Algunos ingredientes de la felicidad

Hoy me vais a permitir un post un poco más intimista y alejado de la realidad económica y tecnológica del día a día.

Estoy unos días de “Rodríguez”, y yo la verdad es que siempre atesoro estas oportunidades de estar un tiempo solo para poder hacer un poco de introspección y al tiempo me sirve para valorar más y mejor todos esos pequeños detalles que pasan desapercibidos en el ajetreo del día a día en una familia con niños pero que tanto se echan de menos cuando uno se queda solo.

Este tipo de oportunidades sirven entre otras cosas para darse cuenta de lo que uno tiene. Como todos sabemos, un fenómeno muy humano es que uno no cae en la cuenta de lo valioso que es algo hasta que no se pierde. Sobre todo cuestiones como la salud, el amor, la familia…

Así que la lección que uno aprende es sobre todo la necesidad de sentirse agradecido. Cada día tiene uno multitud de ocasiones para sentirse agradecido. Y como ya os relaté en una de mis primeras entradas en el blog, el agradecimiento es un sentimiento muy poderoso. Dar las gracias te llena mucho a ti y a quien las recibe.

Me entristece muchas veces en mi experiencia laboral y también cuando estoy echando un vistazo a las redes sociales que haya tantas personas que parece que buscan la confrontación y la bronca. Son dinámicas enormemente destructivas tanto para ellos como para sus contrapartes. Mientras que la dinámica del agradecimiento y el debate abierto y receptivo es todo lo contrario: constructiva y positiva.

Insisto: debate abierto y constructivo. Es un placer conversar con una persona con la que hay afinidad de pensamientos y valores, porque hay una conexión total. Pero desde el punto de vista del crecimiento personal, aporta enormemente charlar con una persona con otros puntos de vista. Pero claro, ese enriquecimiento sólo ocurre si ambos tienen una perspectiva integradora: escuchar (no meramente oír) al otro sin interrupciones, considerar sus opiniones de forma receptiva, y admitir la posibilidad de cambiar de opinión o al menos adoptar la parte de esas opiniones que podemos considerar válida.

Por ese motivo, procuro mantenerme alejado de aquellas personas que sencillamente se encierran en su mundo de valores absolutos y de blancos y negros. Siento un poco de lástima por ellos.

También en el trabajo trato de poner en práctica esta filosofía y cada vez más busco intensificar relaciones profesionales con aquellas personas y empresas con las que puedo trabajar a gusto, y aflojar los lazos con aquellos que imponen una relación tirante y unilateral como filosofía de base. Soy ciertamente un privilegiado (gracias al legado de mi padre, como ya homenajeé hace meses) porque puedo permitirme el lujo de trazar mi propio camino, pero como filosofía profesional, creo que el buscar rodearse de colaboradores, clientes y proveedores que fomenten el buen clima es una buena política, como mínimo, para conseguir una vida laboral satisfactoria.

Siempre que pienso en estas cosas me vienen un par de imágenes a la cabeza. Una de ellas es de los veranos de mi infancia en un pequeño pueblo de La Mancha, donde me escapaba a media tarde a comer uvas directamente de las vides y por un momento parecía que el resto del mundo se había detenido. Otra es de mi época universitaria, cuando me iba a La Pedriza a hacer un poco de senderismo y sacar fotografías de la naturaleza. Esos momentos en los que parece que la civilización no existe y me divierto observando esas rocas para las que el ser humano es un incordio pasajero. Cuando uno se pone en su lugar en el orden cósmico de las cosas, es decir, admite su propia diminutez, creo que está más preparado para desprenderse de lo accesorio y quedarse con lo importante. Si reflexionas, te darás cuenta de que muchas de las cosas que hacemos son por tener más cosas que seguramente son innecesarias, y por esa filosofía de la competitividad que nos graban en el cerebro desde pequeños. Si nos desprendemos de envidias, de la necesidad de ubicarnos en un escalón social o económico, de compararnos con el vecino, y sólo competimos con nosotros mismos en el deseable objetivo de mejorar y crecer, entonces estamos a un paso de alcanzar la felicidad.

Porque como comentaba ayer en una deliciosa conversación con Mari (¡gracias por la inspiración final para rematar este post!), la felicidad no se busca, sino que se encuentra. Como decía mi padre (siempre vuelvo a él, qué gran maestro tuve), “el hombre busca desesperadamente fuera de él aquello que ya tiene dentro”.

Anuncios

3 comentarios

  1. Yo decidí hace tiempo que, para no volverme loco, tengo que tocar la guitarra un rato cada semana. Todos tenemos que encontrar esas cosas que habitualmente dejamos de lado y que son precisamente las que hacen más interesante la vida.

    Hace tiempo vi la conferencia de Ken Robinson, hablando de cómo estamos equivocando la forma de explotar nuestro cerebro, desde el mismo momento de la educación. Muy recomendable: http://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity.html

    Y otro enlace que nos ayuda a poner perspectiva \”cósmica\” a nuestros problemas. https://www.youtube.com/watch?v=F3eH_twjIS8

    1. Muchas gracias por tu comentario, Eduardo. Me ha encantado el vídeo de Carl Sagan que enlazas y que efectivamente es lo que estaba pensando al escribir ese párrafo de mi post.
      Permiteme recordar mi post https://danielcunado.wordpress.com/2012/06/06/mi-receta-para-el-optimismo/ sobre lo que dices de encontrar un algo que nos llene y nos haga sentir pura felicidad, y mis entradas https://danielcunado.wordpress.com/2012/03/26/los-profesores-profesionales/ (ver comentarios) y https://danielcunado.wordpress.com/2012/04/04/deberes-si-deberes-no/ sobre el tema de la educación.
      Un abrazo.

  2. […] final el mensaje es el que he repetido varias veces en este blog, hablando de los conceptos de felicidad y de optimismo: quien se concentra en la búsqueda del éxito por el éxito y las remuneraciones […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: