El negocio de la nostalgia

Estaba dando un repaso a mi TL de Twitter mientras espero al AVE que me devuelve a Madrid desde Sevilla, cuando he dado con este interesante y divertido post “Hollywood nos la está metiendo doblada“, enlazado por @Lupe_.

Si os molestáis en leerlo, lo que viene a contar de una forma muy entretenida es que Hollywood está repitiendo ahora una estrategia que ya empleó a finales de los 70 y en los años 80, que es la de reforzar la figura paterna en las películas para compensar el desencanto de la población joven con sus mayores y los gobiernos.

A partir de ahí, comenta este fenómeno de nostalgia de los 90 que está muy presente hoy en día en los medios. Y es verdad.

Me hace gracia porque yo, que fui adolescente en los 80 y pasé mis mejores años de juventud en los 90 (época universitaria, primeros conciertos, cines, etc.), recuerdo perfectamente que en aquella época nadie tenía la sensación de que estuviéramos viviendo tiempos memorables. Yo, que sí disfrutaba enormemente de la música de esos tiempos (el dance de Pet Shop Boys, el techno de Depeche Mode y los mejores The Cure a finales de los 80, y luego toda la escena grunge y hard rock en los 90), estaba aburrido de oír sobre cómo de mejores eran los años 60 y 70, con el rock de verdad, los artistas auténticos, etc. Lo que molaba era escuchar a los Beatles, Rolling Stones, Led Zeppelin o Jimmy Hendrix. Y tres cuartas partes de lo mismo con el cine.

Ya me empezó a resultar chocante y hasta divertido que en la década pasada se pusiera de moda el revival de los ochenta. De repente Kiss FM se convierten en un fenómeno radiofónico a base de repetir machaconamente toda esa música de la que casi había que avergonzarse en la época.

Y los noventa, que es la que considero “mi década”, era, como cualquiera que la haya vivido en primera persona recuerda, una época de jóvenes denostados, de la “generación X“, que se suponía que estábamos tan perdidos como Kurt Cobain, vacíos de valores, objetivos e ímpetu. Quejicas conformistas, se nos decía. Ahora de repente es algo de lo que sentirse nostálgico.

En realidad yo creo que esa nostalgia se debe principalmente a dos cosas. Primero, a que las personas influyentes que se mueven en el ámbito de los medios de comunicación y la cultura son en muchos casos personas de esa generación y al fin y al cabo ellos son los primeros que de alguna manera reivindican sus fuentes y transmiten esa nostalgia. Y segundo, y probablemente lo más importante, es una cuestión puramente de negocio: aquellos jóvenes de la generación X, de los últimos ochenta y de la década de los noventa, somos ahora el público objetivo más importante desde el punto de vista del consumo. Cuando uno se mueve en edades entre los 30-35 y los 40-45 años, es cuando más atractivo comercial tienes precisamente para todos esos sectores que ahora promueven la nostalgia.

Pero ojo, no quiero daros la impresión equivocada. ¡Yo adoro los noventa! Sí que me choca que cuando vivíamos aquellos tiempos mirábamos al pasado, y ahora, 20 años después, resulta que estamos haciendo lo mismo: idealizando décadas anteriores, y no prestando quizá suficiente atención al presente.

Porque aunque los noventa fueron geniales, la década presente tiene muchísimo que ofrecer. Por supuesto que hoy hay poco que suene a nuevo. Hay mucho producto refrito, sobre todo en los circuitos más populares. Pocos artistas dejan de sonar a música pasada. Películas que parecen un collage de lo anterior. Pero oye… Eso siempre ha pasado. Supongo que cuando uno va sumando ciertos años, ya es difícil verse sorprendido.  Sin embargo, me cuesta recordar un momento con tanta oferta cultural como ahora, gracias en gran medida a la facilidad de difusión que ofrece Internet. Y con tanta facilidad para acceder a productos más minoritarios y selectos. O qué decir de las series de televisión. En mis tiempos tenías obras maestras como Twin Peaks, por ejemplo, pero de hecho una serie de tanta calidad como esa ni siquiera consiguió pasar de la segunda temporada. Lo que hay hoy es una oferta embriagadora en cantidad y calidad. Y muchísimos ejemplos más.

Así que, en línea de cómo terminé mi post “Por qué me siento viejo“, y si bien reconozco que soy el primero en adorar el ejercicio nostálgico –por eso, por ejemplo, siempre recomiendo películas como la deliciosa “Beautiful Girls“, que, mira por dónde, es de 1996-, no debemos dejar de valorar y disfrutar a tope el presente. Que será de lo que el mundo estará nostálgico dentro de veinte años, cuando nuestros hijos estén en la veintena y renieguen de su presente para hacer un revival de la década de los diez. Que sí, cuesta creerlo, pero ya veréis. Tiempo al tiempo…

2 comentarios

  1. Bueno, creo que la nostalgia siempre va a ser un buen negocio, por ese lema inherente al ser humano, el “cualquier tiempo pasado nos parece mejor” (que recuerda a cierta cancioncilla…). Personalmente, me declaro un nostálgico empedernido de los noventa, sobre todo en el plano musical. Pero estoy completamente de acuerdo cuando apuntas la ventajas del presente, en lo que a acceso a cualquier tipo de contenido cultural se refiere. De todas formas, refritos siempre ha habido y siempre va a haber. Muchas veces me he quejado un poco de que ya no hay cosas originales, que todo es un gran refrito (la música, los argumentos de muchas películas, o, peor todavía, los remakes), pero luego me recuerdo a mí mismo que sigue habiendo productos originales, interesantes y de calidad. ¡Y sólo tengo que explorar un poco, que ahí están! Eso en los 90 era prácticamente impensable. Te venía lo que te venía, y ya te podías dar con un canto en los dientes si estabas en el lugar adecuado escuchando la canción adecuada / viendo la película adecuada, para que te picara el gusanillo y algo en ti se removiera.

    Pero bueno, será curioso ver pasar un par de décadas, y notar el “revival” de esta década. Yo, por lo pronto, espero seguir con mi toque de nostalgia noventera.

    1. Vaya, Alexim, mientras tú estabas leyendo y comentando esta entrada sobre la nostalgia, yo estaba escribiendo en mi otro blog un post sobre uno de los discos que recuerdo con más cariño de aquellos maravillosos noventa: http://lahuertademou.blogspot.com.es/2013/03/discos-para-llevarse-una-isla-desierta.html
      Gracias una vez más por estar ahí🙂

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