Saboreando un pedacito de historia

Suelo comentar que el fútbol no nos da de comer, quejándome a menudo de que muchas personas le prestan demasiada atención al deporte rey, ese moderno opio del pueblo. Pero en días como hoy, bueno es disfrutar y dejarse llevar por el entusiasmo y la felicidad colectiva.

Y es que esta cadena de triunfos de la selección española de fútbol, desde la Eurocopa de 2008 hasta la recién ganada, pasando por el Mundial de 2010, es histórica y prácticamente irrepetible. Para alguien como yo, que todavía recuerdo esa decepción de niño en el Mundial de 1982, el de Naranjito, y para el que la medalla de oro de fútbol en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 era “lo más“, la mera idea de ganar una Copa del Mundo o una Eurocopa parecía una quimera. Ganar tres campeonatos seguidos, un sueño del que no quiere uno despertarse.

Trataba yo ayer de explicarle a mis hijas mayores, con siete y cinco años, que estos momentos hay que atesorarlos porque posiblemente no se vuelvan a vivir en varias generaciones. Evidentemente ellas son demasiado pequeñas como para recordarlo (claro que yo en el ’82 tenía ocho años y vaya si me acuerdo de esos lloros con la eliminación de España en nuestro Mundial), pero sí que espero que recuerden fugazmente esa tremenda alegría que nos llevamos toda la familia y la explosión de júbilo que se escuchaba en la calle.

Afortunadamente yo tengo la impresión de que la memoria selectiva del ser humano tiende a recordar los acontecimientos felices del pasado (y de ahí que cualquier tiempo pasado pareció mejor), y este acontecimiento perdurará en la memoria colectiva de los españoles durante muchas décadas. Terminará convirtiéndose quizá en añoranza, pero en cualquier caso sólo podemos extraer conclusiones positivas de lo acaecido en esta etapa histórica, no sólo del fútbol, sino también de otros deportes en los que las hazañas son irrepetibles: tenis, ciclismo, automovilismo, baloncesto…

Aparte de esta tontería con “La Roja” (que era en realidad el apodo de la selección chilena de fútbol, no de la española), los éxitos de la Selección han servido para unir en la exhibición orgullosa de la bandera rojigualda a todo un país en el que esos colores tienden a ser víctima de tanta y tan triste utilización partidista. Es además reseñable la aportación nuclear del bloque del F.C. Barcelona y el inestimable mérito que tiene su cantera en la formación de buena parte de esta generación de futbolistas. Si le sumamos el hecho de que España no gana por el mérito de un par de “figurines” sino por lo compacto de su bloque y el elevadísimo nivel de sus integrantes, su juego de equipo, su consistencia en el campo y fuera de él, estamos ante algo de lo que sentirnos más que orgullosos. Desde ese maravilloso entrenador que es Del Bosque (¡ay el día en que Florentino se deshizo de él, arda una eternidad en los infiernos por tamaño despropósito!) hasta todos y cada uno de los integrantes del equipo, cualquiera diría que son en realidad personajes de una película de Hollywood en lugar de futbolistas de carne y hueso, y, no lo olvidemos, veinteañeros llenos de gloria y riquezas. Ni a propósito nos habría salido un bloque más extraordinario y ejemplar, abundantes en trabajo, compañerismo y humildad.

Así que bienvenido sea que al menos durante unos días aparquemos las penas y las preocupaciones, nos contagiemos todos del optimismo reinante, y que en lugar de entristecernos por la devaluación de la marca España como lamentaba Luis Garicano en un devastador artículo en El País, sonríamos al ver titulares de rimas favorecedoras como “The Reign in Spain (WSJ)”. Mejor escaparate internacional que este equipo y sus valores no podemos tener.

¡Gracias a la Selección por esta ilusión que nos habéis contagiado!

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2 comentarios

  1. Extraordinaria entrada Dani, muy bien escrita y muy certeras las reflexiones.
    Quizás un “pero” con el opio del pueblo, más que nada porque no es nuevo y ha sido utilizado por todas las naciones y en todos los momentos históricos, pero sí, dejémonos llevar un poco por esa alegrías y aprovechemos ya de paso el tirón de la selección española para hacer y crear marca, esa marca de España que tristemente está hoy devaluada en los mercados. 🙂

  2. Miguel Angel Sotos · · Responder

    Si es que los españoles, en cuanto se quitan los políticos de en medio, somos capaces de hacer cosas muy grandes con preparación, trabajo y esfuerzo.

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