El todavía incipiente mercado del libro electrónico (al hilo del “Nosotros los Mercados” de Daniel Lacalle)

Ayer miércoles día 13 de marzo de 2013, tuve la oportunidad de asistir, junto con mi buen amigo Miguel Jaureguízar, al acto de presentación del libro “Nosotros, los Mercados” de Daniel Lacalle, que aprovecho para recomendar ya que ahora, que voy más o menos hacia la mitad de su lectura, puedo deciros que es un texto muy ameno y de ágil lectura, en el que el autor aprovecha tanto para relatar tanto sus experiencias en el mundillo de los hedge funds en el que trabaja, como para resumir los conceptos económicos que nos plantea con gran clarividencia semana a semana en su imprescindible blog en Cotizalia.

Era divertido ver a todo un colectivo de tuiteros en la presentación, con caras conocidas por doquier. Reconocibles por el avatar de Twitter o Facebook, claro. También gente con nombres y avatares impersonales pero que al tuitear que están en la presentación se prestan a una desvirtualización (como el caso de @Absolutexe). Comentaba yo con simpatía pero al tiempo en serio que si en otros tiempos uno vería a la gente que se conoce en un acto así intercambiando tarjetas de visita, ahora lo que se preguntaba era “¿y tú en Twitter cómo eres?” y lo que se intercambiaban eran follows.

Se veía por cierto mucha gente joven, lo que representa una esperanza desde la perspectiva de lo que ya comenté hace tiempo en aquel post “La separación de poderes, versión siglo XXI”, donde yo quería encontrar en las redes sociales a un cuarto poder que sirva de contrapeso y acicate para el establishment político y económico, que como denuncia Lacalle acaba resultando, tanto desde la derecha como desde la izquierda, en la misma dinámica de gasto, deuda, impuestos y represión financiera.

Tuve también ocasión de charlar un momento con una representante de Deusto, la editorial, que acompañaba a Daniel, y le pregunté por la relevancia desde el punto de vista de ventas que esperaban que tuviera la edición electrónica. Quería yo pensar que siendo Daniel Lacalle un autor conocido gracias a escribir un blog en un diario digital, sin contrapartida en papel, y particularmente popular gracias a su notoria presencia en redes sociales, el público objetivo de su libro sería significativamente relevante en cuanto al interés por la edición electrónica. Y sin embargo esta chica me decía que en realidad no esperaban que la versión e-book fuera a representar más de un 10% de las ventas totales en el mejor de los casos. De hecho me decía que la edición electrónica era importante desde el punto de vista de marketing porque los usuarios que la demandan tienen un perfil particularmente activo en redes sociales y se quejan de forma muy ruidosa si no existe ese formato desde el primer momento, pero que en realidad no es un colectivo significativo desde la perspectiva puramente de volumen de ventas. Curioso.

Y eso que yo le veo todas las ventajas del mundo a un libro electrónico, pero mayores incluso en el caso de un libro de no ficción. Porque todavía en el caso de una novela podemos hablar de un producto de consumo puntual. Lees y archivas, pero salvo contadas ocasiones no relees o consultas. Mientras que un libro de empresa, o economía, o divulgación científica, puede ser un texto que de repente te apetezca consultar o repasar. El formato electrónico te permite tenerlo siempre disponible allá donde estés, e incluso hacer búsquedas, revisar subrayados, tener marcadores, etc. Y encima con las ventajas multiplataforma de modelos como el Kindle de Amazon, donde desde cualquier dispositivo (smartphone, tablet, PC, el propio Kindle) puede acceder a descargar el contenido completo de tu catálogo histórico de compras, ese eventual aprovechamiento del libro en un momento posterior a su lectura inicial es máximo.

Y a pesar de eso, parece que todavía está muy incipiente el mercado del libro electrónico en nuestro país. Confío en que sea algo que vaya evolucionando rápidamente.  Sobre todo para que dé pie a algo de lo que se reía ayer Daniel Lacalle: la “burbuja de los libros de economía”. Ojalá hubiera cuantos más, mejor, y sobre todo que no se tratase de un exceso de oferta, sino en realidad de una creciente demanda. Porque la lectura es un camino indispensable para el conocimiento, sin lugar a dudas.

2 comentarios

  1. Muy interesante, as always, pero he de admitirte que yo lo pedí en papel. (Hace 3 meses ,por cierto, no entiendo por qué me llega más tarde que a las tiendas si lo reservé). Y no sabría explicarte por qué. Quizá por fetichismo y porque se convertirá en un libro que consultaré bastante, lo que, irracionalmente, me hace querer tenerlo en papel, tangible, para manosearlo y escribir en él. Yo he acabado relegando el kindle para libros que quiero leerme pero no quiero gastarme tanto dinero, y que, por lo tanto, no son aquellos que me hace mucha ilusión tener. Supongo que me iré acostumbrado a apreciar la posesión de cosas intangibles…

    1. Gracias por el comentario, Ricardo. Está claro que tú eres la norma y yo la excepción. Pero fíjate que aun teniendo ahora la edición en papel (dedicada por el propio Daniel), sigo leyendo la versión e-book, haciendo mis subrayados, leyendo a ratos en el Kindle, a ratos en el tablet y otros ratos en el móvil… En fin, cuestión de gustos🙂

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