Mi héroe

Seguro que os ha ocurrido muchas veces. De repente, con motivo de algún comentario de terceros, o un estímulo cualquiera, sale a la superficie un recuerdo largamente olvidado, y lo hace con tal nitidez y detalle que parece que estuvieras reviviendo una pequeña escena de tu pasado. A veces ocurre en las circunstancias más inesperadas, cuando no estás particularmente centrado, y te ayuda a reenfocar también el presente.

Algo así me pasó durante el funeral en memoria de mi padre, cuyo fallecimiento se produjo hace hoy media docena de años. Mi buen amigo Miguel Ángel Sotos tuvo el detalle de recordarme, durante esas breves palabras que uno intercambia en una situación de leve aturdimiento, que durante unos retiros espirituales que había organizado el colegio (fuimos a un centro docente jesuita, y muy orgullosos que estamos de ello, por cierto, al margen de la situación actual de nuestra fe o no-fe), uno de los ejercicios que nos encomendaron era el de pensar en una persona a la que considerábamos como un héroe y el por qué. Los diferentes compañeros hablaron de deportistas, personalidades, etc., y yo me descolgué diciendo que mi héroe era mi padre. De hecho, como rememoraba Miguel Ángel, fue un momento particularmente emotivo tanto para mí como para mis compañeros. Y es curioso que lo había olvidado completamente hasta ese momento. Me alegro de que fuera Sotos el que lo reflotase, ya que mi padre sentía un aprecio muy especial por él. Lo cierto es que mi padre siempre estuvo tan orgulloso como yo mismo de mis amigos.

Supongo que teniendo las edades que teníamos, en plena adolescencia, época rebelde por antonomasia, tiene su peculiaridad el que yo tuviera intacta la admiración por mi padre, pero no por una ingenua idealización, sino porque realmente estoy convencido de que era un hombre excepcional por su inteligencia, sencillez y humanidad. También estoy seguro de que mis compañeros, en el fondo, sentían algo parecido hacia sus padres, vista la reacción tan positiva que tuvieron, ya que no recuerdo ninguna burla ni comentario jocoso al respecto, sino todo lo contrario.

Los lectores habituales del blog ya sabéis, en cualquier caso, de mi gran aprecio y agradecimiento por todo lo que ha significado la figura de mi padre en mi vida, y de hecho le dediqué un merecido homenaje hace ya un año, así que poco más tengo que decir. Sólo que hoy por hoy me marco el ambicioso reto de conseguir que algún día mis peques puedan también considerarme un héroe en sus vidas, y por esos mismos motivos. Es una bonita cima a coronar.

4 comentarios

  1. Eres un crack. Period.

  2. Miguel Angel Sotos · · Responder

    Es curioso; ahora que tenemos ya mucha experiencia (aunque todavía somos unos jovenzuelos😉 se acumulan, sin saber muy bien el por qué, una serie de recuerdos, que permanecen en tu cabeza tan vivos ‘como si hubieran ocurrido ayer’. Ese momento que mencionas cuando hablábamos de nuestros héroes, y la respuesta que diste, es una de ellas. La verdad es que me sorprendió mucho.

    Un abrazo muy grande y sigue así.

    1. Muchas gracias y un fuerte abrazo, Miguel Ángel. Son esos pequeños detalles que remachan una amistad para siempre.

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