Autoestima, arrogancia, confianza y sus vampiros

Hoy comentaba en Twitter que me entristecía ver a mi hija mayor, con 8 años, teniendo dificultades para conciliar el sueño por la preocupación que le produce un examen de la semana próxima.

Como padre, mi objetivo es reforzar su autoestima para que pueda afrontar estos retos de la mejor manera posible. La confianza en uno mismo es clave para explotar al máximo las capacidades de las que dispone.

Esto me recuerda uno de esos momentos claves de mi infancia, y con permiso (o sin él, que al fin y al cabo este es mi blog personal) os lo voy a contar. Estaba yo en séptimo de E.G.B. (ni idea de a qué curso equivale ahora, así que para que os sirva de referencia tenía 13 años) y tenía la gran fortuna de formar parte de una clase excelente, con compañeros que conjuntaban un gran nivel académico con una gran categoría personal. ¡Qué importante son los compañeros de colegio y estar integrado en un buen grupo que “haga piña”!

Dentro de la clase, había un par de alumnos “lumbreras”, y luego digamos que un segundo grupo de chavales que sacábamos buenas notas. Aquel año teníamos un profesor de matemáticas particularmente duro, y el día anterior nos había hecho un examen muy difícil. En el colegio tenían la costumbre algo discutible de leer las notas en voz alta, con el propósito claro de fomentar la competitividad, aunque afortunadamente no había dinámicas negativas entre nosotros. Resultó que aquel examen lo había suspendido toda la clase salvo un aprobado pelado y un sobresaliente. Este último era yo. No recuerdo la verdad sentirme tampoco muy eufórico de primeras por la nota. Más bien aliviado por haberme librado del suspenso general. Lo que recuerdo casi como si fuera ayer fue salir al patio tras la clase, en un día desapacible de invierno, lloviznando, y unirme a un grupillo donde se estaba lamentando Luis García Lombardero, que era uno de los dos “mejores de la clase”, y que había sido “cateado” -quizá su primer suspenso en todos aquellos años-. Luis me miró fijamente, y me dijo en tono neutral, como mera enunciación de un hecho (diríamos “matter-of-factly” en inglés) algo así como: “tú nunca fallas, Daniel, nunca“. Y luego siguió: “Y en matemáticas eres con mucho el mejor de la clase“.

Es curioso pero esa afirmación tan tajante, viniendo de quien venía, pues yo admiraba mucho a Luis, supuso en mí un salto enorme de autoestima. A partir de entonces, empecé a afrontar los exámenes en general, y sobre todo los de matemáticas, con mucha seguridad en mí mismo. De alguna forma, caló en mí esa noción de que no iba a fallar, y lo cierto es que me ayudó a tener excelentes resultados académicos desde entonces.

Sin embargo, un par de años después, con un cambio de compañeros que me llevó también a un grupo muy brillante pero esta vez con algo más de competitividad insana entre nosotros, me encontré ante una auténtica encerrona. Me citó a su despacho el responsable de Pastoral -estaba en un colegio religioso- que ya no recuerdo si quizá hacía también funciones de Jefe de Estudios, y lo hizo con un compañero que es también muy buen amigo. Pero yo con aquel cura no me llevé nunca muy bien, por historias que no vienen al cuento aquí y ahora. El caso es que resultó que la reunión era para echarme en cara una arrogancia que yo parece que estaba demostrando. En un momento dado, se me ocurrió decir, literalmente, lo siguiente: “…porque yo sé que nunca suspenderé matemáticas“. Y el contexto era que estaba explicando que tal y como lo veía yo, si uno se esforzaba mucho, al menos conseguiría siempre el aprobado, como mínimo, a poco que tuvieras un mínimo de aptitud para el estudio. Pero en ese momento este sacerdote me lanzó una sonrisa burlona, me interrumpió con un gesto, se levantó del sillón, buscó un papel y un bolígrafo, escribió con letra muy exagerada la frase que yo había dicho, y me pidió que estampara mi firma. Aquello me sentó como una patada en los mismísimos, y recuerdo que cogí el bolígrafo, firmé, y hubiera deseado en ese momento poder lanzar rayos láser por los ojos para desintegrar a este tipo. Quizá lo veis vosotros bajo otra perspectiva, pero para mí es el ejemplo típico de algo que me parece particularmente denostable del modelo más rancio de sistema educativo patrio: el talento está mal visto; se controla, se encierra, se le pone límites.

No voy a negar que aquella reunión fue una lección muy útil para la vida, porque me demostró que hay que ser un poco hipócrita y otro poco cínico para salir adelante, y no interesa en ciertos ámbitos llamar la atención. Digamos que pasé a tener un perfil más bajo, callando los éxitos. Pero siempre arrastré el orgullo de saber que si algún día me encontraba otra vez a este cura, le podría decir que nunca dejé de ser fiel a aquella sentencia que dejé firmada.

Ya os conté en uno de mis primeros post en el blog cómo años después en mi etapa universitaria me volvieron a coartar cuando se me ocurrió la osadía de querer pronunciar un discurso no leído. De nuevo sufrí de esa falta de confianza en mi persona, incluso después de haberme asignado una tarea de gran responsabilidad, pero una vez más me pude redimir más adelante aunque tuviera que ser con motivo de un acontecimiento tan triste como el funeral de mi padre.

Así que si me permitís la arrogancia de contaros lo que para mí es la lección aprendida de esta experiencia vital que estoy compartiendo con vosotros, ahí va: no dejéis que os pongan cadenas. Si sois buenos en algo, si pensáis que tenéis un talento destacable, luchad por él y demostradlo con orgullo y convicción. A muchos mediocres le molestará y os criticarán, denostarán o ignorarán. O peor aún, algunos intentarán activamente aplastaros. Pero si perseveráis, tendréis éxito. O como mínimo la satisfacción personal de no haberos dejado derrotar por gente que no vale la pena.

22 comentarios

  1. Bonita reflexión, Daniel.

    1. Muchas gracias, Eva, por todo.

  2. No podría estar más de acuerdo!!!! Genial.
    Eso me trae a la memoria la fábula de “la rana sorda” que os pego a continuación:

    Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.

    Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
    Cuando vieron cuán hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
    .
    Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
    .
    Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo.Cuando salió, las otras ranas le preguntaron:- ¿No escuchaste lo que te decíamos?
    La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más para salir del hoyo.

    Abrazos, Daniel!🙂

    1. Genial. Me encanta el comentario. Muchísimas gracias.

  3. @TeSGarp · · Responder

    Acabo de escribir un comentario larguísimo que se ha perdido en el ciberespacio.
    Desesperante.
    Te comentaba que me viene al pelo tu post, porque justo acabo de venir de mi reunión anual con el tutor de mi hija.
    Nunca había sido tan consciente de la importancia de la elección de colegio hasta ahora, cuando las cosas empiezan a ser difíciles.
    Y son difíciles no porque haya problemas, por suerte mi hija jamás ha dado motivos de agobio en la escuela, son difíciles porque la adolescencia es difícil y estamos a dos telediarios de ir la universidad.
    Si además tienes que plantearte que los tiros van por Medicina…bufff.
    Conseguir un colegio donde se apoye la individualidad, se fomenten los valores del esfuerzo y el trabajo en equipo, y que ademas se inculque el sentido estético, es un lujo a día de hoy.
    Tengo claro que el 90% del trabajo, parte de casa, pero sin esa ayuda del colegio, se convierte en una tarea titánica, y desde luego, mucho mas improductiva.
    Retomando el hilo de tu post, creo que eres un padre excepcional: recuerdas perfectamente que se hizo mal contigo, y te esfuerzas en no repetir los esquemas.
    Yo también intento hacer lo mismo.
    Se en que se equivocaron conmigo, y pese a mi falta de orden, marqué a fuego esos errores en mi cabeza, para no volverlos a repetir si algún día tenía hijos.
    A día de hoy, y con una niña (para mi, siempre lo será) de 16 años, creo que estamos en el camino de conseguir que sea un adulto responsable, con espíritu crítico, con una gran capacidad de trabajo, y con unas ganas de vivir y ser feliz envidiables.
    Nunca he dejado que le pongan límites, si ella quería hacer algo, nosotros le decíamos que por probar no perdía nada.
    Ha sido ella quien ha ido renunciando a las cosas para las que no tenía aptitud y volcándose en aquellas que si que la ayudaban a desarrollarse.
    Nunca digas que no se puede, nunca dejes que te hagan creer eso, cuando tires la toalla, estarás a medio segundo de conseguirlo.
    Esa es la frase que siempre le dice su padre, y que ella ha convertido en objetivo.
    Y volviendo a lo que yo quería decir, nada de todo esto habría sido posible, sin la inestimable ayuda de su colegio.
    Gracias por compartir Daniel.
    P.D. 7º de EGB se corresponde con 1º de la ESO, jejejejeee

    1. Qué decirte… Muchas gracias por ese comentario y me queda claro que tú sí que eres una madre magnífica y me encanta ver tus comentarios cruzados con tu hija en FB. Espero poder yo disfrutar de una relación así con mis hijas adolescentes cuando llegue el momento.
      Me gusta mucho todo lo que dices al final del post sobre tu experiencia. Espero que lo estén leyendo los demás amigos del blog.
      Un beso🙂

  4. Sara M. · · Responder

    Uff, tema desesperante Daniel. Lo de que tu hija esté agobiada, pobre, en el fondo lo que demuestra es su responsabilidad (espero que no sea pánico al/la profe, como nos pasó a algunos de nosotros), desde luego excesiva para la edad que tiene, pero seguro que consigues que baje el nivel de autoexigencia.
    En cuanto al otro tema, tengo una pregunta. ¿Y cómo sabes qué se te da bien? Evidentemente, si se te dan bien las matemáticas, o la lengua, o el inglés, es fácil. Pero, si tu punto fuerte, es, por ejemplo, el teatro, y nunca vas a clase, ¿cómo lo descubres? Quiero decir que, creo que todos, TODOS, tenemos algún punto fuerte. No necesariamente para hacernos famosos, pero si algo en lo que destacamos sobre la generalidad, pero esos puntos muchas veces son difíciles de descubrir. ¿Qué hacemos, apuntamos a los niños a todas las actividades posibles para saber qué les gusta más, o qué se le da mejor? Hay muchas cosas que te pueden encantar, pero si no las tienes a mano, simplemente, no sabes que existen…

    1. Sacas un tema muy difícil, Sara, y en el que tienes toda la razón. Me recuerda las reflexiones de Sir Ken Robinson que plasmé en https://danielcunado.wordpress.com/2012/04/27/el-elemento-de-ken-robinson-la-trascendencia-de-descubrir-tu-pasion/
      Por no repetir todo lo que comento allí, te remito a ese post, pero resumiendo tienes toda la razón en que todos tenemos un punto fuerte y uno de los dramas de nuestro sistema educativo es que es muy miope y sólo se centra en unas cuantas materias muy analíticas dejando al niño huérfano de exposición a otras áreas de interés.
      Así que la única tabla de salvación somos los padres, que debemos ayudar a nuestros hijos a descubrir su “elemento” y darle los medios para que lo puedan saborear y desarrollar, ¿no crees?
      Gracias como siempre por tu apoyo y comentarios🙂

      1. @TeSGarp · ·

        Cierto, es una cuestión de los padres.
        Yo he ido probando. Me dolió mucho lo de la música, e intenté que no lo dejase, pero fue imposible. Fue ella la que me dijo que no podía, que le costaba mucho.
        Evidentemente lo mas fácil es ir probando y observando.
        En mi caso la lectura siempre ha sido su pasión, y desde pequeñita escribe.
        Hace unos años,empezó con la fotografía, y en ello está.
        ¿Cómo decidir que o no que? Por su insistencia.
        Luego ellos deciden si quieren o no seguir con ello.
        No es cuestión de darles todo lo que piden, pero si que hay que observar mucho cuales son las cosas que de verdad les gustan o para las que tienen una tendencia innata.
        Es muy fácil sobre la la marcha, de verdad. Es que se les nota de lejos.

      2. Ok. Estaremos atentos… De momento parece que a Alicia le gusta mucho dirigir obras de teatros (sus “shows”) así que quizá tiene vocación de dramaturga, quién sabe…

  5. Nacho · · Responder

    Yo tengo ganas de saber que cura fue aquel….aunque tengo mis sospechas. Gracias por compartir tus experiencias personales en esos ambitos. Son enriquecedoras.

    1. Siglas R.M. para darte pistas…
      ¡Un abrazo!

  6. Me ha gustado tu reflexión. Sobre todo, por venir de la parte emocional de tu hija y por ser una experiencia muy personal.

    Por supuesto, suscribo al 100% lo que comentas. Hay gente maravillosa que te hace crecer las alas, y gente que se dedica a cortártelas a la menor oportunidad. Eso no puedes evitarlo, pero sí puedes alejarte de esta gente tóxica y malintencionada. Esto no quiere decir que sólo confíes en aquellos que te den palmaditas en la espalda, son necesarias esas personas que, desde la crítica constructiva, te hacen mantener la tensión y superarte.

    1. Amén. Siempre honrado por tus comentarios, Alfonso.

  7. @TeSGarp · · Responder

    Por cierto, una anécdota que acabo de recordar.
    Cuando estaba en octavo de EGB (2º de ESO) nos hicieron uno de esos absurdos test de inteligencia.
    También había un apartado sobre tendencias profesionales…con 12 ó 13 años!!
    Había una compañera de curso, Carmen, muy apocada, que nunca destacaba en nada. Era una hormiguita que trabajaba y trabajaba en silencio, sin levantar la vista del papel.
    El test en su caso fue demoledor, y la lectura que del mismo se hizo en el colegio, aún peor.
    Prácticamente, debía dejar los estudios y dedicarse a ayudar a su madre.
    Cosas de la época.
    Hace unos años, en una reunión de antiguas alumnas, coincidí a su lado.
    Era una chica bastante mas extrovertida, y con un aire de lo mas simpático.
    Era química y trabajaba para un laboratorio farmacéutico.
    Fue entonces cuando me contó lo del test de marras.
    En su caso, esa crítica tan destructiva, sirvió de acicate.
    Se sintió tan mal por aquello, que redobló los esfuerzos.
    Dice que nunca se ha sentido mas feliz, que el día que se encontró de casualidad con la Hermana Mercedes (pongo su nombre, si) y ver la cara que puso cuando le comentó donde trabajaba.

    1. Tengo una amiga que cuenta una historia similar. Qué lástima caer en esos reduccionismos y en utilitarismo sin matices. Muy de moda últimamente, por cierto. En fin…

  8. María Jover · · Responder

    Me ha encantado. Es lo mínimo que te puedo decir🙂

    1. Te agradezco mucho ese comentario, María😀

  9. Ante todo, enhorabuena por otro estupendo post. Me maravilla ver que hay padres hoy día que lo están haciendo bien no, lo siguiente (también va para TeSGarp, por supuesto). Se me vienen tantas cosas a la cabeza, desde opiniones sobre este sistema que todavía en muchos caso no es capaz de hacer que los niños y adolescentes puedan desarrollar todo su potencial, experiencias (propias y ajenas) que vendrían muy bien para ilustrar tanto lo que se ha de hacer como lo que no, que al final no sé ni por dónde empezar.

    Sí que me quedo con la extrema importancia de reforzar la autoestima. De pequeño tenía algunos problemas al respecto, pero siempre he tenido la suerte de contar con unos padres que han hecho todo lo posible para que creyera que podía hacer todo lo que me propusiera. Lo bonito no es sólo que crean en ti, sino que, con ese entusiasmo y cariño, al final acaba uno creyendo en sí mismo. Las críticas constructivas y el refuerzo positivo obra milagros. Estoy seguro que muchas de las cosas que he logrado a lo largo de mi vida, no las habría conseguido de no ser por esa semilla que ellos plantaron. Sin embargo, desde el entorno académico, las cosas no siempre fueron fáciles. Tuve que aprender por las malas que generalmente se “atiza” al que sobresale y, tristemente, no hablo sólo de los típicos compañeros envidiosos; algún “profesor” que otro (las comillas son más que intencionadas) también. Pero en fin, siempre es bueno ser consciente de todo ello, para no repetirlo y caer en lo malo (que a veces, por dejadez o por un poquito de mala fe, parece lo más sencillo).

    1. Gracias por compartir tu experiencia. Más puntos en común, ¿eh? A lo mejor no es casualidad que compartamos sensibilidades culturales.
      Un abrazo.

  10. Yo empecé en internet en el año 1998 por la extrema necesidad que tenía de aprender como ser madre.
    Creo que le sensación de responsabilidad abrumadora que te da en el momento en el que te ponen un recién nacido en los brazos, no se he vuelto ni volveré a sentirla jamás.
    De hecho, mi primer foro fue Ciberpadres.
    No me considero mejor o peor madre, lo que si que tengo muy claro es que no he dedicado tanto esfuerzo, ganas y energías a algo como a la educación de mi hija.
    Así que, agradezco tu cumplido Alexim, aunque el tiempo determinará si soy digna de el…

  11. Jose Luis Gomez Azpicueta · · Responder

    Siempre se disculpará y edulcorará a los que se salen por debajo de “la campana”..y siempre se perseguirá y frenará a los que sobresalen por arriba.. ¿Why?..porque es mucho más fácil manipular y fanatizar a cien de abajo, que convencer sin razones a uno de arriba..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: