Hablemos en serio de Confianza

Nota antes de comenzar: si lo preferís, podéis escuchar la versión sonora de este post en mi perfil de Soundcloud.

Conversaba ayer en Twitter con Sebastián Puig (@Lentejitas) sobre el concepto de “confianza”, que como él apunta, es una palabra tantas veces prostituida, y le aportaba una doble idea: Confianza se escribe con C de Credibilidad y con C de Certidumbre.

Esta cuestión resulta muy oportuna al hilo de la actualidad política y económica. Se dice que Mariano Rajoy y el Gobierno se sienten incomprendidos porque después de hacer tantos recortes y reformas no se vean resultados en forma de una decreciente prima de riesgo y un mayor acceso al mercado internacional de crédito, hoy cerrado en la práctica para la deuda y los bancos españoles.

Yo humildemente le diría a Rajoy que su problema es doble y está en la línea de esas dos patas de la confianza.

En primer lugar, existe un grave problema de credibilidad. Numerosos analistas, tanto nacionales como extranjeros, apuntan que la actitud de Rajoy a principios de marzo de elevar el objetivo de déficit de forma desafiante y sorpresiva es algo que le granjearía prensa favorable por estos lares e incluso las alabanzas de Rubalcaba,  pero sin embargo fue muy mal visto en el exterior y sobre todo por los mercados, es decir, por el conjunto de inversores. Pero no es una cuestión puntual. Muy al contrario, es la crónica de todo lo que ha acontecido en la legislatura: primero demorando la constitución de un equipo de gobierno, luego retrasando los presupuestos hasta después de las elecciones andaluzas, esta revisión unilateral de objetivos, la lamentable gestión del asunto Bankia, las continuas y cada vez más alarmantes noticias sobre el agujero en la capitalización del sistema financiero español, del que hasta anteayer presumíamos y poníamos como ejemplo… Y el broche en la aterradora noticia de que el déficit hasta mayo ya se ha comido casi todo el objetivo para el año completo, con lo que aquel déficit revisado al alza porque sí, encima, se va a quedar muy corto.

En estas condiciones: ¿quién va a creer en lo que le decimos? Difícil.

Y el otro problema es casi peor: la incertidumbre. El inversor trabaja en base a expectativas. Tiene un dinero y lo que quiere es poder estimar cuánto va a poder obtener de rédito por invertirlo en una empresa, en un mercado, en un país. No se pretende que sea la inversión perfecta. Pero sí tener una visibilidad de lo que puedes obtener de ella. Y el problema que tiene este Gobierno, a mi juicio, es que transmite una enorme incertidumbre. Cierto es que no es sólo cuestión de Rajoy. Es en realidad un mal endémico de nuestros gobiernos. Pero esta sensación de que había interesantes ideas a priori (véase mi post sobre el programa económico con el que el PP acudió a las elecciones) pero que la concreción está siendo lenta, dubitativa y enormemente contradictoria incluso a nivel de filosofía (mucho hablar de recortar gastos para que lo primero que se haya hecho sea impuestos) nos hace mucho daño.

El ejemplo del IVA es de hecho muy revelador. Se lleva rumoreando que va a haber una subida del IVA desde hace meses. Pero el mensaje de Rajoy, Montoro, Soria, De Guindos, Soraya, etc., fue machaconamente que no, que no se iba a tocar, y de hecho el Ministro de Hacienda llegó a declarar hace escasamente tres meses que la subida de este impuesto duplicaría la caída de la economía. Pero sabemos perfectamente que la subida del IVA es una exigencia de la UE y será totalmente inevitable. Pero lo que es impresentable es que a día de hoy, 4 de julio cuando escribo estas líneas, ni sabemos cómo se va a llevar a cabo (si se subirán todos los tipos, tanto el general como el reducido y el superreducido), ni en qué magnitud (¿el general al 20%, al 21%, al 23%) ni cuándo (¿el 1 de agosto para coincidir con rebajas y vacaciones?).

Incertidumbre total. En esto y en casi todo. No puede ser que ahora esperemos a los Consejos de Ministros de los viernes con la duda de cuál será la ocurrencia de la semana y dónde meterán la tijera del gasto o más bien el mordisco del ingreso. Y que Rajoy circule por todo el mundo diciendo hablando de recortes, sacrificios y demás generalidades, pero siempre sin concretar, a última hora y jugando al escondite. Estrategia que le sirvió a Rajoy para llegar a donde está, pero que una vez alcanzado el poder, y con mayoría absoluta, debía haber desterrado. Pero como comentaba el otro día, “lo peor es cuando las personas terminan siendo lo que parecía que eran“. Era una ingenuidad pensar que Rajoy iba a cambiar.

Así que en último término el problema es que Rajoy se piensa que está dando motivos para la confianza pero en realidad lo que nos está pidiendo es que tengamos fe en él. Que nos pongamos en sus manos cual ovejas de un rebaño y nos creamos que lo va a hacer bien y nos va a sacar del atolladero. Pero esto no funciona así. El inversor va a apostar en un mercado sólo si tiene unas expectativas favorables, como decía, y ahora mismo no existe ni la necesaria certidumbre de qué se va a hacer ni tampoco credibilidad en la acción del gobierno. Así que ni confianza, ni tampoco fe. Y así nos va.

Anuncios

One comment

  1. […] español está llevando a cabo una muy deficiente labor de comunicación, y está fallando en las dos ces de la confianza que ya comenté: ni transmite certidumbre (no se sabe nunca qué es lo siguiente que van a hacer […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: