Cuidadín con la sabiduría popular

Me acuerdo mucho de un profesor que tuve con 12 años, el Sr. Marcos (al que amistosamente apodábamos “el Mofeta”, no por cuestiones de olfato sino por sus pronunciados patrones blancos y negros en el cabello) que aparte de darme una lección magistral suspendiéndome un examen para que me pusiera las pilas, decía a menudo que “la ignorancia es atrevida“. Venía a decirnos que si nos hacía una pregunta y no teníamos ni idea de la respuesta, mejor nos calláramos que decir alguna tontería. Y que uno habla de lo que sabe, y escucha sobre lo que no sabe.

Como en los últimos tiempos la economía ha pasado a la primera plana de la actualidad informativa, se ha convertido también en un protagonista más de los debates en la calle y en la barra del bar. Y los medios de comunicación, que de alguna manera son reflejo de la cultura popular (o pretenden serlo), han incorporado la economía a su dinámica más “pop” de los debates, los titulares fáciles y, lo que es peor, las “encuestas a pie de calle”.

Debo reconocer que le tengo pánico a todas estas veces en las que los informativos o los programas de variedades salen a la calle a “pulsar el ambiente”, o abren las líneas telefónicas para que hable el pueblo. Por dos motivos. Primero, porque hay mucho ignorante atrevido y se oyen muchas barbaridades, sin que haya nadie con la debida autoridad y capacidad didáctica que aproveche la ocasión para poner un poco de formación e información objetiva. Y segundo, porque es algo que se presta de manera evidente a la manipulación por parte de los medios de comunicación. Porque el filtro con el que seleccionan esas declaraciones grabadas, o qué llamadas pasan al directo, supone un sesgo evidente.

Alguna vez he comentado que me gusta tomar varios puntos de información para minimizar el sesgo. Pero en el caso de la televisión, al final el telediario que veo depende de la hora a la que estoy cenando, en función de cuándo volví de trabajar y de la dinámica familiar de deberes y otros quehaceres. Así que si ceno pronto, veo Cuatro; si ceno a la hora más normal, veo Antena 3; o si ceno tarde, veo la reposición del Telediario en el Canal 24 horas.

Es muy curioso el cambio de actitud que se produce en los medios de comunicación según estén unos u otros en el gobierno. Últimamente Antena 3 está exageradamente dócil. La verdad es que por un lado rebaja el nivel de alarmismo que podemos vivir todos los días en Twitter, por ejemplo (¿será que mi TL es también un poco tremendista?), pero a veces parece el boletín oficial del gobierno. Mientras que la complacencia de los telediarios de La 1 ha mutado en una agresividad mucho mayor, aunque imagino que ya quedará poco para que esto cambie radicalmente en cuanto echen a Fran Llorente de su cargo de Director de Informativos de TVE.

Ahora, si algo me carga de los informativos presentados por Matías Prats, modelo de comunicador donde los haya, es su sección “Tienes la última palabra”. Para los que no la conozcáis, es una dinámica consistente en que al comienzo del informativo, tras los titulares, se lanza un debate relacionado con la actualidad del día, para que los espectadores puedan hacer sus comentarios por Facebook, Twitter o a través de la página web. Y al final del informativo, seleccionan un comentario de cada una de las plataformas y lo exponen. Y de verdad que esos dos fenómenos que os decía antes, la ignorancia atrevida y el sesgo en la selección de comentarios, son más que evidentes. Más el primero, la verdad, porque hay que ver que todos los días hay alguna simpleza entre los comentarios destacados.

Supongo que a más de uno le parecerá muy pedante hacer este tipo de comentarios, pero es que tal y como yo lo veo, democratizar el debate y llevar a la práctica el asambleísmo popular para la toma de decisiones relevantes de aspectos complejos y técnicos, como son la economía, la ciencia, la sanidad, la política exterior, la defensa, etc., a lo único que llevan es al populismo y a la mediocridad. Que supongo que es en lo que estamos instalados en los últimos tiempos.

Se habló mucho sobre la tecnocracia cuando cayó el gobierno Berlusconi y llegó al poder en Italia el señor Monti. O cuando Papademos asumió el poder en Grecia. Hay muchos que con lógica expresan su preocupación porque no se respeten las reglas democráticas y se establezcan gobiernos dirigidos por técnicos. Pero, ¿no es acaso más necesario hoy que nunca que los que nos gobiernen sean personas preparadas, competentes, que piensen a largo plazo y que tengan un horizonte diferente que el de ganar las próximas elecciones para consolidar una pensión de por vida y vivir del cuento a futuro? Creo que sin duda merece una reflexión.

Es verdaderamente lamentable que en estos momentos estemos sufriendo en España la tremenda decepción de haber dado una mayoría absoluta a un partido para que sigan políticas poco ambiciosas y que no afronten la gravedad de la situación. Estamos más cerca de nunca de una intervención exterior. Y el caso es que yo, como llevan tiempo reclamando la gente de Politikon, con Jorge Galindo y Roger Senserrich a la cabeza, estaría recibiendo con los brazos abiertos a un gobierno 100% técnico y 0% populista. No es que la política sea mala per se, todo lo contrario, porque a un técnico puede que se le olvide pensar en el pueblo y en dosificar convenientemente el alcance de las medidas, pero por un lado tenemos una clase política lamentable (entre otras cosas porque todo el sistema está montado para que no lleguen arriba los que serían verdaderamente válidos) y por otro lado ya no hay ningún margen para tomarse las cosas con mesura.

Os cedo la última palabra abajo en los comentarios 😉

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8 comentarios

  1. Cierto es lo que dices sobre las simplezas, y para no ser menos voy a inaugurar los comentarios con otra simpleza. Hace un tiempo que tengo la sensación de que las clases dirigentes (que no son solo los políticos) actúan como si hubieran detectado que el barco se hunde, evitando que el pueblo lo sepa para asegurarse un sitio en la barca.

  2. Lo que comentas me recuerda inevitablemente a la idea de los referéndum. El otro día estuve en una de las asambleas de Sol y, aunque no intervine ante todos, me vino fenomenal para debatir con varios amigos sobre la democracia directa. Mi idea, más cercana a las democracias liberales-representativas, parecía escocer a los presentes. ‘Todo para el pueblo, pero sin el pueblo’ parecían pensar. Pero mi idea viene por algo, y lo he aprendido muy bien en el 15M. Hay mucha gente que hace política de bar, se deja influenciar y se traga hasta la más enorme chorrada. En el caso del 15M, por mucho que me duela, ya que vi crecer el movimiento ilusionado y me llevé un enorme chasco, lo que ocurre es que gustan mucho las buenas mentiras. Que si van a privatizar TVE (lo prohíbe la UE), que si el plan Universidad 2015 consiste en que el rector lo elegirán grandes empresas como Telefónica, Repsol… (!) Dar responsabilidad o protagonismo en asuntos económicos a esa sabiduría popular de verdad me asusta. Por eso no suelo ver esa mano negra que suelen ver muchos, sino que creo que lo que nos ocurre es más bien fruto de la estupidez que de la maldad, como decía el principio de Hanlon. Por eso, y siempre con carácter temporal, estoy 100% de acuerdo con que nos salve ya un tecnócrata con experiencia. Me pido a Almunia o a Amadeu Altafaj (portavoz de Olli Rehn) 🙂

    1. Javier Sanz · · Responder

      Mi opinión es quizá ciencia-ficción pero yo lo haría como si el Estado fuera una gran empresa (que al fin y al cabo…). ¿Qué pasa en las empresas? Se contrata a los mejores candidatos posibles, ¿no, Daniel?.

      Aquí viene la ciencia-ficción: me gustaría que fuera posible aplicar las teorías de Recursos Humanos de las empresas a los estamentos que gobiernan un Estado, excluyendo al poder Judicial, que parece que yendo por Oposición lo tienen más merecido.

      Así, tendríamos un taco de candidatos para Ministro de Economía; otro tanto para Ciencia; Sanidad; Medio Ambiente; Presidente; etc.

      No dejan de ser técnicos, pero no unos que ya tengan detrás un pasado político como los que la Troika impone. La elección de cada uno sería de alguna forma democrática que se nos ocurriera, sin charlatanerías convence-bobos en campañas electorales. Para que esto fuera realmente atractivo y hubiera demanda de calidad en los puestos, subiría los salarios mucho. No me parece ni medio normal que un presidente de un Gobierno como España cobre “tan poco” para las responsabilidades que tiene, admitiéndose que haya algún alcalde listo-corrupto-llámalocomoquieras cobrando más que él. Gracias a esos bajos sueldos se ven más tentados a robar a la mínima que pueden.

      ¿Que se tarda mucho más en poner eso en marcha? En mi opinión, bienvenido sea.

      1. Gracias, Javier. Está claro que si enfocásemos España como una empresa que hay que gestionar, le daríamos una vuelta de 180º a muchas estructuras de poder.
        Del tema de los salarios ya hablé en Navidades. Coincido contigo. Ya es lamentable que tengamos que dar por bueno el que como los gestores públicos se van a forrar durante y después de ejercer sus cargos por otras fuentes (desde corrupción hasta pensiones, asesoramientos, conferencias, pertenencia a consejos de administración, lobbies, etc.), no se les debe pagar más por el ejercicio de unas responsabilidades que en efecto son enormes.

    2. Muy valioso tu comentario, Ricardo.
      Lo de Almunia no sé yo… Me parece un político excelente y un gran europeísta, pero le veo demasiado politizado. Me gustaría un perfil más técnico e ideológicamente aséptico. Generaría además una gran polarización por el hecho de haber sido candidato a la presidencia por uno de los dos partidos líderes.

  3. […] para dejarse llevar por falacias. No sólo viendo manos negras, sino aceptando lo que dice la sabiduría popular porque sintoniza con tu ideología. Es muy cómodo quedarse en la superficie. Lo puedo comprender […]

  4. Si en parte y no en su conjunto.

    El medio de comunicación privado no deja de ser un ente que esta al servicio de una idea, un grupo inversor y que afortunadamente se regula por la ley del mercado…su credibilidad se compromete en ello y su finalidad es la que su fin le dicte y no seré yo quien restrinja a quien pone su dinero en circulación y crea empleo a limitar dicha actividad porque yo siempre seré afortunadamente soberano para apagar o desconectar de aquello que mi raciocinio me dicte como basura. Elevar dicha actividad a ley y a asamblea desde donde se arbitra nuestro destino es darle un peso que no lo tiene…nos guste o no la democracia o pseudo-democracia que nos rige es la que es con todos sus defectos y todas sus virtudes. Otra cosa es exigir rigor, limpieza o una finalidad didáctica y educativa a un medio de comunicación que se financia con mi dinero a través de mis impuestos…ahí exijo que no se mangonee, se eduque, se edifique y se eleve las aspiraciones del personal en general o si no…Que se cierre porque con mi dinero y el de todos los españoles o nos acostumbramos a exigir rigor en la gestión o estamos abocados a repetirnos hasta extinguirnos y como país con esta panda de banqueros-media-políticos que nos manejan o a los que les hemos dado la posibilidad de manejarnos esto…está más cerca de suceder que nunca.
    Respecto a este desprecio a lo chabacano pero incluyendo en este la capacidad de decisión popular…todo en uno…que intenta llegar a la conclusión de…”todo para el pueblo pero sin el pueblo”….creo que entra en conflicto con mi libertad personal. Y esto viene de una persona que se siente acosada por una sociedad pusilánime, orientada hacia una tendencia concreta de lo políticamente correcto, impositiva, intransigente y reguladora hasta el punto de entrar en conflicto con mi libertad…y por ello no puedo estar de acuerdo con lo que en el fondo se defiende desde aquí. Y es que sería mejor un gobierno técnico y letrado que rija sabiamente nuestros destinos que este espectáculo lamentable del populismo y la chabacanería imperante. Prefiero nuestra chabacanería imperante y deleznable a cualquier poder tecnócrata que me venga impuesto y al que no pueda replicar porque yo ( pueblo)…puedo ser declarado “menor de edad” sin condición suficiente para elegir y por tanto prescindible para regir mi destino, otorgando a otros esa capacidad de decisión…yo ese tipo de esclavismo no lo quiero para mi ni para mis hijos…aunque nuestra libertad nos conduzca a espectáculos lamentables que afortunadamente me puedo ahorrar…apagando el medio de comunicación o página desde el que se dispense.

    1. Gracias, Teresa, por tu exhaustivo comentario. Me parece muy valioso.
      Lo cierto es que si hay algo en lo que coinciden todos los análisis que se hacen de la actual situación actual de nuestro país es que sufrimos una grave crisis política, fruto de una degeneración a sus peores vicios de la partidocracia, que no lleva al escalafón más alto al más válido sino al que es fiel al líder y ha sabido no moverse de la foto durante todo el tiempo que ha hecho falta. Pero desgraciadamente esta dinámica no parece poder romperse por el mero juego democrático como se ha podido comprobar en este último año, con un gobierno que gana con mayoría absoluta para ejercerla con vacilación, improvisación y medias tintas, y con lo que ocurrió con las elecciones andaluzas donde gana el partido que ha llevado a la región a una situación preocupante pero a la vez no se enfrentaba a un contrincante precisamente ilusionante. Esta mediocridad de la clase política de élite es la que me lleva a pensar que una intervención y un gobierno tecnócrata en la línea de lo que proponían ayer Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos en este artículo http://elpais.com/elpais/2012/05/31/opinion/1338475092_453958.html podrían ser convenientes, asumiéndolos como una solución puramente coyuntural y transitoria.
      Tengo claro que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, igual que ocurre con el capitalismo para los sistemas económicos, pero sería muy constructivo que los ciudadanos comprueben lo que puede conseguir un gobierno competente y que sabe lo que tiene entre manos frente a lo que estamos acostumbrados a padecer. De hecho tengo la impresión de que en Italia la población no está muy disconforme con lo que tienen, ¿no crees?
      De nuevo, te agradezco tu lectura y tu aportación al debate. Espero leerte por aquí de nuevo, y bienvenida sea la disidencia 🙂

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