Lecciones que aprender del mundo tecnológico

Ya os contaba la semana pasada que antiguamente me entretenía leyendo sobre el mundo del motor y ahora mis lecturas más de ocio son sobre asuntos tecnológicos, sobre todo del mundillo de los gadgets en movilidad, smartphones, tabletas, etc.

Sin embargo, me ocurre que esta afición no es solamente valiosa como elemento de ocio sino que tiene un componente muy práctico para mi vida profesional. El mundo de la tecnología es tan brutalmente dinámico, con tendencias tan cambiantes, y éxitos más que efímeros, de visto y no visto, que para alguien como yo, que se dedica a la dirección de una empresa, pero afortunadamente en un sector mucho más estático y maduro, es una permanente lección de management, que recuerda que hay que estar siempre alerta y no dormirse en los laureles, ni tampoco tirar la toalla porque en un momento dado sea otro el que lleve la batuta del mercado.

He leído estos días unos artículos que se complementan entre sí y que ilustran muy bien ese valor como escaparate del mundo de la gestión empresarial que es el mercado tecnológico. Quería compartirlos con vosotros:

 

  • Este largo y apasionante texto sobre RIM/BlackBerry cuenta la historia de su decadencia desde dentro: “Inside the fall of BlackBerry: How the smartphone inventor failed to adapt“. Un relato de crisis de liderazgo, los problemas de gestiones bicéfalas, lo dañino de la indecisión en momentos de crisis y de cómo el miedo a perder el negocio actual hace que se pierda el tren del futuro. Particularmente revelador es haber abandonado el proyecto “SMS 2.0” cuando era viable para luego relanzarlo una vez que se ha perdido toda la ventaja inicial.

 

  • Claro que siempre podrán consolarse los pilotos de esa caída de la empresa canadiense con el enfoque de este “BlackBerry Never Had a Chance: Mobile Innovation Is Over” (vía Ignacio Gafo), donde el autor plantea que una vez que Apple creó un nuevo paradigma con el iPhone, los BlackBerry, que representaban al anterior paradigma, estaban sentenciados. Y explica que ahora mismo los smartphones han alcanzado su madurez desde el punto de vista de la innovación. Ya sólo caben mejoras incrementales (como explicaba acertadamente @javipas sobre el nuevo iPhone). Salvo que se produzca alguna novedad en el gran punto débil, el de la duración de la batería, cabe esperar poca cosa nueva de ese mercado. Por cierto, me encanta su último párrafo, que dice lo siguiente:

Cuanto menos tiempo pasemos recreándonos en nuestros brillantes nuevos aparatos, más tiempo tendremos para dedicarlos a cosas verdaderamente interesantes, útiles, importantes. Porque en el fondo, ¿qué es un móvil sino una herramienta? Seguro que puedes construir un martillo mejor -madera más resistente, metal más fuerte-, pero lo que lo hace más poderoso es cómo lo manejas.

  • Aunque como decía, el éxito es efímero en este mundillo. No coincido en sus apreciaciones sobre iOS 7, que a mí sí me gusta y me parece un restyling que hace parecer nuevo algo que tampoco me parece que haya cambiado tanto (han copiado de Android y Windows Phone algunos de sus puntos fuertes, de hecho, pero la base es la misma), si bien el mensaje que transmite el titular y explica al final del artículo es algo con lo que estoy muy de acuerdo: “iPhone 5S – Still the best, but no longer a leader” (vía Ángel Jiménez). Ciertamente, que a muchos nos parezca que Apple ha recogido los frutos de la innovación de otros es algo que da que pensar…
  • Eso sí, el artículo sobre estos temas que más me ha impresionado en las últimas semanas es la biografía de Marissa Mayer, ex-Google y actual CEO de Yahoo!, que publicó Business Insider hace cinco semanas. Extraordinaria narración donde por un lado asusta mucho ver la forma de ser casi robótica de esta mujer, pero por otro uno se da cuenta de que es lo que la hace tan exitosa en ese mercado donde todo se mueve a la velocidad de la luz. Tengo la ligera intuición de que el artículo está “patrocinado” por la propia Yahoo! porque pinta a su empresa como la compañía que va a atraer más talento ahora (con permiso de Google, Apple y Facebook, claro), pero a mí francamente me parece que ni vale la pena ser Marissa Mayer, ni menos aún ser uno de sus colaboradores. Es evidentemente una cuestión de ambición.

7 comentarios

  1. Las innovaciones son SIEMPRE incrementales. Lo que pasa es que, algunos incrementos hacen rebosar el vaso y se notan mucho más😛

    El iPhone original combinaba conexión inalámbrica (WiFi), buena batería y pantalla táctil sin stylus. Todo eso eran cosas que estaban muy recientes y que habían mejorado muchísimo. Hay que acordarse de los TabletPC, que eran “más o menos” un iPad. Las características básicas estaban ahí, pero cuando se pudo eliminar peso, mejorar la pantalla táctil y conectarse a Internet por WiFi, la experiencia se multiplica.

    ¿O no se acuerda nadie que el iPad era “un iPhone grande”? Una innovación incremental (un iPhone grande) se convierte en un producto novedoso y revolucionario porque toca la tecla adecuada. A la larga eso se termina apreciando (quizá demasiado, porque borra el recuerdo de las cosas anteriores)

    1. Gracias, Jaime. Tienes toda la razón, la verdad. Es un buen ejemplo de que tenemos memoria selectiva🙂

      1. Es que yo tenía una Palm Pilot, que era básicamente “un iPhone”. Con stylus, pantalla en blanco y negro y sin teléfono ni conexión a Internet, pero la idea ahí estaba. Se sincronizaba con el mail, podías leer PDFs, algún jueguecito…

        (Y antes que eso estaba la Newton, etc, etc😉

      2. Yo estuve a un tris de comprar un HP iPAQ, así que no te digo nada. Ya casi lo tenía olvidado…

  2. Hay algo que se repite en todas las organizaciones que triunfan: un líder. Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple), Larry Ellison (Oracle), Jeff Bezos (Amazon), etc.

    Y también hay algo que se repite en las que van a menos: pusilánimes al mando que se rodean de palmeros.

    De cualquier manera, desde el punto de vista tecnológico me parece realmente interesante el fenómeno de los “ROM cookers” que partiendo de un código base que libera Google (no es el momento ni el lugar de discutir acerca de lo “libre” que es), construyen “firmwares” mejores que los oficiales.

    Me parece interesante no solamente porque “aficionados” (en cuanto a que no reciben un salario por ello) lo hagan mejor que los profesionales, sino porque a través de foros y listas de distribución mucha más gente puede aportar (ideas, código, etc.) que en un departamento de una empresa: la barrera no es si pertenezco o no a una empresa, sino la capacidad de aportar al proyecto independientemente de si tengo dos carreras y un máster o soy autodidacta.

  3. Un placer leerle Sr Cunado. Celebro su vuelta al ruedo. Agradezco igualmente la referencia, pero para mi no es necesario un via en este tipo de articulos. Le dejo, que voy a leer a su admirada Meyer.

  4. […] que como nos recordaba nuestro amigo Jaime Buelta en su incisivo comentario al post tecnológico de la semana pasada, es muy difícil hablar de innovaciones disruptivas puras y duras, si estamos pensando en productos […]

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