La juventud como estado de ánimo

Retomo el blog tras un par de semanas falto de inspiración gracias a una afortunada sucesión de circunstancias que me ocurrieron anoche.

Se acerca mi cumpleaños y si bien mis hijas (y alguna amiga para mi sorpresa) están ya recordándomelo con ilusión y preguntando por la celebración, yo francamente ya no vivo con especial alegría esto de hacerse más viejo, precisamente por eso, porque siento que físicamente ya los años empiezan a marcar un lento pero inexorable declive. No puedo dejar de olvidar que sobre esta edad que tengo ahora empezó mi madre con su problema de vértigos, que ya no le ha abandonado el resto de su vida, y me pregunto cuándo empezarán los achaques serios y la resignación de quien sabe que nunca volverá a estar en una condición física óptima como en sus años verdaderamente jóvenes. Así que intento acordarme de dar las gracias cada mañana que me levanto sin dolores. De hecho, en cuanto duermo más de seis horas me levanto con dolores de espalda (breves, afortunadamente), lo que interpreto como una señal de alerta. Voy teniendo cuidado con coger peso y demás precauciones típicas de “mayores”. En fin…

Pero aparte de la cuestión física, está la edad mental. Lo cierto es que siempre he tenido una faceta “viejuna“. Soy muy dado a contar batallitas, dar consejos, narrar anécdotas, etc. Recuerdo a mi amigo Nacho Gafo todavía en la universidad echándome la bronca porque me había invitado a comer con una amiga tres o cuatro años menor y estaba a punto de empezar en la misma facultad que nosotros, y le empecé a contar mis películas y dar recomendaciones, lo que a Nacho le pareció mal porque él lo veía como intimidatorio (y quizá también porque le convertía a él mismo en un poco más veterano de lo que quería parecer de cara a esta niña, que era bien mona, jejeje).

Estoy convencido de que la experiencia es un grado. El dicho “sabe más el Diablo por viejo que por Diablo” es muy acertado. En mi desempeño profesional soy ahora mucho más productivo que antes. He ido aprendiendo poco a poco a delegar y me voy acercando a la aspiración de ser más director de orquesta o bien una especie de entrenador o mentor que un ejecutor. Tener tablas me sirve para prevenir la ansiedad, disponer de un catálogo más amplio de soluciones y estrategias para afrontar problemas, y sobre todo me proporciona mucha seguridad en mí mismo y autoridad de cara a los demás. ¡Si hasta hay quien me considera digno de ser entrevistado para un trabajo de periodismo!

Por no decir de las ventajas de cara a la vida familiar. Ahora que estoy esperando una nueva incorporación a la familia, es un alivio saber qué esperar, frente a esa angustia que se llegaba a vivir con el primer bebé cuando nunca sabes muy bien si estás haciendo lo correcto y te pasas el día empollándote libros como el “What to expect when you’re expecting” y el “What to expect the first year” -muy recomendables por cierto si os toca pasar por ese trago-. Y al fin y al cabo y aunque cuesta asumirlo, yo ahora soy el “papá” y se supone que tengo que tener todas las respuestas y arreglar todo lo que se rompe. He de admitir que intimida un poco (no puedo reprimir el pensamiento de que ese era mi padre, no yo), pero es ley de vida y supongo que a ojos de mis niñas es así.

Pero al mismo tiempo, es inevitable echar de menos esa cantidad de “primeras veces” que ya no vas a volver a vivir. Todos atesoramos recuerdos muy bonitos (porque los desagradables intentamos olvidarlos con esa memoria tan selectiva que tiene el ser humano) de experiencias que se viven con una intensidad especial por la novedad. Y según pasa el tiempo, hay cosas que te seguirán produciendo una inmensa felicidad, pero que no vivirás como la primera vez. Esa añoranza en positivo por la juventud sí que la tengo.

Por no hablar de las personas que nos han dejado y la melancolía que produce pensar en aquellas Navidades en las que estábamos todos juntos…

Y en lo profesional también es cierto que la acumulación de experiencias en el trabajo te vuelve un poco más cínico y precavido. Seguro que un post como el de “el cliente NO siempre tiene la razón” no lo habría escrito en mis primeros años de trayectoria laboral. Después de darte varias tortazos andas con más cuidado, pero eso te quita un poco de frescura y te hace menos propenso a asumir ciertos riesgos que en la vida tanto profesional como personal son necesarios. De ahí que la renovación muchas veces sea necesaria y que los protagonistas de movimientos disruptivos suelan ser siempre gente joven con muchas ideas y muy poco miedo.

Así que ayer cuando por una de estas cosas maravillosas que tiene Twitter -la oportunidad de descubrir una gema entre tanto ruido- acabé aterrizando en el más que recomendable blog “Trenzando” de @martagllera, sentí una fascinación y sana envidia por la energía de la juventud y el atrevimiento que desprende. Aunque me divertía pensar que sin embargo demuestra su autora tener muchas más cicatrices que yo en ciertas facetas de la vida como son las relaciones sentimentales.

maestro yodaY minutos después mi amigo Jorge Gómez me etiquetaba en una foto de su muro en Facebook como el maestro Yoda, lo que no podía haber llegado en mejor momento, conmigo pensando en estas cosas de la juventud y mi crisis adelantada de los cuarenta. Aunque me reía preguntando si lo de Yoda era por mi faceta de “viejo cascarrabias” que saco de vez en cuando… Pero en realidad es un gran elogio. Me quedo con lo bueno de la experiencia.

Ahora bien, si estáis en los veintitantos todavía, queridos lectores, ¡no dejéis de disfrutarlos y exprimirlos hasta la última gota! Y eso que menuda faena que os esté tocando tragaros el panorama actual, que otros tuvimos mucha más suerte en ese sentido…*

* [¿Veis? Ya me pongo en plan abuelete. ¡No tengo solución!]

5 comentarios

  1. Welcome back Señor Cuñado. Ya se le echaba de menos. Ya me contará con más detalle la anécdota del Sr Gafo, pues parece haberse dejado sin compartir todos los detalles…
    Un poco melancólico su post, aunque por lo demás muy entrañable. La vida es un estado de ánimo, que converge a la ecuanimidad con ciertos años, si se ha vivivo correctamente.
    Como sea, creo que usted tiene más de Mou que de Yoda. por lo que animo a reflexionar sobre el tema y tomar conciencia de su estado natural, que creo dista mucho de lo que refleja en este post. Vamos, que para mí obedece más a un momento concreto (con su consecuente efecto anínimo), que al paso de los años. Parafraseando a Fontevella: “No son los años, son los ánimos!”.

  2. Enhorabuena, Daniel, por la buena nueva. Aparte de eso te diría q te compres un colchón nuevo , q te apuntes a pilates y q no llores: las lágrimas no te dejan ver las estrellas. Vamooosss campeón

  3. María Jover · · Responder

    Y, entonces, te olvidas de tu edad, y decides vivir como si tuvieras 20 años, con el conocimiento de 40. Y siguen dándose las “primeras veces”…🙂

  4. Fabuloso, Daniel! Aquí va mi enhorabuena por triplicado:

    Yo aún no he llegado a la crisis de los 40, estoy en una especie de pre-crisis… Ahora mismo tengo 31 cumplidos hace poco, y mi cuerpo parece que tiene su propio reloj biológico, más rápido que el de la mayoría, y ya llevo unos años con un montón de dolores de articulaciones y huesos… me ha tocado! Pero no pasa nada. Por la parte que te toca por haber cumplido años: enhorabuena!!

    Comparto con vosotros mi punto de vista. A pesar de tener “sólo” 31 años, he vivido personal y profesionalmente una serie de situaciones que me han acelerado el reloj del aprendizaje a machas forzadas. Y de ellas he aprendido dos cosas: la primera es que el tiempo va a pasar igual, así que depende de nosotros preocuparnos más o menos por ello, o ser más o menos felices (siempre dentro de unos límites, no me considero del tipo de personas que sonríen ante cualquier situación por grave que sea, pero sí que he aprendido a quitarle un poco de peso a todo, a normalizarlo por un factor fijado por mi subconsciente que hace que no haya nada que no me preocupe en absoluto, y que no haya nada que me preocupe tanto como para no dormir). La segunda es que un segundo perdido es una oportunidad perdida.

    Tú comentas cómo profesionalmente has madurado, habals sobre tus hijas, un futuro miembro en camino (enhorabuenísima!!), y ahí veo una trayectoría y un crecimiento. Eso es GENIAL. Yo, si miro hacia atrás, veo que mi presente no se parece en nada al futuro que imaginaba en el pasado, por más que intento cambiarlo (y en este caso esa frase tiene una componente 85% profesional y 15% personal). Ver cómo pasa el tiempo y no consigo hacer ver lo que creo que valgo, o no consigo la oportunidad que tantos años he soñado, me hace sentirme prácticamente como alguien cerca de la jubilación que ya poco puede hacer por re-enfocar su carrera.

    Por eso, quiero que sepas que tú, y la gente como tú, tengáis 20, 30, 40 ó 50 años, sois un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas. No tengo el placer de conocerte personalmente, pero no me cabe duda de que eres una persona íntegra, comprometida, y sacrificada, por lo que leo de ti. Eso, sumado a una familia seguro que adorable, y al mero hecho de que te plantees estas cosas, hacen de ti una persona que ha APROVECHADO EL TIEMPO que transcurría mientras pasaba el tiempo que pasaba. Creo que esa es una de las definiciones más acertadas de persona inteligente, porque al fin y al cabo somos lo que hacemos con nuestro tiempo. Así que, enhorabuena una vez más!!🙂

    1. Mil gracias por tu comentario. Me da muchísima energía positiva. Tienes tanta razón…
      Siento lo de tus dolores de articulaciones y huesos. Es un rollo y sé que no es fácil de tratar así que ánimo.
      También lamento ese dolor emocional que es no sentirte suficientemente valorado y espero que con perseverancia y confianza en ti mismo consigas el éxito que mereces.
      Un fuerte abrazo,
      Daniel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: