La experiencia es un grado

Soy muy amigo de los refranes y uno de mis favoritos es el siguiente: “sabe más el Diablo por viejo que por diablo”. O como titulo el post, “la experiencia es un grado”. Así que voy a dedicar este breve post a hacer un encendido elogio de la veteranía.

Que uno va sabiendo cada vez más según acumula la experiencia es una perogrullada. Pero por otra parte, tengo a menudo la sensación de que vivimos en una sociedad donde se valora enormemente la juventud, la frescura, el ímpetu del tierno en edad, y se asocia veteranía a vejez, y con ello lentitud de reflejos, apoltronamiento, esquemas anticuados, falta de adaptación, resistencia al cambio.

De modo que mientras en algunas culturas se venera a los viejos hasta el extremo de resultar un obstáculo para el progreso, en la cultura occidental y en algunos ámbitos (léase por ejemplo el mundo de la tecnología y la informática) se ha pasado más bien al extremo contrario. Y como en todo, hay que buscar un equilibrio.

El otro día estaba arreglando una cosilla que se había roto en casa, con mis más que modestos conocimientos de bricolaje, y me hizo gracia escuchar a mi hija mayor decirle a mi mujer algo así como que “mira, mamá, cómo papá lo sabe arreglar todo”. En realidad ella no es consciente de que su padre tiene un nivel muy escaso, pero a sus ojos yo soy un experto. Son edades en las que veneras a tus padres y en general consideras que los adultos, cuanto más mayores son, más saben. Pero llega un momento en el que esa forma de pensar cambia, y se pasa a una arrogancia no consciente del joven que se cree mucho mejor de lo que es. Recuerdo casi con vergüenza mis primeros tiempos en el trabajo donde me creía muy listo y capaz de todo. Luego vas aprendiendo, y como alguien dijo (reto a mis más ilustres lectores a que me digan qué pensador fue el primero en hacerlo), cuanto más sabio eres, más humilde te vuelves porque adquieres conciencia de todo el océano de conocimiento del que careces.

Acabo de estar en una obra industrial a aportar mi experiencia especializada en un ámbito concreto, y la persona a la que iba a apoyar era un señor tan veterano que le llamaban cariñosamente “el abuelo”. Y la verdad es que yo ya iba casi con pudor a hacer mi trabajo porque tenía muy claro que apenas tengo nada que enseñarle a un hombre con tantas horas de trabajo y anécdotas a su espalda. Finalmente creo que sí que fui capaz de ofrecer un valor añadido con mi presencia, pero desde luego que este hombre, excelente y entrañable persona por cierto, acumula tal cantidad de conocimiento práctico por toda la casuística que ha tenido ocasión de vivir, que sin ser necesariamente especialista en lo mío, tiene muchísimo que enseñarme.

Así que si os seduce el canto del emprendimiento que tan en boga está hoy en día, no dejéis de considerar el interés de contar con un veterano a vuestro lado que pueda poner la voz del diablo, léase de la experiencia, para como mínimo no afrontar los nuevos retos con arrogancia sino humildad. Porque aunque el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, si nunca tropezaste con ella no vas a ser capaz de verla.

Ah, y por cierto, si en vuestro trabajo alguien elogia lo bien que haces las cosas cuando en realidad tú sabes que tampoco es para tanto, haz como yo con mis hijas: ríete por dentro y déjalo estar. Que para el nóvel es reconfortante pensar que está en manos de un experto, aunque en realidad no sea más que una ilusión.  Que aunque siempre es mejor ser bueno que sólo parecerlo, esto último tampoco hace daño si se administra con prudencia.

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9 comentarios

  1. De acuerdo como siempre 🙂 reflexión acertada.

  2. La frase me suena a Tagore, pero quizá esté equivocado…

    Coincido en que la experiencia es un grado. Sin embargo, tampoco conviene ensalzarla per sé. Hay demasiada gente que no tiene 20 años de experiencia, sino 1 año repetido 20 veces. Es parte de la personalidad de cada uno afrontar esos nuevos retos de forma diferente, proponer nuevas soluciones, arriesgar…
    Sólo en ese caso demuestras que TU experiencia es un grado, porque te habrás enriquecido con multitud de problemas que has tenido que solucionar, con multitud de situaciones…

    En mi caso, que siempre he sido bastante torpe con las manos, me empiezo a plantear estas cosas de bricolaje como un reto personal: no tengo ni idea de solucionar un problema eléctrico o colocar una cortina, etc., pero cada vez más intento hacerlo por mí mismo fijándome en cómo lo hacen quienes saben. Me cuesta, pero creo que tiene sentido a pesar de mi torpeza. ¿Por qué? Porque creo que es otra experiencia que me enriquece. Hasta en eso podemos sacar lecciones…

    1. Cuánta razón tienes, Alfonso, en que hay personas que entran en el bucle de la rutina y no se preocupan por crecer. Por eso hay que saber rodearse de los mejores 🙂

      1. Como decían Les Luthiers: Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe. 🙂

  3. Jesus · · Responder

    Acertado el comentario sobre los emprendedores. De hecho, Fedea publicó hace un tiempo un artículo en en NeG citando trabajos que demuestran empíricamente que los emprendedores más exitosos suelen ser personas de más de 40 años con mucha experiencia en una industria en concreto y que es donde crean su “start-up”; lo cual te sonará porque es el caso de vuestro padre. Y que el modelo en boga tipo Mark Zuckerberg suele ser bastante menos habitual de lo que parece, excepto en tecnología, por razones evidentes. Si no fuera tan difícil de buscar en nadaesgratis.es, pondría el vínculo a ese artículo, pero después de buscar me he dado por vencido.

      1. Genial ese trabajo en equipo. Gracias a ambos. Es muy pertinente este artículo.

    1. Muchas gracias, Jesús. En efecto casos tipo Facebook o Google son muy llamativos pero son más la excepción que confirma la regla que otra cosa, creo yo. Pero es lo más “cinematográfico” y a veces me parece que se les idealiza aunque sólo sea para darle un poquito de esperanza a la gente joven que tiene un futuro tan sombrío a día de hoy. Si por lo menos les anima a intentarlo, será bueno, pero sin despreciar esa voz de la experiencia que creo muy necesaria.

  4. […] convencido de que la experiencia es un grado. El dicho “sabe más el Diablo por viejo que por Diablo” es muy acertado. En mi […]

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