Amistad, camaradería y otros lazos inquebrantables

El pasado sábado 21 de abril disfruté de una de esas veladas inolvidables, y no precisamente por la victoria del Madrid frente al Barcelona (vaya sorpresa, por cierto), sino porque un grupo de amigos (los de la foto de cabecera) habíamos organizado una reunión de los 20 años del término de nuestros estudios en el colegio (culminando en el COU pre-LOGSE).

La convocatoria fue un éxito rotundo, primero porque gracias a las redes sociales (principalmente Facebook y los grupos de Google) y al titánico esfuerzo y dedicación de nuestra compañera Cristina, que se dedicó a recopilar teléfonos de catálogos antiguos y llamar incluso a las casas de los padres para pedir los teléfonos de los hijos, conseguimos contactar con una mayoría de los compañeros de promoción, y finalmente asistió más de un centenar de ellos. Lo cierto es que el papel de las redes sociales no sólo es fantástico para conservar el contacto y facilitar la búsqueda de conocidos, sino que también permite difundir con inmediatez y mínimo coste los mensajes que sirvieron para coordinar el evento. Pero al final es indudable, y más aún en una generación como la nuestra que todavía estamos un poquito a caballo entre la red 1.0 y la 2.0, que el elemento humano y el boca-a-boca (*) ha sido decisivo para el éxito final. Y en último término, si bien insisto en que las redes sociales han jugado un papel fundamental, ha sido el entusiasmo y el ímpetu de personas concretas lo que ha determinado el resultado final. Es una interesante lección a aprender en estos tiempos del marketing moderno: hay que disponer de buenas plataformas digitales, pero es clave contar el apoyo de los prescriptores principales, los sujetos de referencia, que van a mover a nuestro público objetivo.

Lo bonito de estas situaciones en las que te reencuentras con compañeros a los que no has visto desde hace largos periodos de tiempo, con lo que hay cambios tanto físicos como sobre todo de situación vital (cada cual tiene unas circunstancias profesionales y familiares muy diversas), sin embargo parece como que tu cerebro inmediatamente revierte a recordar a esa persona tal y como la conocías años atrás y en apenas unos minutos estás charlando como si le hubieras visto la semana pasada, como si el tiempo no hubiera pasado.

Y es que incluso con aquellos de los que no era un amigo, existe ese factor de camaradería, ese sentimiento de pertenencia que se ha forjado a partir del hecho de haber compartido una experiencia tan determinante para la vida de uno como es la etapa colegial, que crea un vínculo afectivo muy arraigado y que se activa con enorme intensidad. [Me recuerda esto por cierto a la emocionante columna que publicaba este fin de semana Arturo Pérez-Reverte y donde comenta esa diferencia entre amistad y camaradería].

Al mismo tiempo, y aunque parece que los años no hubieran pasado, también uno se encuentra con que personas con las que en su momento no había una relación de amistad sino de simple compañerismo, al hablar ahora tiempo después se siente una afinidad muy grande que puede hasta generar ese salto a la relación más afectiva. Me he encontrado, por ejemplo, en los meses en los que llevo escribiendo el blog, con fortalecer enormemente relaciones con compañeros con los que tampoco tenía tanta amistad en el pasado, a raíz de un contacto años después, donde sí que hemos cambiado y curiosamente por el momento diría que claramente para mejor. Será lo que tiene la madurez y superar las crisis adolescentes en las que estábamos todos sumidos en aquellos años.

Ahora, lo que me demuestra una vez más este tipo de reuniones es lo importantísimo que es conservar y cuidar las amistades a lo largo del tiempo. Vivimos habitualmente vidas muy ajetreadas y estresantes, con trabajos absorbentes que apenas dejan tiempo para dedicar a la familia, y a menudo se pasa a un segundo o tercer plano a los amigos de antaño. Y sin embargo, es fundamental hacer ese esfuerzo por regar el jardín de la amistad, porque con el paso del tiempo, los amigos siguen siendo fundamentales para alcanzar la plenitud en la vida, por lo que tiene de apoyo emocional, de vehículo de intercambio de experiencias, de instrumento para el diálogo, de soporte para la autoestima, de clave para la autorrealización. Ya sabemos por la experiencia que los vínculos familiares evolucionan, se transforman y a veces, más de las que nos gustaría, se corrompen, o sino simplemente se difuminan, por las circunstancias de la vida (hijos que abandonan el hogar, cónyuge que fallece, las típicas disputas entre hermanos, etc.). Son los verdaderos amigos los que nos acompañarán fielmente en todos esos trances, y al mismo tiempo nosotros como amigos, nos enriqueceremos igualmente con ese papel de acompañante .

Así que confío en que estos vínculos reeditados con ocasión de esta reunión se fortalezcan, y de hecho la euforia que siento yo ahora mismo y que estoy seguro que comparto con todos los que hemos formado parte de esta bonita aventura es verdaderamente satisfactoria.

..

Comentarios accesorios o “afterthoughts”:

  • Comentábamos un par de amigos y yo que parecía que a nuestra promoción le había ido bien porque estábamos prácticamente todos trabajando, la mayoría casados y he hecho con un número muy significativo de familias de dos y tres hijos. Cierto es que el timing con el que nos incorporamos al mercado laboral fue bueno, y que la educación que recibimos en valores tradicionales de la familia también explicará el porqué de esa abundancia de familias numerosas. Pero también, reflexionando a posteriori, me temo que cometíamos el típico error de una falsa inferencia estadística por un problema de representatividad de la muestra. Es decir, que no necesariamente a la mayoría de las personas de nuestra promoción les vaya bien y tengan familias de dos o más hijos, sino que somos los de ese perfil los que mayoritariamente éramos proclives a asistir a un evento como este. Claro que también esto daría para interesantes valoraciones.
  • Para los que colaboramos en la organización de todo este cotarro, y que ahora nos vemos abrumados por la cantidad de comentarios cariñosos que recibimos durante la fiesta y después, lo cierto es que el trabajo se ha visto tan sobradamente recompensado, que es una muestra más de esa gran verdad: dar es más satisfactorio que recibir. 
  • Un reconocimiento más que especial a nuestra compañera Cristina [me falta un emoticono de genuflexión/adoración], que no sólo dedicó innumerables horas a la fase de contactar a la gente y motivarles para venir, sino que desplegó una organización espectacular, con todo tipo de detalles. Si ya todos los asistentes venían favorablemente predispuestos, quedó claro que al encontrarse nada más empezar con detalles como el perchero, las identificaciones, el fotógrafo, la doble televisión con el partido, etc., se volcaron aún más y disfrutaron mejor del evento.
  • Y un detalle que no deja de ser curioso: los cuatro “chicos” del “comité organizador” somos blogueros. No será del todo coincidencia…
..
(*) Como decía mi profesora de Márketing, Carmelina Vela, no es correcto en realidad la estereotipada expresión “el boca-a-boca” porque lo correcto sería hablar de “de boca en boca”. Pero la verdad es que es más atractiva la primera expresión y por eso se ha impuesto.

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7 comentarios

  1. chapó por los organizadores !!!!

    Eso sí, lo que noto con el paso del tiempo es lo mal que llevo recuperar las horas de sueño perdidas 😉

    Un abrazo.

  2. Óle que óle,
    fué una celebración increible, realmente buena. Mil gracias a la organización. Por otra parte me parece genial que hables de redes sociales con ejemplos como este del sábado. Ultimamente los ejemplos que encontramos de aplicación de las redes sociales están vinculados al marketing, siempre a negocio. Pues no! las redes son más redes, cuanto más sociales sean! Una abrazo y seguimos leyendo…
    Fernando

  3. Beatriz · · Responder

    Suscribo lo que dices. Fue sencillamente perfecto. Y me encanta la tal Carmelina!!! Tengo una guerra personal con eso de boca-a-boca… O “va de boca en boca”, o tiene efecto “boca-oreja”. Lo otro, lo dejamos para los socorristas!! También soy marketiniana, así que tampoco será coincidencia… Como diría alguien a quien admiro mucho: casualidad… O causalidad???

    Gracias de nuevo a la organización de la fiesta!!

  4. Miguel Angel Sotos · · Responder

    Desconocía tu blog, Dani. Llevo un buen rato curioseando…a partir de ahora tienes un acérrimo seguidor, y espero que comentarista al nivel que mereces.

    Lo primero que pensé después de oír tres ‘cracks’ seguidos en mi tobillo izquierdo fue: “esto se ha roto….mierda, me pierdo el reencuentro con la gente del colegio. Joder, con la cantidad de tiempo que hace que no veo a Dani, Mariano, etc, etc, etc…”.
    ¡Me he perdido esta convocatoria, pero espero ansioso la siguiente!

    Un abrazo y a ver si nos vemos muy pronto, en cuanto me recupere.

    1. Miguel Ángel: me encanta leerte por aquí. Yo también te eché muchísimo de menos y parece mentira que con lo amigos que somos nos hayamos visto tan pocas veces estos años. La reunión fue una maravilla y además quiero pensar que ha fortalecido un lazo que con la ayuda de las redes sociales y el grupo de Google podremos conservar con más fluidez de comunicación. Nos vemos pronto. Un abrazo.

      1. L. Alberto Gómez-Rico · ·

        Por lo que veo no sólo eres un fiera a nivel organizativo-tecnológico, sino que posees unas envidiables dotes de escritor 😉 Coincido totalmente en tus reflexiones y me identifico plenamente con los sentimientos a los que aludes, alegrándome enormemente de que muchos de los allí presentes (sino todos) coincidiéramos en esas buenas sensaciones y nos trasladáramos 20 años atrás como si del transcurso de unos pocos días se tratase.
        Espero poder repetir la experiencia en no mucho tiempo.
        Un abrazo.

  5. Muchas gracias a todos los que habéis comentado, a los que habéis leído este texto, y a todos los asistentes a la reunión. Es impresionante la cantidad de felicitaciones recibidas y el cariño que se nos ha transmitido. ¡Qué buenas vibraciones!

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