Ojito que vienen curvas

Decía allá por febrero, cuando las bolsas iban animadas, que tenía la sensación de vivir un espejismo de tranquilidad, mientras se nos aproximaba la “tormenta perfecta”, que en este caso lo que puede hundir es el barco de la construcción europea, que tan importante es como símbolo de la voluntad de paz entre los Estados europeos que hace no tanto se dedicaban a destruirse mutuamente.

Veamos varias incertidumbres que se acumulan, comenzando por la situación interna:

  1. La prima de riesgo por las nubes. Como es bien sabido desde hace muchos meses, el inversor extranjero ha perdido el interés en la deuda española, y también se está deshaciendo de participaciones en las empresas cotizadas de nuestro país. Pero es que también el inversor español está escapando de activos nacionales. Porque cualquier asesor medianamente independiente de la banca comercial le está dirigiendo a fondos, bonos o acciones de otros países, por la polarización de la percepción del riesgo. La banca comercial (o sus hermanos de la banca privada) sí apoya productos propios y deuda española (incluso autonómica, entre otras cosas porque se forra a comisiones cuando la coloca), pero los inversores que ya han afrontado pérdidas cuantiosas con preferentes y deuda subordinada se van dando cuenta de que la banca comercial tira sólo para casa. Así que si nos falla tanto la demanda interna como externa del inversor final, tenemos un serio problema de liquidez y de capacidad de refinanciación (que es el gran reto que estrangula una economía que acumula deuda y déficit).
  2. ¿Y quién está comprando la deuda española? Pues en gran medida son las entidades financieras españolas, que han tenido acceso a crédito barato por parte del BCE con los programas LTRO. Pero esto tiene una lectura peligrosa. Aparte de la cuestión moral (el BCE está prestando barato a los bancos para que compren la deuda con más rentabilidad a los Estados y así ganen ellos dinero a costa de los ciudadanos), está otra lectura muy inquietante: con esta dinámica, en mercado secundario se está colocando mucho papel español a entidades nacionales. ¿Y de qué origen? Pues significativamente de entidades francesas y alemanas, muy expuestas a la deuda española, y que están “soltando lastre”. Es decir, que todo esto serviría para hacer más “llevadera” cualquier debacle financiera que se pudiera dar en nuestro país para los países del eje franco-alemán.
  3. Mientras tanto, las “reformas” avanzan muy lentamente. Se está haciendo poco y con mucho miedo, sin demostrar un plan decidido. La reforma financiera todavía es insuficiente y no reconoce la magnitud de las pérdidas por la colapso de la burbuja inmobiliaria. Se ha recortado drásticamente lo que es inversión y no tanto lo que es gasto corriente. No se ha aprovechado a hacer un presupuesto de base cero, metiendo la tijera a estructuras duplicadas y clientelismos varios. Se han tomado las decisiones tarde. El daño que ya está hecho es enorme. Todas las cifras macroeconómicas del país asustan. Véase este demoledor artículo con 14 gráficos sobre España que asustan. En definitiva, lo que empezó siendo una crisis de liquidez es ya una crisis de solvencia en un país en recesión, con el PIB cayendo ya en el primer trimestre de 2012.
  4. El riesgo latente de conflictividad social va creciendo. De momento, a pesar de la huelga del 29 de marzo, que tampoco fue para tanto, el pueblo español se está comportando con gran entereza, responsabilidad y resignación. Pero también se debe al efecto paraguas de las prestaciones de desempleo, el apoyo familiar y la economía sumergida. A medida que se van acabando esas prestaciones, la familia se exprime hasta que no le queda más zumo, y la presión sobre la economía sumergida aumenta, más gente se verá en situaciones dramáticas, y cuando un padre no tiene para dar de comer a sus hijos, no se queda en su casa cruzado de brazos. A medida que pase el tiempo, no será de extrañar que se multipliquen las protestas. Ya por ejemplo tenemos para la semana que viene una huelga de transporte de mercancías, que son de las que pueden hacer daño por causar problemas de abastecimiento de suministros básicos (acopios en supermercados, combustibles).

Pero también en el exterior las cosas están muy revueltas:

  1. Grecia: después de dos rescates que suman importes muy significativos (en el caso de España, equivaldrían a una mensualidad de cada trabajador en activo), las cifras macro son horrorosas (el PIB se estima que caerá este año un 5%) ya surgen mensajes que avisan de que el país sigue sin ser solvente y seguirá necesitando más paquetes de ayuda. ¿Cuándo se agotará la paciencia de los socios y preferirán asumir su quiebra y abandono del euro (e incluso la UE) como le preocupa al FMI? ¿O la quiebra pero dentro del euro?
  2. Portugal: si cae definitivamente Grecia, todos los ojos pasarían a mirar a Portugal como el siguiente. Las cosas no terminan de mejorar en nuestro país vecino.
  3. Holanda: aunque su nivel de deuda pública no es alta, la deuda privada sí lo es, y tienen problemas para cuadrar presupuestos e inestabilidades políticas que los están demorando. A lo que hay que sumar una fuerte caída del mercado inmobiliario. ¿Os suena? Pues otro país que va camino de sufrir una rebaja de calidad crediticia, y que son vecinos del corazón alemán.
  4. Italia: “SuperMario” Monti ha hecho un buen trabajo cara al exterior y también, sorprendentemente, a ojos de sus conciudadanos, aunque empieza a enturbiarse esta relación. Pero los males estructurales del país transalpino están ahí (especialmente el de la corrupción), y tienen además unas graves necesidades de refinanciación de deuda, y aunque estas últimas semanas los focos no les apuntan directamente, también están en el límite.
  5. Francia: es lo más preocupante a día de hoy para la eurozona. Ha quedado patente en la campaña electoral francesa que en nuestro país vecino ni se enteran ni se quieren enterar (demoledor The Economist en este sentido). El peso de su sector público es desproporcionadamente alto, su deuda es elevada, tienen déficit crónicos y ninguna voluntad de aplicarse los principios de la austeridad que tanto propugnan para sus vecinos del sur. El mercado empieza a fijar el foco en ellos, y la pérdida de confianza en uno de los dos países del eje rector de la Unión Europea y del euro lo lógico es que supusiera que todo este invento saltara por los aires. De hecho, después de alguna de las barbaridades que ha dicho Hollande en campaña electoral (por ejemplo el disparate de subir a un confiscatorio 75% el tipo marginal del impuesto sobre la renta, a partir de 1 millón de euros), el riesgo de que el huracán se desencadene con su victoria en la segunda vuelta es algo que preocupa mucho. Aunque hay quien lo ve en clave conspi-paranoide, claro.
  6. EE.UU. se sigue considerando como la economía motor y con la moneda refugio por antonomasia, entre otras cosas porque no tienen problema en usar su banco central como prestamista de última instancia. Pero a medida que se aproximen las elecciones, los republicanos querrán elevar el tono del discurso y volver a sacar a colación algo que por cierto no deja de ser cierto: el volumen de déficit y deuda americano es descomunal y en realidad nunca se podrá pagar. Se está jugando a inundar de dólares el sistema y dar por bueno el riesgo de inflación. ¿Hasta dónde?
  7. Los BRICS: Las incertidumbres en China son notables, como sabe cualquiera que lea a Quique Vázquez en El Confidencial, o haya leído el acertado post de mi colega bloguero @derblauemond. Brasil presenta notables riesgos de estallido de la burbuja una vez que pasen los próximos eventos deportivos planetarios. India no tiene las cuentas públicas precisamente saneadas. Rusia podemos encontrarla en el lado opuesto de la mesa si estallan conflictos más serios con Siria e Irán.

¿Y todo esto a dónde nos lleva?  A varios riesgos, sobre todo a nivel local español:

  • Riesgo de ruptura de la moneda común. Lo que hace poco era impensable, luego apenas era posible, y ahora ya se empieza a debatir de si es incluso probable. Tanto si es por fractura por abajo (salida de países como Grecia, Portugal, España) como por arriba (Alemania, Finlandia, Luxemburgo y poco más).
  • Riesgo de intervención por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional) de la economía española. Esto parece ya difícil de evitar. Aparte de que ya estamos prácticamente intervenidos desde hace mucho (el acuerdo de reforma constitucional por la estabilidad entre Zapatero y Rajoy fue sin duda impulsado por Merkel), ahora la cuestión es cuándo seremos explícitamente intervenidos. Porque al ritmo de deterioro económico español es una quimera alcanzar los objetivos de déficit y ajuste de la deuda pública y ser capaces de ser líquidos y solventes.
  • Riesgo de restricciones al movimiento de capitales (el temido “corralito”). Sería esperable desde el punto de vista político-económico plantear restricciones a la fuga de capitales fuera de nuestras fronteras, incluso por la vía declarada. De hecho me resultó un poco sospechoso el acuerdo de Francia y Alemania por proponer una suspensión temporal de Schengen, lo que en la práctica significa restaurar fronteras que habiliten ciertos controles. Pero legalmente plantearía serios problemas. Otra versión sería limitar fuertemente los movimientos de efectivo, como por ejemplo limitaciones a la cantidad de papel moneda que te entregarían en un banco si decides sacar tu dinero en cuenta a dinero físico. Ya hablé de esto anteriormente.
  • Peligro de inestabilidad política y social. Papandreu también tenía mayoría absoluta como Rajoy y mira cómo acabó. El orgullo de un pueblo se vería seriamente mancillado en caso de producirse abiertamente esa intervención, o límites como el de sacar dinero del banco. Teniendo además partidos tan irresponsables como IU, o líderes tan cínicos como Rubalcaba, les faltaría tiempo para explotar el ambiente en estas circunstancias. Circulaba hace unos días un rumor, posiblemente muy perversamente dirigido, apuntando a la imposición de Almunia como presidente de un gobierno de concentración allá por verano tras un rescate oficial de España. No me lo creo, pero este tipo de rumores van erosionando la percepción de autoridad de Rajoy.

Y ante este panorama, ¿qué hacemos, llorar? Pues aquí os recuerdo algo que os decía en aquel post anterior sobre los Estados yonquis: no confundamos la macro con la micro. Al país le puede ir de pena pero nosotros como individuos salir adelante. Habrá que currárselo más (y si eres joven, yo me plantearía seriamente cruzar el charco hacia el continente americano o bien saltar hacia el asiático), pero cada persona tiene en sí la llave de su propio futuro y no debe esperar a que otros se lo resuelvan. Otra cosa es que el entorno no va a ser el óptimo. Pero oye, cuando vienen curvas, lo importante es tener el cinturón de seguridad bien apretado, saber conducir con habilidad y prudencia, y haber cuidado de tener unos neumáticos y suspensiones en buen estado. Es decir, estar preparados y afrontar el presente con entereza y confianza en uno mismo.

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