Una pájara monumental

Durante las pasadas semanas he repasado con vosotros mi visión bastante sombría del actual panorama económico, con unos Estados enganchados a la droga de la deuda, y con una situación muy preocupante para el futuro más inmediato de la economía española.

Ahora bien, como os comentaba en el cierre de mi post “Ojito que vienen curvas“, una cosa es la macroeconomía, es decir, que al país en conjunto no le vaya nada bien, y otra cosa es la microeconomía, léase que a nosotros como individuos y unidades familiares nos vaya igualmente mal o no.  A nivel micro, cada uno tiene mucho que decir sobre su propio futuro, y si bien lógicamente es más difícil prosperar en un entorno tan aciago como el que nos rodea en España, sí que podemos decir eso de que la suerte hay que buscarla a base de perseverancia y actitud positiva, como comentaba Ken Robinson en su libro “El Elemento” que reseñé la semana pasada.

El problema, claro está, es que no resulta fácil tener esa actitud positiva si uno se encuentra en el paro, o en importantes apuros económicos y familiares, y rodeado de un sinfín de malas noticias y sensaciones negativas. Sin embargo esto me recuerda a un comentario que me hizo alguna vez mi padre, de quien ya os hablé hace no mucho. Él en su juventud era ciclista y llegó incluso a correr alguna carrera profesional, y gustaba de emplear metáforas relacionadas con ese bello pero también muy duro y exigente deporte. En concreto, lo que sé que diría al hilo de la actualidad es que vivimos sumidos en una pájara tremebunda, que nos tiene nublada la vista y nos hace casi imposible pensar y seguir pedaleando.

Cualquiera que haya vivido esa desagradable sensación haciendo deporte de repentino malestar general y completo agotamiento, recordará con sudor frío la súbita incapacidad para continuar con el ejercicio. Durante un rato, uno siente que no hay nada que hacer. Pero de esta situación que te hunde física y anímicamente se sale. Es evidente que lo ideal es prevenirlo, con una adecuada preparación, alimentación e hidratación, y dosificando convenientemente el esfuerzo, pero una vez dado el caso, una rehidratación con glucosa suele ayudar a acelerar la recuperación. Y si bien uno ya está tocado para el día, muchos ciclistas son capaces de terminar la jornada, y a menudo están en condiciones de competir con bastante normalidad a la jornada siguiente.

Así que pensemos que estamos en estas, con una pájara de cuidado, en parte por no haber estado suficientemente preparados y también en parte por haber hecho anteriormente un sobreesfuerzo. Pero de esta se sale, con un aporte nuevo de energía, y aunque arrancar desde parado es muy costoso y absorbe mucha energía (tanto física como mental), una vez que se coge carrerilla de repente todo parece más fácil.

Creo que es preciso tener un planteamiento positivo de este estilo para afrontar el día a día, sobre todo cuando no tenemos ninguna visibilidad alentadora de lo que nos puede esperar mañana. Pero insisto, nuestro futuro nos lo construimos cada uno de nosotros. Al menos ese debe ser el espíritu.

Porque volviendo a símiles ciclistas, lo que me temo que le ha pasado a la economía española es que enfilamos la bajada de un puerto, nos confiamos pensando que todo el monte es orégano, nos sentimos parte de la Champions League de la economía mundial, y claro, cuando se baja la montaña con demasiada alegría lo que pasa a menudo es que uno se accidenta y en esas estamos, ingresados y camino de la UVI. Pero también de esta se saldrá. Otra cosa es cuándo y cómo, y sobre todo si habremos aprendido la lección.

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4 comentarios

  1. Miguel Angel Sotos · · Responder

    Precisamente creo que el paro salvaje que sufrimos es una de los principales problemas que tiene España. A mi se me ponen los pelos como escarpias ver que en el Programa de Estabilidad que ha mandado el gobierno a Bruselas indican una tasa de paro 22.3% para el 2015.

    Pero en línea con tu post, lo que me gustaría señalar es lo siguiente: sin un cambio de mentalidad, es muy fácil caer en el derrotismo. Habría que dejar de hablar de paro. La persona que pierde su trabajo, debe inmediatamente comenzar una búsqueda activa de empleo. En entrevistas de trabajo siempre hay mucha reticencia a decir ‘estoy en paro’ ya que tiene connotaciones bastante negativas. Hay que cambiar a positivo, pienso que lo que uno debería decir es: “estoy buscando activamente empleo”, y con el orgullo lo más alto posible.

    1. Es un comentario acertadísimo, Miguel Ángel. ¡Muchas gracias!

  2. […] el ambiente es depresivo, lo que provoca una pájara que desanima al más optimista y le mata esa ilusión que tan necesaria es para promover las […]

  3. […] un estado de ánimo de tal pesimismo que viene a ser una monumental pájara (como ya comenté en un post homónimo) y ciertos niveles de pesimismo no sirven para nada (eso me recuerda aquel excelente post de […]

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