Me quito el sombrero ante Apple: el iPad es un modelo de innovación disruptiva

Una de esas ventajas que tiene escribir un blog y continuarlo a lo largo del tiempo es que te permite presumir de un “ya lo dije” cuando una predicción se cumple, y también te puedes reír de ti mismo cuando pasa todo lo contrario.

Aunque este blog es todavía joven, os voy a reconocer que cuando Apple anunciaba el primer iPad, hace sólo dos años y medio (parece un mundo, ¿verdad?), yo no pensé que fuera a ser un gran éxito. Recordaba el relativo fracaso de Microsoft cuando intentó promocionar la plataforma casi una década antes, y no veía factible que esa especie de iPhone gigante pero sin capacidades de teléfono fuera a poder tener un éxito masivo y sostenible, porque, pensaba, se iba a quedar a medio camino entre satisfacer las necesidades que ya cubría el iPhone y las que también satisfacía un buen portátil ligero o un netbook. Visto ahora parece un caso evidente de miopía, pero en realidad lo que ocurre es que el iPad es el ejemplo perfecto de una innovación disruptiva. No es que fuera un invento completamente salido de la nada, como hemos dicho, pero lo que consiguió Apple es perfeccionar un concepto válido y darle los ingredientes necesarios para que fuera un éxito absoluto.

Y no sólo éxito. Es un producto disruptivo porque está cambiando completamente el mercado y alterando los hábitos de los consumidores. Hace un par de días, Business Insider publicó un muy interesante estudio sobre los hábitos de los usuarios del iPad que ofrece datos muy interesantes. Hay que tomarlos con un gramo de sal, porque al ver en la primera diapositiva que una buena porción de los encuestados tienen el nuevo iPad deduzco que el universo encuestado está sesgado hacia los early adopters y los Apple-fans, pero pienso que relativizando un poco los resultados numéricos, sí podemos dar por buenas la mayoría de las conclusiones cualitativas, a la vista de todo lo que se puede observar y leer en el mercado. Éstas serían:

  1. Los usuarios de iPad han ido incrementando con el tiempo su uso, hasta convertirse en su dispositivo principal de computación personal. En otras palabras, cuando llegan a casa, usan más a menudo el iPad para navegar por internet o ver el correo electrónico y redes sociales que el portátil o el sobremesa.
  2. La mayoría de usuarios también lo utiliza como soporte de libro electrónico.
  3. En muchos casos hay más de un iPad por hogar. Visto además el grado de adopción (creciente) de las distintas generaciones, debemos suponer que muchos usuarios de una generación han comprado también el de generaciones posteriores.
  4. Se utiliza el iPad durante periodos de tiempo amplios, de varias horas al día.
  5. Los usuarios de iPad descargan muchas aplicaciones y están dispuestos a comprar aplicaciones de pago.
  6. Una abrumadora mayoría de usuarios ni se plantea otras plataformas. Son clientes fieles.

La síntesis de todo lo anterior es evidente: los usuarios del iPad son consumidores satisfechos. Muy satisfechos. Y eso es a lo más que puede aspirar una empresa: a alcanzar el máximo grado de satisfacción de sus clientes. La recompensa: fidelidad y compra repetida.

Yo puedo hablar de mi propia experiencia: habiendo sido un firme defensor tradicional de la plataforma Windows, y resistente al atractivo del iPhone durante años, compré un iPad un poco de rebote (por un compromiso un poco extraño con un cliente). En muy poco tiempo, no sólo había caído seducido ante sus ventajas, sino que me peleaba en casa con el resto de mi familia por su uso. Y esa experiencia satisfactoria me llevó al iPhone. Y eso que soy un caso poco habitual. En muchos casos ha sido al revés (del iPhone al iPad; al fin y al cabo, el primero es otro modelo perfecto de disrupción). Es en cualquier caso un proceso virtuoso que se retroalimenta: satisfacción que fideliza.

Se abren ahora distintas vías para el futuro más inmediato:

  • ¿Sacará Apple un iPad mini? Sabemos que Steve Jobs estaba en su contra, porque pensaba que no ofrecería una experiencia de usuario suficientemente satisfactoria. Y eso pesará. Pero, sin embargo, yo creo que sería una idea positiva. Por un lado, para hacer daño a la competencia (Kindle Fire, Google Nexus 7). Por otro lado, por sinergias productivas y eficiencias de coste. Finalmente, porque pienso que sí puede interesarle a un usuario para el que el iPad de 10″ le quede un poco grande e incómodo de manipular (obliga a apoyarlo o bien a sostenerlo con dos manos). Por ejemplo, un iPad mini me parece el formato perfecto para usarlo como libro electrónico, para redes sociales, correo electrónico, y probablemente suficiente para la mayoría de páginas webs.
  • ¿Conseguirá ser una buena plataforma de productividad? Sabemos que el iPad es perfecto para visualizar contenidos, pero no tanto para crearlos. Sin embargo, visto que por ejemplo Microsoft ha enfocado el Office 2013 al aprovechamiento de la tecnología táctil (igual que con el Windows 8), ¿por qué no aspirar a que un iPad pueda ejecutar un Office o aplicaciones homólogas y sea capaz de producir y editar contenidos de productividad? Podría ser un avance enorme para su mayor penetración en el ámbito profesional y empresarial. Y el hecho es que con el tiempo nos vamos acostumbrando más y más al teclado táctil, aparte de que los avances en reconocimiento de voz (e incluso de gestos con la cámara frontal) estoy seguro de que moverán la evolución futura de la interacción con los tablets.

La influencia positiva de la satisfacción del usuario es muy potente. El iPad es un producto sorprendentemente exitoso en ese sentido, y a día de hoy sólo puede seguir creciendo. Todo lo cual es enormemente beneficioso para el mercado, entre otras cosas porque resulta un acicate para la competencia, y es una vez más la demostración palpable de que hay oportunidades siempre listas para que alguien las sepa explotar, poniendo al consumidor como eje de su estrategia.

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2 comentarios

  1. Comento desde mi iPad con su conexión 3G desde una zona un poco apartada de Cantabria en mis vacaciones : las circunstancias son un comentario en sí mismo 🙂

    En mi opinión la tecnología expresa los hábitos insatisfechos de las personas: si el iPad nos descubre nuevos usos es porque los queríamos expresar y no teníamos cómo. En este sentido el iPad ha sido un gran avance, como bien dices, una disrupción.

    Para crear contenidos y convertirlo en una herramienta de productividad lo mas necesario es cambiar algunos conceptos de interfaz a los que estamos tremendamente acostumbrados. El teclado QWERTY por ejemplo no es optimo en táctil, hay soluciones mucho mas prometedoras (disculpad la falta de links). El autocorrector es muy pobre para escribir en serio (ya llevo varias correcciones manuales en este comentario) – en general todavía usamos interfaces de teclado y ratón adaptados al táctil.

    No creo mucho en el iPad mini. El tamaño de éste es idóneo para envergadura de brazos, peso, campo visual, distancia focal, etc. de un humano estándar 🙂 Veremos si en un par de años me arrepiento del comentario (me parece optimo para niños, p.ej.)

    1. Gracias, Miguel. He de decir, para los demás lectores, que tú eres la primera persona que me habló de usar el iPad a nivel profesional y demuestra tu carácter de early adopter, así que tu opinión es más que cualificada.
      A ver cuándo te pasas al nuevo iPad. Flipas con la resolución de la pantalla Retina.
      Un abrazo.

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