Apuntes desde el desasosiego

Anoche se daba una circunstancia muy interesante. Se conocía el borrador del memorándum para el rescate del sector financiero español acordado con la UE, donde se plasmaba la condicionalidad a la que estaba sujeto dicho rescate. Se iban comentando los detalles y lo cierto es que a mí como a otras personas que uno podía leer en Twitter, no nos parecía tan duro como podría haber sido. Habrá sin duda quien se sentirá humillado por lo expreso que tiene de intervención y control, y porque ahora espero que nadie niegue que existe condicionalidad macroeconómica, pero mi postura ahí es muy calmada. Primero, ya llevamos intervenidos una buena temporada, de forma más o menos tácita. Segundo, cuando uno cae por haber corrido demasiado rápido y te ofrecen una mano para levantarte, hay que tragarse el orgullo, aceptar la ayuda y esforzarse por salir adelante con la cabeza bien alta. Que nos piden esfuerzos a cambio: ¡claro! Que nos miran por encima del hombro: hay que comprenderlo; Merkel tiene unas elecciones a la vista y hay que tener mano izquierda para que sus votantes acepten asumir ellos compromisos cuando lo cómodo es dejar al resto tirados. Y no pretenderemos que nos presten el dinero sólo por nuestra cara bonita. O que se traguen faroles sin más (y encima vayamos jactándonos de habérsela colado).

Pero, sin embargo, me producía desasosiego observar que la noticia que estaba ganando más repercusión era la de la llegada al centro de Madrid de la “marcha negra” de los mineros, con el apoyo de numerosos ciudadanos, al grito de “si esto no se arregla, guerra, guerra guerra“, y con la amenaza de paralizar la ciudad durante el tiempo que haga falta. Y la compañía de los oportunistas de siempre, como Víctor Manuel y la Bardem. Nunca olvidaré una anécdota de muy niño, principios de los ochenta, en el coche con mi padre, indignado él tras oír en la radio que tras preguntarle un periodista a Ana Belén que por qué, siendo tan comunistas ellos, no repartían sus riquezas entre los trabajadores. A los que la cantante respondió que ” es que yo me he ganado lo mío con el sudor de mi frente”.  Sin comentarios.

A ver. Comprendo que habrá personas que empaticen con los mineros y sus familias, por la difícil perspectiva que les viene encima de quedarse sin trabajo en unas cuencas para las que la actividad minera es el soporte principal de su economía. Que valoren lo esforzado, penoso y peligroso que puede llegar a ser ese trabajo. Y habrá también quien les apoya simplemente porque ellos se han levantado frente a los recortes mientras que muchos miles de ciudadanos se están tragando estoicamente la frustración que les producen otros recortes, subidas de impuestos y tasas, etc. Menos mal que hay gente desde la izquierda que tiene criterio y sabe ver más allá de la ideología peor entendida, como las oportunas reflexiones de hoy de Roger Senserrich y Jorge Galindo en el imprescindible portal Politikon.

Lo cierto es que yo me empiezo a sentir indignado con la situación. Será quizás que tras leer esta detallada información del blog  liberal “Desde el Exilio” tengo otra perspectiva, reforzada porque el alma pater del mismo blog deja claro que siendo hijo de minero él no puede apoyar las reivindicaciones de este colectivo. Será que desconfío enormemente de una reinvidicación en la que hay una sospechosa connivencia entre trabajadores, empresarios y políticos locales, todos ellos viviendo de la subvención. O serán sin duda mis circunstancias particulares.

Comentaba el otro día que mientras iba a una reunión en Madrid capital, me crucé en la radial R-2 con un grupo de 41 mineros (el dato en la web de UGT) de la columna aragonesa que transitaban por dicha vía, carril cortado para la ocasión, acompañados por tres coches de la Guardia Civil (entiendo que con dos agentes en cada uno) y una furgoneta de asistencia (con dos, tres o cuatro profesionales, digo yo). Y me preguntaba si está bien que se le proporcione tantos recursos a un grupo tan pequeño. Me decía a mí mismo (y comenté en Twitter) que mientras unos hacen una marcha a pie a Madrid a montar el pollo y exigir que les sigan subvencionando porque en el libre mercado no tendrían ninguna posibilidad de supervivencia, otros nos pasamos la vida cogiendo el coche, el tren y el avión a buscar el trabajo allá donde se encuentre, sin apoyo de nadie. Y ojo, no estoy pidiendo que nadie me ayude. Yo sólo pido que me dejen trabajar y no me aplasten a regulaciones, tasas, impuestos y licencias, lo que nos hace competir a los industriales en desigualdad de condiciones frente a lo que viene de fuera, como ya he denunciado repetidas veces en este blog.

Me ha gustado mucho el texto que ha publicado hoy José Luis Ruiz de Bartolomé, con su demoledor párrafo central que os reproduzco:

Ayer, después de varios y continuados avisos, papá Europa le dijo ¡basta! y tomó las riendas de la situación. Ayer quedó en evidencia que España es incapaz de gobernarse a sí misma, que ha diseñado una estructura política que favorece que los torpes, los indolentes, los obtusos, los abúlicos y los más irresponsables sean los que dirijan los destinos colectivos. Un país esclavizado por la deuda, por el dinero fácil, por el estómago agradecido. Una juventud anestesiada, embrutecida y sin motivaciones. Una clase empresarial amoldada a las mordidas y las componendas. Una clase trabajadora que sólo quiere derechos y rehúye las obligaciones. Una economía subvencionada, un pueblo esclavo de sus debilidades. Inmaduro. Irresponsable.

Es así de duro. Vivimos esclavos de la cultura de la subvención. Aquí todo el mundo echa la culpa de los problemas al Gobierno y los políticos, y es indudable que merecen ser culpados, pero también es verdad que en cuanto toman alguna medida, se les critica. Lo que piensa la mayoría es que ellos no tienen la culpa de nada y que los ajustes sean para el vecino, no para él. Pues no, mira, nos toca a todos apretarnos el cinturón. Es lo que hay.

Os comenté alguna vez que tengo familia en Estados Unidos. Siempre me chocó la enorme diferencia de cultura en todo lo referente al trabajo, el espíritu de empresa, la economía, la productividad, el esfuerzo, la competitividad. Y pienso que hay un elemento fundamental que les ayuda a ser así, que está relacionado con un estudio de La Caixa que se conoció ayer mismo: “La emancipación tardía es el rasgo característico de los jóvenes españoles, en comparación con el resto de Europa. El 67,4% de los jóvenes españoles de entre 20 y 29 años viven con sus padres“. En contraposición, al menos en EE.UU. que es lo que mejor conozco, allí a los jóvenes se les da ya  la patada para que espabilen cuando llega el momento de ir a la universidad. Pero no es sólo que sus padres les inciten a marcharse y comenzar a forjar una vida independiente. Es que es la cultura del país entero. Para un chaval, es un fracaso tener que quedarse en casa hasta la treintena. Y tengo entendido que en muchos otros países de Europa pasa lo mismo.

Mientras tanto, aquí nos apoltronamos en casita. ¿Es o no es así? Bien, ya sé que el coste de la vida, y especialmente el de alquilarse un piso, complica para muchísimos jóvenes esa emancipación. Pero también conozco a muchos casos de chavales que se juntan para compartir piso, y lo consiguen. Si el verdadero problema es el de la falta de voluntad por dar el paso de salir a buscar el trabajo allá donde está. Reconozcamos, en terminología económica, que el bajísimo grado de movilidad geográfica del factor trabajo en España es una de sus principales taras. Creo que estaremos todos de acuerdo.

Así que yo lo siento, pero no puedo apoyar la marcha minera. Comprendo que lo están pasando mal y que sus condiciones de vida se van a ver seriamente comprometidas por los recortes actuales y por el inevitable cierre de las minas que está ya acordado. Pero tocará emigrar y labrarse un nuevo futuro. Lo que no puede ser es que se sostengan generaciones y generaciones de mineros viviendo de la subvención y del artificio de la regulación. Así no es como reconstruimos una economía competitiva y eficiente, que pueda crecer por sí misma, sin estar enganchada a la droga de la deuda y el gasto público. Y por favor no me hablen del valor estratégico de la energía de fuentes nacionales, que no puedo dejar de pensar en el sueño autárquico del Generalísimo.

Creo que en la actualidad tienen muchos más motivos para sentirse indignados todos esos cientos de miles de funcionarios decentes que se dejan la piel para hacer su trabajo lo mejor posible con una ausencia total de medios y sintiendo el desprecio de buena parte de la población, la indolencia de los políticos y sus “enchufados”, y que honradamente compensan la holgazanería de otros muchos cientos de miles que sí que se tocan las narices. Qué lástima que ningún Gobierno sea capaz de afrontar decisiones selectivas de mejorar la eficiencia del cuerpo de trabajadores públicos y en su lugar opten por los recortes uniformes e indiscriminados. Pero lo fácil es lo fácil. Entre otras cosas porque a los primeros que tendrían que cargarse es a los amigos propios.

Así que como os decía al principio, en semanas como esta el cuerpo me pide “más Europa, menos España”. Perdonadme y comprendedme, por favor. Entre otras cosas porque esta misma mañana me han comunicado la liquidación de un proveedor de toda la vida que cierra porque ya no puede aguantar más la crisis, y ellos seguro que no salen en las noticias ni reciben la consideración del ministro de turno. No es justo. La vida no es justa.

Anuncios

5 comentarios

  1. Qué necesario es que mucha gente lea esto. Gracias, Daniel.

    1. Muchas gracias, Ricardo. Un placer y un honor tener lectores como tú. Te mando un abrazo virtual 🙂

  2. gran entrada Daniel – acabo de dar con tu blog y me encanta!
    Un saludo

    1. Muchísimas gracias, Diego. Espero leerte por aquí de vez en cuando. Un saludo.

  3. […] un serio problema de falta de movilidad geográfica y todavía falta una mentalidad que rompa con el apoltronamiento heredado de tiempos de […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: