Deberes sí, deberes no

Si hay un tema que ilustra muy bien lo que pretende significar eso de “un bosque de matices” es el que se ha puesto de plena actualidad a raíz del llamamiento a hacer huelga de deberes que promociona la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia en su blog “ce soir, pas de devoirs!” (¡esta tarde, nada de deberes!). Como podéis leer en la exhaustiva cobertura que hace el diario El País de la noticia, lo que denuncian estos padres es que “los deberes no sirven para nada, son antipedagógicos, causan tensiones en la familia obligando a los padres a ejercer de profesores, alargan innecesariamente la jornada de seis horas diarias, impiden a los niños dedicar el tiempo a la lectura, y aumentan las desigualdades entre los alumnos que pueden beneficiarse de la ayuda de su familia y los que no“.

Es una pena que se haya destacado mucho esa cuestión de los deberes como causa de desigualdades, que por ejemplo es lo que destacaba ABC en su información al respecto, pero el hecho es que el original francés lo destaca como uno de los dos principales argumentos de su oposición (el otro es la inutilidad). A mí me parece un argumento muy discutible, porque si bien es cierto que tendrán cierta ventaja los alumnos que reciban ayuda paternal con los deberes frente a los que no, por un lado me da que se está haciendo una sectaria asociación de pobres-sin-tiempo y ricos-con-tiempo que ya comienza a politizar la cuestión (de hecho toda esta convocatoria tiene un timing claramente electoralista y anti-Sarkozy), y por otro lado entra dentro de la línea de pensamiento que tiende a bajar el listón e igualar por lo bajo, que en mi modesta opinión es una de las razones que está de fondo en la degradación del sistema educativo y por ende su repercusión posterior en el mercado laboral (como toqué muy al principio de mi blog).

Así que dejándonos de paja y entrando en el meollo de la cuestión: ¿los deberes en las primeras etapas educativas son buenos o no? Por supuesto, como empezaba diciendo, esta no es una cuestión de blanco y negro. Hay muchos rangos de grises, como por ejemplo ponía de manifiesto este artículo de El Confidencial donde plantea la oposición británica al planteamiento de los padres franceses. Y yo ya os adelanto que no tengo una postura definitiva al respecto. Así que os expongo mis argumentos a favor y en contra, y os agradeceré enormemente que aportéis vuestro granito de arena, o bien vuestra sólida roca, en comentarios. Sé que este post va a ser largo, así que os pido indulgencia de antemano y en todo caso apreciaría enormemente que leáis el post aunque sea a partes en varios días, porque es un tema que me interesa enormemente y en el que valoraré muchísimo vuestra contribución al debate.

1. A favor de los deberes

  • El principal y eterno argumento: hacer deberes desde pequeños enseña valores tan positivos y necesarios como la disciplina, el esfuerzo, la constancia y el tesón. En una sociedad donde se critica a la juventud por regirse por la ley del mínimo esfuerzo, no debemos despreciar estas cuestiones.
  • Los deberes sirven para consolidar y fijar los conocimientos y habilidades que se aprenden en la clase. Por ejemplo, a escribir se aprende practicando, y a leer con fluidez también.
  • Algunos critican que los deberes surgen por las carencias de los profesores a la hora de hacer su trabajo, que le “endosan el muerto” a los padres. Yo contra ese planteamiento tengo varias cosas que decir. Primero, que los profesores merecen un respeto y que su trabajo es tremendamente difícil. Segundo, que el problema en todo caso me temo que es más de unos temarios hipertrofiados y en exceso condensados. Tercero, que los padres tienen que asumir el papel primordial en la educación de los hijos, no echar la culpa a los profesores. Cuarto, que hay que saber ver en los deberes una oportunidad para dar un tratamiento individualizado en la educación a los hijos y con el cariño, aprecio y conocimiento profundo de sus características que sólo puede tener un padre. Nos quejamos de que las escuelas están masificadas, pero desgraciadamente cualquiera entiende que es económicamente inviable tener ratios demasiado bajos de alumnos por profesor. Debe entonces ser el padre y la madre los que colaboren a dar esa educación más personalizada.
  • Los deberes en este sentido obligan a los padres a pasar tiempo con sus hijos, lo que bien canalizado puede ser una estupenda ocasión para interactuar positivamente. A veces la oposición a los deberes lo que hace es esconder el egoísmo (perfectamente comprensible, por otra parte) de unos padres cansados y fatigados que desearían dedicar la tarde a descansar y disfrutar de un poco de ocio personal.
  • Y otra realidad que denuncian quienes defienden los deberes es que no deja de ser paradójico que los mismos padres que los critican tanto son los mismos que apuntan a sus hijos a todo tipo de actividades extraescolares y que presionan por la máxima extensión del horario escolar, para que los niños se adapten a su complicada realidad profesional.
  • Y por acabar con un argumento positivo: los deberes no necesariamente tienen que ser un pelmazo de dictados, lecturas sin interés, sumas y restas en abstracto, etc. Pueden ser adivinanzas, lecturas divertidas, juegos de ordenador, puzles… En definitiva, algo atractivo para niños y también para padres. Qué mejor que pasar un buen rato juntos, aprendiendo y a la vez fortaleciendo vínculos afectivos.

2. En contra de los deberes

  • Un niño de primaria está todavía en una fase de desarrollo incipiente en el que necesita jugar para desarrollar todas sus capacidades y aprovechar su extraordinaria imaginación, y tiene una capacidad todavía limitada de concentración, de modo que esta manía por tenerles a todos cortados por el mismo patrón y “hacerles colorear sin salirse de la raya” lo que termina haciendo, aparte de robarles una parte importante de su infancia, es matar su creatividad. En este sentido, el vídeo siguiente con textos de Sir Ken Robinson (aportado por Mª José González Guirado en sus comentarios a mi artículo “Los profesores profesionales” sobre la educación superior) sobre la necesidad de cambiar los paradigmas educativos es extraordinario (¡gracias, Mª José!):
  • Los sistemas educativos están estandarizados y generalizados, y no terminan de adaptarse a la particularidad individual de cada alumno. A menudo nos encontramos con que los deberes conservan este mismo vicio.
  • Aburrimos a los niños y les generamos una actitud negativa hacia el estudio, la lectura, las matemáticas, simplemente porque forzamos la máquina y todavía no están preparados. Yo siempre pongo como ejemplo mi experiencia personal con la lectura. De niño (y no tan niño) siempre detesté que me obligaran a leer literatura clásica que no me interesaba nada. Porque lo siento mucho, pero un Miguel Delibes, un Pérez Galdós, un Unamuno, un Valle-Inclán, etc., son literariamente valiosísimos, pero a cierta edad uno ni lo aprecia ni está preparado para hacerlo. Menos mal que me enganché a El Señor de los Anillos y luego a los libros de la Dragonlance, los de Michael Ende, Stephen King y otros, porque si no nunca habría abrazado por interés propio ese amor por la lectura que hoy sí tengo.
  • Los deberes tristemente se convierten en un elemento desencadenante de dinámicas negativas entre niños y padres aburridos y cansados ambos. Con lo que no creamos un vínculo afectivo, sino todo lo contrario. Frustración asociada al aprendizaje. Qué mala combinación.
  • ¡Qué decir de la competitividad con los deberes, incluso a edades tempranas! No tanto entre los propios niños, sino entre los padres. Que por un lado se preocupan por las notas de sus hijos, y por otro lado quieren destacar frente a los compañeros. Así que al final son casi más los padres los que hacen los deberes de sus hijos. Recuerdo que en una reunión con profesores el año pasado, hablando de unos resúmenes de los libros que leían nuestros niños y que tenían que hacer como deberes, nos decía la profesora: “por favor no escribáis vosotras el resumen, que se nota”. Vale, yo en mi caso no soy tan torpe y el resumen lo escribe mi hija, pero desgraciadamente lo termino dictando yo, en vez de dejar que sea ella la que lo conciba, por esa presión de “hacer bien la tarea” y “que nos dé tiempo a terminar, que mañana toca entregarlo”.
  • Los niños tienen que salir al parque, hacer deporte, jugar con otros niños… En vez de eso, pasan las horas encerradas en un cuarto, sentados en una silla, encorvados con un lápiz en una mano y una goma en la otra.

Conclusiones

Como os decía, yo no tengo una opinión definitiva a favor o en contra de los deberes. Supongo que lo que aplica en este caso es eso de “en el término medio está la virtud”. Frase tan bonita como ambigua, sin embargo. Sí pienso que podemos sacar alguna conclusión en claro:

  • No confundamos volumen de información aprendida o de conocimientos adquiridos con capacidad o crecimiento personal. Lo importante es aprender a pensar. No aprender cifras, hechos, trazos en el papel. En un tiempo en el que casi todo se hace con apoyo de la tecnología y en el que el conocimiento está en tu mano (literalmente: en el móvil), más importante que conocer la información es saber que ésta existe. Es decir, en la edad de la información, en la era de Google, no se trata de saber tú esa información, sino saber qué pregunta le tienes que hacer a Google para que te la proporcione. No sé si me explico… Saber preguntar implica saber pensar y saber crear.
  • Los deberes pueden ser una excelente oportunidad para pasar un tiempo con los niños y para darles un refuerzo educativo con un componente afectivo y personal. Aprovechémoslo como padres. Aunque suponga un esfuerzo penoso después del día a día. Nosotros estamos estresados. No estresemos también a nuestros hijos.
  • Pero sí es bueno transmitir valores de disciplina y esfuerzo, y la práctica y la repetición forman parte del aprendizaje. Valoremos esta faceta de los deberes y adoptemos una actitud positiva en este sentido hacia ellos. Si nosotros estamos refunfuñando todo el tiempo, los niños lo percibirán y reaccionarán también en negativo.

¿Y la felicidad, qué?

Quizá alguno haya observado que llevo más de 1500 palabras y todavía no ha aparecido el término “felicidad”. Y por supuesto que yo como padre deseo la felicidad de mis hijos, cómo no. Pero no quiero caer en lo que creo que es un error: confundir el que hoy mis hijos hagan lo que les apetece con que en el futuro sean felices. Confundir permisividad con felicidad. Libertad sin límites con enriquecimiento personal. Un niño necesita tener esos límites, y no se los va a saber marcar él solo.  Tenemos que ser nosotros los padres. Lo que les hará felices a nuestros hijos es que les hayamos formado y educado de manera que en futuro cuenten con las mejores herramientas para ser lo más dueños de su propia vida que les resulte posible. Cuántas historias no habremos oído de hijos que alcanzan la juventud y son eternos insatisfechos porque sus padres siempre se lo dieron todo.

De hecho, en último término, este debate sobre si los deberes son o no constructivos es precisamente un debate sobre la felicidad. Pero la felicidad como fin, no como medio, que es lo que tantas veces se confunde, en mi opinión.

Una nota personal

Este asunto me interesa mucho entre otras cosas porque vivo un conflicto personal al respecto de los deberes de mis hijas, a las que tengo la suerte de poder llevar a un colegio privado británico. Me encuentro con que los deberes de las asignaturas que imparten en inglés bajo sistema del Reino Unido (matemáticas, lengua inglesa, lectura, escritura) se articulan en base a libros breves, profusamente ilustrados, y de temas sencillos, juegos por ordenador, y otras actividades con enfoque más lúdico, mientras que los deberes de español consisten en cuadernillos de escribir y leer que sí, están más o menos adaptados para niños, pero son infinitamente más plomazo. Con extensiones además excesivas: por ejemplo, para mi hija de 5 años, le han dado un cuadernillo de 18 páginas para la Semana Santa. ¡Una exageración! Y los libros de español están llenos de palabras poco comunes (que impiden tener fluidez en la lectura, ya que estamos todo el rato interrumpiendo para aclarar significados), metáforas y alegorías que mis niñas de 5 y 7 años todavía no terminan de entender muy bien, mucho texto y muy pocas ilustraciones… Así que me frustro por la comparación y me pregunto si no habrá algo que falle en el sistema español y que ese algo explique en parte las dificultades por las que pasamos como economía y sociedad.

Os indico a continuación algunas webs interesantes que usamos para los deberes en inglés o simplemente para divertirnos un rato (recomendados por el cole), y os invito a que me compartáis conmigo y con el resto de lectores del blog otras páginas de interés:

Si habéis llegado hasta aquí: ¡muchas gracias por leerme! Y de verdad, más que nunca, espero vuestros comentarios 🙂

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21 comentarios

  1. Antonio · · Responder

    No puedo estar más de acuerdo en lo que comentas, Daniel. Creo que los padres debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en la educación de nuestros hijos, que no sólo se limita a la realización de deberes (en una carrera de competición que, en ocasiones, es reflejo de nuestras propias deficiencias/carencias), sino que también debe contribuir a potenciar algo tan importante como es la creatividad y el aspecto emocional de su conducta.
    Creatividad para poder afrontar las situaciones desde varias perspectivas, siendo conscientes de que no hay una solución y que posiblemente una mezcla de varias darán el mejor resultado; creatividad para ser capaces de reponerse ante los fracasos (de toda índole), aprendiendo y aprehendiendo; creatividad para salirse del rebaño y ser capaces de tomar sus decisiones sin la influencia de un entorno que les condiciona y moldea.
    Aspecto emocional para ser buenas personas, íntegras, honestas y dispuestas a ayudar.
    En definitiva, hacer deberes no debería ser una tarea mecánica, sino más bien una actividad adaptada a cada niño (el café para todos tampoco sirve en esto). Y en esto, como en la educación, los padres deben crear y participar de forma muy activa.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Antonio. Complementa muy bien. Un abrazo y espero seguir leyéndote por aquí.

  2. María José G. Guirado · · Responder

    Muchísimas gracias por la dedicatoria y las menciones, Daniel! Me siento tan honrada… gracias gracias gracias…
    Es impresionante el trabajo que has hecho con este post, es completísimo y abarca tantas cuestiones fundamentales..
    Yo te adelanto que soy de la opinión de ‘Deberes sí’, aunque con muchos matices. Voy a intentar enumerarlos para no extenderme ni irme por las ramas:
    1.- Los deberes, como perfectamente has dicho tú, sirven para fijar conocimientos y crear hábitos de trabajo. Imprescindibles en ciertos casos.

    2.- Como dice Antonio, deben ser racionales y proporcionados, adecuados a las competencias de los niños en cada etapa de su crecimiento. Diseñarlos para que sean realmente úitiles y solo para aquellas áreas que necesitan automatismos y memoria, y para que los hagan los niños y no sus padres, es tarea de los maestros.

    3. – Los deberes son una carga cuando han de hacerlos los padres, y los niños no tienen tiempo porque los hemos apuntado a mil y una actividades extraescolares no solo para responder a aficiones reales de los niños, sino para llenar sus horas mientras llegamos a casa o volcar en ellos nuestras aspiraciones frustradas.

    4.- Aquí enlazaríamos con el ‘presentismo’, o la falsa creeencia tan enraizada en España de que para prosperar tienes que hacer horas y horas en la empresa. Tenemos los horarios de trabajo más largos de los países de nuestro entorno, pero la productividad más baja. Es alucinante. Trabajemos por objetivos en todo aquello que sea posible, (los trabajos de atención al público sí que son presentistas, no hay vuelta de hoja) y mucha más gente llegará a casa, no a cenar, sino a merendar con los niños! 🙂

    5. -Por eso los padres que tienen muchos problemas para conciliar su vida familiar y laboral, piden que los colegios estén abiertos en vacaciones, (llegaremos a ver que todo el verano también), pervirtiendo el concepto de colegio y convirtiéndolo en un aparcamiento de hijos. No es egoísmo de los padres -alguno habrá que también- sino verdaderos problemas de conciliación. Y claro, cuando llegas a casa tan tarde, y encima tienes, o crees que tienes, que hacer los deberes con tus hijos, hacer con ellos camiones con tetra-bricks y tapones, pintar, escribir páginas de palotes.. es una cruz.

    6.- El colegio ha de fomentar ciertas competencias, y los padres debemos implicarnos también. Tener hijos es para eso. Pero no haciendo los deberes, sino creando el clima adecuado para que puedan hacerlos. Y más cosas, claro.

    Tienes toda la razón en que el fomento a la lectura que sufrimos nosotros era mortal de necesidad. Nos gusta leer… sabe Dios por qué, porque obligarte a leer ‘La Celestina’ con 12 años es un crimen. Creo que afortunadamente eso está superado.

    Yo de pequeña tenía muchos deberes, pero también jugaba, me daba tiempo a todo. (También es cierto que vivía al lado de mi colegio, y en cinco minutos ya estaba en casa. Me parece una cuestión importante,que los niños no tengan que hacer rutas de una hora para llegar al colegio, aunque no quiero alargarme más ). Y, además, mis padres no me ayudaban en nada. Yo me he negado siempre a hacer los de mis hijos. Y no les ha ido nada mal.

    Uf, y no quería alargarme! Perdón por la extensión y como siempre, gracias por la oportunidad de reflexionar y compartir que nos das con tu magnífico blog, Daniel. Tus hijas son unas suertudas con este padre!

    Un abrazo!

    1. Gracias, Mª José. Comentas algunas cosas importantísimas, como lo de las aspiraciones frustradas de los padres, el problema de la conciliación familiar, el colegio como aparcamiento de hijos… De nuevo muy agradecido.

  3. Folks · · Responder

    Lo de los deberes como forma de perpetuar desigualdades lo veo totalmente al cotrario:
    1- La única herramienta de un pobre para igualarse e incluso superar a alguien ccon más posibles es su esfuerzo. Herramienta que puede controlar, las capacidades innatas son las que son.
    2- Si uno resuelve los 10 anti-demidovich por su cuenta aprenderá los mismos trucos tanto si es rico como si es pobre.
    3- Se aprende equivocándose y encontrando las cosas por uno mismo. Tener al lado a alguien que sepa ayuda mucho, pero no lo es todo. Me explico: Sí existe un camino real a la geometría y es tener a Euclides de profesor, pero por su cuenta y dando más rodeos cualquiera con una biblioteca cerca (física o digital) puede llegar incluso más lejos, aunque le cueste más.

    Y sobre la felicidad, la libertad y todo eso: Somos esclavos de nuestra ignorancia, aprender puede que no te haga más feliz, pero sí más libre.

    1. ¡Encantado de tenerte por aquí, Folks! Suscribo todo lo que dices. Y además destacaría que por muy potentes o escasas que sean las capacidades innatas de un niño, la educación es definitiva a la hora de explotarlas o arruinarlas.
      Tu última frase es para enmarcarla. Un saludo y espero verte de nuevo por aquí 🙂

  4. Hola Daniel, me ha gustado mucho el post, cuando he oido de este “problema” el otro día me quedé bastante sorprendido. Resumo brevemente el porqué:

    1. Siempre he pensando que los deberes eran una pesadilla cuando era niño pero las veces que me los saltaba me resultaba bastante complicado conseguir buenas notas durante las examinaciones en clase por lo que he visto siempre las tareas como un “mal necesario” 🙂

    2. Estamos en un mundo que digo siempre se ha olvidado que “el estado de derecho” no lleva allí toda la vida y que alguien hace no mucho tiempo tuvo que luchar, sudar, dejarse todo para que hoy podamos gozar de lo que tenemos: derechos como la educación por ejemplo. No hay que ir más allá de mis abuelos para comentar que la infancia que vivieron no ha sido exactamente dura por los muchos deberes que les daban. Nunguno de ellos llegó a estudiar más de lo necesario para poner una firma y poder leer porqué empezaron con los 11 años a trabajar para ayudar las familias.

    Ahora quiero que mis hijos vivan la misma experiencia? Absolutamente no pero los mismos valores y disciplina que mis abuelos aprendieron trabajando desde pequeños mis hijos espero podrán aprenderlos estudiando una horita más en casa después del cole. Aprender a ser responsables, a organizar su tiempo, a “trabajar”, a tener en pequeñas dosis problemas del día día que espero poder ayudarles a solucionar.

    3. Me reí mucho con el tema de ricos vs pobres 🙂 tuve la suerte de tener una infancia muy feliz y mi madre pasaba bastante tiempo conmigo ayudandome con los deberes (especialmente al principio cuando era más pequeño). Conseguí estudiar hasta licenciarme con el maximo de los votos en la Universidad de Roma (con más ayuda por parte de mis padres ya que sabes bien que soy del Sur de Italia) y bueno sin alargar mucho la historia tengo hoy un trabajo en España del que estoy muy orgulloso porqué lo conseguí con mucha dedicación y esfuerzos.

    Hay que ser rico para poder hacer esto? Mi padre es un honesto empleado de oficina y mi madre gran trabajadora que trabaja part-time en un supermercado, lo que creo no hace de mi una persona que se pueda definir “rica”.

    1. Gracias, Antonio. Eres todo un modelo a seguir. Estamos de acuerdo. ¡Un abrazo!

      1. Bueno leyendo lo que he escrito ahora me doy cuenta que suena a mira “que bien lo he hecho” ajajaj siento el tono no quería ser de auto celebración 😀

      2. Pero haces muy bien sintiéndote orgulloso de lo que has hecho. Mira por donde, hace un rato leía unos tweets de un tipo muy interesante y atrevido en sus comentarios sobre Bolsa, Hugo Ferrer (@Contrainvest), y está en la línea de esto: “Hablar en España es terrible. Si uno no mantiene un tono bajo, humilde (falso) y agacha el cuello, te critican todo el día. A la gente le da igual lo que digas, o que te equivoques, pero quieren ¡humildad! aunque sea falsa. Por eso este país hay tanto paro, porque al emprededor, al no falso humilde se le machaca”. Tiene mucha razón. El día en el que uno pueda presumir de lo que ha hecho bien sin tener miedo a despertar envidias (el deporte nacional, como recordarás que comenté un un post hace tiempo) ni rechazo, será el día en el que podamos levantar la cabeza.

  5. Ana Jover · · Responder

    Que tema mas complicado: deberes si o deberes no???… La palabra deberes ya lleva una carga desagradable: ¿y si se llamaran actividades para mejorar el conocimiento? . Claro, sería demasiado largo.

    Estoy de acuerdo en que en google hay mucha información… pero es eso, simplemente información sin elaborar. Necesitamos saber “cocinarla” para llegar a un conocimiento efectivo. Está demostrado que las personas que tiene mas cantidad de información en su cabeza toman decisiones mas efectivas y mejores. No podemos olvidar que en las antiguas tribus había un sabio al que se consultaban las cosas importantes. Por tanto si, nuestros hijos necesitan memorizar información. Pero ¿cómo lo están haciendo?.

    Si hacemos caso a los neurólogos deberíamos utilizar el hemisferio derecho de nuestro cerebro para adquirir nuevos conocimientos, y el izquierdo para realizar tareas conocidas, rutinas. Si hacemos del aprendizaje una rutina puede ser que no tengamos mucho éxito, ya que en ese caso utilizamos el hemisferio equivocado.

    Por otro lado fijamos mejor una información nueva si la recibimos en, al menos, dos de los tres sistemas representacionales: auditivo, visual y kinestésico. ¿Cómo les estamos enseñando?. Estamos siendo eficaces (padres y profesores) en nuestra forma de transmitir la información??? ¿Diferenciamos entre enseñar nuevos conocimientos y educar? .

    No creo que nos debamos quedar en la polémica de deberes si o no… Tenemos que conseguir personas asertivas, con capacidad de decisión, autodependientes (que no independientes porque es muy importante saber estar integrados en la sociedad), empáticos, eficaces… En fin, lo que nosotros con mas años que la tana nos lo estamos currando ahora jajaja… y pretendemos que niños con 9, 10 o 15 años tengan todo esto controlado!!!!

    La pregunta que propondría es ¿para qué? estudian, hacen deberes, aprenden según que cosas.

    Dicen que una de las ventajas que tuvo Leonardo Da Vincci fue que, al ser hijo bastardo, no tuvo maestros. Eso le permitió escribir con la mano izquierda, incluso al revés. Ningún maestro le corrigió ese “vicio”… ¿Fue ese el secreto de su éxito? ¿era esa la razón de su gran creatividad y de su genialidad?

    Los que nos asustamos y sentimos vértigo somos los padres… ¿seriamos capaces de respetar su creatividad y guiarles en caminos alternativos? Eso no es seguro. ¿Y si no lo consiguen? ¿Y si se convierten en unos vagos? Cuanto miedo pasamos!!!!

    Al menos ahora hay debate sobre el tema… nos lo estamos cuestionando. Vamos bien… este es un buen primer paso

    1. Muchas gracias, Ana. ¡Qué excelente comentario!

  6. […] habéis leído mis anteriores artículos sobre temas educativos (“Deberes sí o no” y “Los profesores profesionales“) sabréis ya que comulgo con este concepto […]

  7. Daniel, te descubrí hace unas semanas, y desde entonces dedico un buen rato diario a rescatar las perlas de tu blog y leerlas con atención (voy a necesitar tiempo para asimilar todo lo que has escrito durante este año). Hacía mucho tiempo que buscaba un “foro” en el que se trataran temas tan interesantes y con debates de tanto nivel (enhorabuena a tí y a tus comentaristas por igual).

    Me hubiese gustado aportar en todos tus artículos, pero me temo que he llegado tarde. Sobre este tema en concreto, aunque llegue igual de tarde, sí que quiero aportar mi visión, ya que estoy en la misma situación que tú: padre preocupado por ver la educación que tienen que “sufrir” a veces mis hijos.

    Para mi el debate no está en si es necesario o no que los niños hagan deberes o no. Las tardes dan para mucho, y tener un niño-mueble viendo la tele 4-5 horas, o dando patadas a una lata en la calle (versión post-guerra de lo anterior), no creo que sea lo que buscamos. Dicho esto, yo creo que el debate está en la triángulo medida-método-sentido.

    – Medida: aunque mis hijos todavía no han llegado a la edad “deberil”, en mi círculo veo que los deberes son completamente desproporcionados. No dejan margen para nada más. Sé de primeras de niños que con 8-9 años están 5 horas sin levantar el culo de la silla (a debatir la efectividad de esas horas estudio, pero de primeras a mi ya me parece una animalada hablar de esas cifras). Ningún padre se quejaría si la tarde de los niños está equilibrada entre juego y tarea.

    – Método: yo veo claro que estamos aplicando recetas del pasado, a niños del presente, que no les servirán para enfrentarse a problemas del futuro. El video de Sir Robinson (que está generando toda una corriente de pensamiento en padres como yo), lo explica a la perfección. Además, seguimos anclados en la dicotomía de “o aprendo, o me divierto, pero no ambas” y ese es el enfoque más dañino que podemos darle a este asunto. A mi hija se apasiona por aprender cosas (todas las semanas me pide que le ponga http://scaleofuniverse.com/) y es una ávida devoradora de información, pero con buen criterio, la pide cocinada y con un poco de sal. Es abrir el “libro de fichas”, y la motivación y atención baja enteros. ¿Como podemos pretender que unos niños digitales, que están sobre estimulados (digitalmente) fuera de las aulas, mantengan el mismo nivel de atención y motivación con métodos diseñados el siglo pasado? Estamos en un cambio de era, equiparable a la revolución industrial, donde la educación y todos los órdenes de la vida tuvieron que transformarse (¿sabíais que afectó incluso a los ritmos de sueño y el ciclo de 8 horas de sueño nocturno es fruto de esos cambios? http://www.bbc.co.uk/news/magazine-16964783). Pues eso, que la sociedad se está transformando rápidamente, pero los cambios necesarios no llevan la misma velocidad, por lo que el “gap” promete ser grande.

    – Sentido: como bien decía Ana, como padres debemos tener muy presente nuestra brújula de “para qué”. Pero “para qué” a muchos niveles: ¿para qué aprender los ríos de España si el problema ya no es acceder a la información (trivial), sino discriminar qué información o fuente es válida (crítico en un mundo sobre-informado)? ¿Para qué empeñarse en transmitir conceptos sentando cátedra, cuando el método natural de aprendizaje de un niño es la exploración y la experimentación? ¿Para qué tanto concepto académico, si luego un gran porcentaje del nuestro fracaso vital está en el plano humano/espiritual (gestión de emociones, autoconocimiento, psicología, respuesta a los grandes “porqués”, búsqueda de sentidos “últimos”)… y así podría seguir

    En definitiva, y por ir terminando, la educación siempre ha sido un reto apasionante, y a día de hoy, mucho más. La pena es que sea un sector donde el inmovilismo esté a la orden del día (tanto en los profesionales como en la propia dinámica del sistema) y cueste tanto concretar pequeñas revoluciones (ya ni hablamos de una grande).

    ¿Podremos los padres cambiar algo? ¿Hay aquí lugar para cambios desde la base o tenemos que esperar a que sean nuestros gobiernos cuando estén menos ocupados equilibrando sus balances?

    Un placer aportar my two cents!

    JM

    1. ¡Vaya! Estoy muy impresionado por el comentario y fascinado también por el link que nos dejas. Veo que sintonizamos completamente y sólo puedo decirte que suscribo todo lo que dices y de hecho alguna de las ideas que comentas enlazan con posts que están en mi lista de futuro más inmediato.
      Encantado de que te sumes al debate y que además te tomes la molestia de hacer comentarios largo que a mí me encantan. ¡Espero seguir leyéndote pronto!
      Y muchas gracias porque estas satisfacciones son las que me dan energía para seguir escribiendo este blog. Un abrazo.

      1. Pues espero ansioso esos post de tu lista de futuro inmediato. Al menos llegaré a tiempo al debate!

        Yo también tuve página personal (eran finales de los 90, todavía no existían los blogs!) y es una gozada disfrutar de toda la gente y tan dispar que se te acerca. Internet ha humanizado a la tecnología!

  8. […] tiempo que no retomo el tema de la educación, del que ya hablé cuando reflexionaba sobre los deberes y sobre el carácter profesional del profesorado, o cuando repasaba esa gran película que es […]

  9. […] hace unos meses al plantear la conveniencia o no de los deberes escolares que llevo a mis hijas a estudiar en un colegio bajo el sistema británico, pero que lógicamente […]

  10. Patricia · · Responder

    Chapeau!, El post y El link, me han dejado pensando. No puedo opinar mucho porque yo fui de pequeña, adolescente y mayor lo que se conoce como NERD, así que mi ilusión en la vida es que mi hija sea otra NERD como yo porque va a saber a través de la lectura, el conocimiento y la imaginación (leer por ocio, estudiar por deber e imaginar por falta de televisión) que existen mil mundos diferentes además del suyo…

    En lo personal no me gustan los deberes, mi hija en el cole no los tiene sino hasta los 9 o 10 años y creo que es lo que mejor se adapta a mi idea de los deberes a corta edad. Veo a mis amigas y conocidas con hij@s de la edad de la mía y sufren, batallan, se estresan y lo pasan mal con los deberes, madres e hij@s, acaban ellas (las madres) haciendo la tarea y es que por otro lado hacer deberes con tu hijo implica muchas cosas que a veces no estamos dispuestos a dar: tiempo, conocimientos que NO tenemos, paciencia, ilusión y ganas de pasar tiempo con tus hijos. Por eso por otro lado el llevarlos a montones de extra escolares está bien valorado, al final pagas para que tus hijos sigan “entretenidos” (¿enajenados?) toda la tarde hasta la hora de dormir.

    Al final mi querido amigo, cada cabeza es un mundo. Yo, aunque fui un nerd, llegando al punto de inventarme ejercicios de finanzas en la universidad para “autotestearme”, creo que los deberes no tienen mucho sentido. Pienso que sería más productivo revisar a fondo los programas, incorporar mucho más la noción de la tecnología, olvidarnos de la memoria como herramienta de aprendizaje y medida de la inteligencia, y claramente romper el paradigma del que habla el video que has adjuntado a tu post.

    Me ha encantado el post! Qué claridad de mente.

    Abrazo. Patricia.

  11. […] Deberes sí, deberes no (Blog “Un bosque de matices”) […]

  12. Reyes · · Responder

    Totalmente de acuerdo. Es un tema que no admite un Si o un No rotundo y como todo en la vida no es o blanco o negro hay una bonita gama entre ambos, yo me declino por los deberes a la «carta» segun el niño y sus necesidades.

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