Eugenesia y aborto

Hoy he leído con estupor este artículo de Arcadi Espada cuya primera parte es una exaltación de la eugenesia, con un final francamente repugnante desde mi punto de vista. A continuación he leído la respuesta de @Tsevan_Rabtan, con la que estoy mucho más alineado. Y conste que yo también pensé en el nazismo al leer el artículo de Espada, aunque como reprocha un comentarista, también es quizá un poco exagerada la comparación.

Últimamente vengo pecando de exceso de prudencia a la hora de comentar cosas en el blog, para evitar por un lado opiniones en caliente poco razonadas –y luego en frío se me quitan las ganas de comentar ciertos temas–, y por otro lado para no caer en el vicio del todólogo, tratando temas que desconozco.

Yo de asuntos legales son un completo ignorante, pero como padre tengo una cierta experiencia, y en estos asuntos del aborto en caso de enfermedad o deformación del feto tengo una vivencia concreta ya que en una etapa inicial de uno de nuestros embarazos se estableció por parte de nuestro ginecólogo una probabilidad relativamente significativa de un síndrome de Down, con lo que sí puedo decir que he pasado por el tsunami de sentimientos que te provoca la mera idea de que sea posible que eso le ocurra a un hijo tuyo.

Me voy a mojar: en el tema del aborto yo tengo una objeción moral individual, influenciado también en gran medida por mi mujer, que es una gigante con valores de granito en este sentido. Ella no tuvo ni la más mínima duda de que habríamos tenido ese bebé aunque tuviera síndrome de Down o lo que fuera. No fue el caso, pero ella incluso se negó a hacerse la amniocentesis por el riesgo de aborto natural que ello significaba.

Ahora bien, una cosa es que nosotros no lo haríamos, y otra es que el Estado nos imponga una prohibición por la vía legal. Yo soy partidario de una ley de plazos y que el aborto dentro de un cierto tiempo sea legal. Eso sí, primando la información a los padres y el planteamiento de opciones alternativas, principalmente la dación en adopción, pues conozco varios casos de parejas que no han tenido la suerte de ser fértiles y que están deseando adoptar niños, con muchas dificultades para conseguirlo. Sería muy bueno poder apoyar a esas mujeres que quieren abortar para que tengan el bebé y le regalen a él la vida y a sus padres adoptivos un hijo muy deseado. Y desde luego me parece mucho mejor empleado un dinero en forma de ayuda para tener a ese bebé que ese mismo dinero para costear el aborto o para otros de esos miles de fines para los que se tira el dinero público entre asesores de chichinabo y obras grandilocuentes que no sirven para nada.

Hay algo que me entristece de todo este asunto y que se suele escuchar o leer al tocar este delicado debate, y es cuando se dice que permitir que nazcan estos bebés con enfermedades o deformaciones es condenarles a un “sufrimiento atroz” durante toda su vida. Habrá casos así, seguro, pero si alguno habéis tenido ocasión de hablar en primera persona con algún padre de un niño con síndrome de Down, os hablará de niños alegres, felices, que viven la vida con una gran inocencia y mucho amor hacia todo lo que les rodea, y que son un enorme ejemplo y fabulosa influiencia para sus hermanos y una permanente lección de humildad para todos los adultos que interactúan con ellos. Esos niños tienen efectivamente una serie de complicaciones de salud, pero viven la vida con dignidad y con una alegría que contrasta muy intensamente con la tristeza y desesperación con la que tantos adultos “sanos” viven la propia.

Así que no pongamos al sufrimiento del bebé no nato como excusa para explicar una decisión personal. No quiero entrar a discutir si es puro egoísmo de los padres, porque también sé ver otros argumentos que sí me parecen relevantes: la capacidad económica para sostener a una familia con necesidades mucho más complejas, la falta de recursos de otro tipo (por ejemplo, familiares de apoyo) para afrontar unas necesidades de dedicación mucho mayores por parte de niños con grave dependencia, o el sobre todo el hecho de que a lo mejor abortar hoy puede permitir dar más adelante la vida a otro o a otros bebés más.

Es un asunto suficientemente complejo y personal como para delegar en la moral individual de los padres dentro de los límites de un cierto sentido común (entiendo que hay bastante unanimidad en cuanto a que abortar con siete meses de gestación no sería admisible). Pero sin caer en justificaciones tan extremas como la de hacerle un favor al bebé  que no se deja nacer o a la sociedad a la que le ahorramos una carga.

7 comentarios

  1. Lo mejor que puedo decir de este artículo es que me ha hecho reflexionar sobre algunas cosas que he escrito y que ahora no escribiría. En cualquier caso, cuando yo hablaba de sufrimiento atroz (algo parecido he escrito en un comentario al texto de Tsevan Rabtan) no estaba hablando de síndrome de Down sino de anencefalías o espinas bífidas, por ejemplo, a las que sí que se les queda corto el calificativo de atroces.

    Pero estoy de acuerdo al 100% con el artículo. Ley de plazos y alternativas serias y valientes, como la de la adopción de niños cuyos padres deseen abortarlos. Es aberrante que haya españoles pagando miles de euros y perdiendo años de su vida para poder adoptar a una niña china cuando hay miles de mujeres abortando en España.

    Desde mi punto de vista, se podría incluso pagar a esas madres para que no abortaran, para que llevaran a término el embarazo y dieran al niño en adopción a una familia que sí lo deseara (previa renuncia a todo derecho legal presente y futuro sobre esa criatura, obviamente).

    El peligro de esta solución es que abres la puerta a que algunas mujeres se queden embarazadas solo para poder cobrar la cantidad estipulada por el estado a cambio de no abortar. Nada en cualquier caso que no pueda solucionar un poco de esa inventiva de la que suelen carecer nuestros políticos.

    1. Muchas gracias por el comentario, Cristian. Tu piropo inicial se agradece un montón. Estoy contigo en todo lo que dices. Un saludo.

  2. Malina · · Responder

    Estoy de acuerdo con todos los puntos del artículo y los del comentario que me precede. Personalmente estuve en la tesitura de no hacerme una amniocentésis similar a la cuentas. Pero todo desde el punto de visto de quien quiere ser madre. Por lo tanto creo que mis experiencias no entran dentro del debate, y en general soy partidaria del aborto.

  3. En parte estoy de acuerdo con tu punto de vista. He leído los dos artículos que citas y desde luego estoy con la postura que defiendes en relación a ellos.
    Dicho esto, hablas de la ley de plazos como más justa, y esgrimes argumentos como la coyuntura económica, o similares para defender esa postura. ¿Por qué un embrión de 2 semanas es “abortable” y otro de 20 no lo es? Lo que no entiendo de la ley de plazos y los que la defendéis es el hecho de que seáis capaces de determinar qué plazo es el idóneo para practicar un aborto.
    Está muy bien que se informe de las alternativas al aborto, y que se potencien vías alternativas, pero muchos no están dispuestos a “soportar” nueve meses de embarazo y cogen la vía rápida.
    ¿Es penar el aborto una imposición del estado? ¿No es más bien un medida que protege a lo más débil que es capaz de crear el ser humano? ¿Si creamos vida tenemos derecho a destruirla por el sólo hecho de que no ha transcurrido un tiempo lo suficientemente largo para que llegue a ser viable? Personalmente me parece injusto, independientemente de las circunstancias de la madre, de la familia o de las condiciones en que pueda nacer ese niño. Por eso estoy en contra del aborto. Únicamente en supuestos muy específicos donde la voluntad de la madre haya sido forzada o su vida corra peligro entiendo que caben debates.
    Pero en el resto de casos creo que una persona que es responsable de sus actos sexuales también debe ser responsable de las consecuencias de esos actos. Practicar el sexo es algo que puede tener la consecuencia de una vida, existen remedios no abortivos para evitarlo, y aún utilizándolos uno debe de ser consciente de que hay riesgo, menor pero existente, de concebir un hijo. ¿Por qué tratamos de eludir esa responsabilidad estableciendo un plazo? ¿Por qué no asumimos las consecuencias de nuestros actos en lugar de buscar una escapatoria desconsiderada?
    Salvo en ese punto, comparto todo lo demás que has dicho. Un abrazo!

  4. Nacho · · Responder

    Pues yo aquí lo tengo muy claro: “paso palabra”. Ni quiero ni puedo indicar que es lo que haría o que es lo que está mejor o peor. Llegado el caso ni yo mismo sabría que hacer, por tanto no tengo una opinión hecha y espero no tener que tenerla ni pensar en ello. Hay demasiadas variables, creencias, pensamientos y circunstancias que intervienen… La libertad individual es la que debe dictar lo más “razonable” en cada caso.

    1. Nacho ha explicado perfectamente lo que pienso sobre esto.
      Trabajo que me ahorra.

      1. Nacho · ·

        A proposito del tema, os dejo un enlace de UPyD al especto de su postura, que desde mi punto de vista parece claro y no mezcla ideologia: http://www.upyd.es/contenidos/secciones/430/Editorial/97832-El_aborto_visto_sin_sectarismo_ni_hipocresia

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