crece, crece, alcanza la cima, cae en todo tipo de vicios, y se pierde. Nada nuevo.

De manera que cuando sacaron en septiembre de 2008 su Death Magnetic, reconozco que pasé olímpicamente de escucharlo en un principio. Había oído que era una vuelta a su sonido de los inicios, pero he escuchado tantas veces esa copla cuando un grupo ha descarrilado completamente… Una canción decente al estilo antiguo y el resto del disco es un truño infumable.

Pero el caso es que luego vi el vídeo de The Day That Never Comes, y la canción estaba fenomenal, con su ritmo in crescendo, un poco al estilo de lo que hacía de One una canción tan buena. Y luego All Nightmare Long que sí era una vuelta a los inicios pero en el mejor sentido, no en plan cutre y sin ideas. Así que definitivamente compré el disco, ¡y madre mía! ¡Qué bueno! Se me saltaban las lágrimas escuchando That Was Just Your Life. Todavía año y medio después lo sigo teniendo como un fijo en el coche y en el teléfono así que más no puedo decir. Es muy recomendable, tanto por la calidad de las canciones, de un ritmo frenético, casi de trash metal (como los primeros tres discos), como por la calidad instrumental (al fin y al cabo, estamos hablando de músicos en plena madurez), las voces sorprendentemente finas de James Hetfield (porque la edad no suele perdonar), un Kirk Hammett que gracias a Dios sigue sabiendo tocar solos (cuando en el infame St. Anger no tocaba ni uno) y un Lars Ulrich que aunque a mí tampoco me parece tan superclase a la batería como a los fans más radicales, lo hace a su mejor nivel, muy efectista. Y, para redondear el producto, el impecable trabajo de Rick Rubin, un fantástico productor que tiene un currículum espectacular, y que es un experto en algo que a mí me encanta, que es evitar la sobreproducción y permitir que los instrumentos suenen desnudos e intensos, nítidos y sin adornos.

Supongo que no podemos decir que Death Magnetic sea mejor que el Black Album, pero casi. Desde luego, está al nivel de los primeros cinco álbumes, y permite olvidar y perdonar ese oscuro periodo intermedio. Le sigue un álbum experimental con Lou Reed, Lulu, que yo no he escuchado después de haber leído en foros que es una tomadura de pelo y un espanto de disco. Pero ese ni lo contamos, porque por lo que se ve es más Lou Reed y amiguetes que de Metallica. Lo importante es que en diciembre de 2011 publican en descarga digital (posteriormente en enero en CD) un EP con cuatro canciones más que habían grabado en las sesiones de Death Magnetic, bajo el título Beyond Magnetic, y aunque lo esperable era que no dejara de ser un conjunto de caras B de mérito discutible, la realidad es que estamos hablando de 30 minutos de estupenda música del mejor nivel. Vamos, que este EP vale más que los dos Load y el St. Anger juntos. Más que recomendable.

Y si se suele decir que la industria de la música está muerta, Metallica son una demostración de lo contrario. Ya fueron pioneros posicionándose abiertamente en contra de las descargas ilegales, demandando a Napster allá por el año 2000, y ahora es destacable que cuentan con una página web, LiveMetallica.com,  donde se pueden comprar las grabaciones íntegras de sus directos desde 2004, con la peculiaridad de que dan la opción de bajarlas como mp3 y como flac y apple-lossless, lo cual les convierte no sólo en innovadores en el fondo sino también en la forma, cuidándonos a los audiófilos que estamos dispuestos, primero, a pagar por la música, y segundo, a pagar un poquito más por la máxima calidad en la música digital.

De modo que los amigos Hetfield, Ulrich y compañía están hoy en 2012, treinta años después de sus inicios, al mismo nivel de su carrera, tanto en lo musical como en lo comercial. Y en esta ocasión, no es sólo una cuestión de inercia, sino que se lo están currando.

De hecho, en breve vienen a España en el marco de su gira de celebración del 30 aniversario del grupo ¡y me contaban que se dice que van a tocar el Black Album enterito! ¡Y yo no voy a poder ir al concierto! Me tiro de los pelos.

Mientras tanto, si alguno no habéis escuchado el Beyond Magnetic con canciones como Just a Bullet Away, ¡no dejéis de hacerlo!

Un comentario

  1. pedro contreras · · Responder

    solo una aclaracion, el disco garage days, ya habia salido a la venta com EP, incluso en acetato antes del and justice y el black album, con el tiltulo “”$5.98 garage days, revisited”” y con solo 8 o 9 temas covers

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