El discurso “Don’t work. Be hated. Love Someone” de Adrian Tan, traducido

Iba yo conduciendo esta mañana al trabajo cuando de repente me ha venido a la cabeza un flash de un texto que leí hace algo más de un año a través de un tuit de @javipas, y que me gustó mucho. Recuerdo pensar entonces que sería interesante compartirlo en el blog. Y mira por dónde, ahora es el momento. Se trata de la transcripción de un discurso de graduación en el año 2008 por Adrian Tan, un abogado de Singapur que escribió siendo estudiante un libro de bastante éxito en su país de origen. Se pueden encontrar muchas copias del discurso en inglés en la web (por ejemplo, esta), pero no lo he visto traducido. Si domináis el inglés, por supuesto que recomiendo el original, pero si no, he aquí una traducción propia y con ciertas licencias en el ánimo de conservar más el espíritu que la literalidad del texto:

NO TRABAJES. SÉ ODIADO. AMA A ALGUIEN.

Quiero agradecer esta oportunidad de impartir este discurso. Es un honor y un privilegio para mí poder hablar durante diez minutos sin miedo de ser contradicho, difamado o sufrir represalias. Digo esto como singapurense y en especial como marido.

Mi esposa es una persona maravillosa y es perfecta en todos los sentidos menos en uno: es editora de una revista; su trabajo consiste en corregir a otra gente. Ha perfeccionado sus aptitudes durante un cuarto de siglo, principalmente en sus conversaciones conmigo.

Por otro lado, yo soy un abogado litigante. En esencia, paso el día haciendo ver a otras personas lo equivocadas que están. Me gano la vida llevando la contraria a los demás.

Y a pesar de todo, hay armonía en nuestro hogar matrimonial. Y eso es porque cuando una editora y un abogado discuten, siempre gana la mujer.

De modo que quiero empezar dando un consejo a los chicos que me escucháis: una vez que os hayáis ganado el corazón de vuestras chicas, no necesitáis salir victoriosos de cada discusión.

El matrimonio se considera uno de los hitos de la vida. Algunos estaréis ya casados; otros nunca lo estaréis; otros os casaréis en el futuro. Algunos de hecho disfrutaréis tanto la experiencia que os casaréis más de una vez; me parece muy bien.

El siguiente gran hito de vuestra vida está sucediendo hoy mismo: vuestra graduación. El fin de vuestra educación. Ya habéis terminado de aprender.

Seguramente os han contado esa gran mentira de que “la vida es un continuo aprendizaje”, y en consecuencia seguiréis estudiando y haciendo másters, posgrados, doctorados y demás. ¿Sabéis qué tipo de gente os viene con ese cuento? Los profesores. ¿No apreciáis un cierto conflicto de interés? Al fin y al cabo, ellos viven de la educación. ¿Qué harían sin vosotros? Necesitan que seáis clientes recurrentes.

La buena noticia es que están equivocados.

La mala noticia es que no necesitáis formaros más porque vuestra vida se ha terminado ya. Del todo. Os puede resultar chocante; al fin y al cabo, sois todavía adolescentes o veinteañeros. La gente os dirá que viviréis hasta cumplir 70, 80 o incluso 90 años. Es vuestra esperanza de vida.

Me encanta esa expresión: “esperanza de vida”. Comprendemos que es una media estadística de la duración de la vida de un conjunto de personas. Pero yo vengo aquí a hablar de un concepto mucho más importante: qué esperáis de vuestra vida.

(…)

Aquí estáis vosotros, veinteañeros, pensando que tendréis por lo menos otros cuarenta años más que vivir. Cuatro décadas largas en las que prosperar.

Malas noticias: leed los periódicos. Continuamente se muere gente con 50, 40, 30 años. Incluso justo después de terminar su graduación. Les decepcionaría mucho no haber alcanzado la edad de su esperanza de vida.

Así que esto es lo que vengo a deciros: ¡olvidaos de vuestra esperanza de vida! Al fin y al cabo, es un promedio. Y vosotros NUNCA querréis ser personas promedio.

Revisad vuestras expectativas. Seguramente aspiráis a trabajar, enamoraros, casaros y formar una familia. Como recién graduados, se os dice que podéis aspirar a conseguir un trabajo con una cierta remuneración, con unos ciertos horarios, y unas ciertas responsabilidades.

Eso es lo que se espera de vosotros. Y si vosotros asumís esas expectativas como propias, habréis malgastado vuestra vida. Os habréis marcado unos límites. Viviréis dentro de unas fronteras que otros han establecido para personas del promedio, corrientes. No tengo nada contra la gente corriente. Pero nadie debería aspirar a ser uno más. Y no necesitas años de formación para prepararte a ser uno más.

LA VIDA ES COMPLICADA

Tenéis que prepararos para vivir un lío permanente. La vida es así. No tienes derecho a esperar nada concreto de ella. La vida no es justa. Lo bueno no compensa lo malo al final. La vida pasa, y no la controlas. Cada día, cada hora, cada momento, te pasarán cosas buenas y malas. Vuestro título recién conseguido es una armadura muy endeble contra el destino.

No déis nada por supuesto. Borrad vuestras expectativas. Simplemente, VIVID. Vuestra vida termina ahora. En este mismo instante, habéis crecido todo lo altos que vais a crecer, estáis en vuestro mejor momento físico, y seguramente nunca seréis más guapos que ahora. No hay nada mejor que esto. Desde ahora, todo irá cuesta abajo. O cuesta arriba. Nadie lo sabe.

¿Qué quiere decir esto en la práctica? Que es bueno que se haya terminado vuestra vida. Porque eso quiere decir que sois libres. Permitidme deciros todas las cosas maravillosas que podéis hacer ahora que sois libres.

RESISTID LA TENTACIÓN DE TENER UN TRABAJO. EN VEZ DE ESO, JUGAD.

Esto es lo más importante: no trabajéis. Trabajo es todo aquello que uno hace por obligación. Por su propia naturaleza, no es lo que queréis hacer.

Trabajar mata. Los japoneses tienen un término, Karoshi, que significa morir por exceso de trabajo. Esa es la forma más drástica en la que trabajar te mata. Pero también te puede matar de forma más sutil. Si trabajas, día a día, poco a poco, se va limando vuestro espíritu, desintegrándose hasta que desaparece. Una roca que se ha desmenuzado en arena y polvo.

Se suele pensar erróneamente que es necesario trabajar. Conoceréis a gente desempeñando trabajos miserables. Os dirán que se están “ganando la vida”. De eso nada. Se están muriendo, malgastando sus efímeras vidas haciendo cosas que les son irrelevantes, en el mejor de los casos, o dañinas, en el peor.

Os dirán que el trabajo ennoblece, que te dignifica. El trabajo os hará libres. Ese eslógan “Arbeit macht frei” presidía la entrada a varios campos de concentración nazi. Es una tomadura de pelo.

No perdáis lo mejor de vuestras vidas haciendo algo que odiáis para poder pasar la pequeña parte restante de vuestra vida en una relativa comodidad. Quizá nunca consigáis ese fin de todas formas.

Resistid la tentación de encontrar un trabajo. En vez de eso, jugad. Buscad algo que os gusta hacer. Y hacedlo, una y otra vez. Acabaréis siendo buenos en ello por dos razones: porque os gusta, y por pura práctica. Esto último tendrá un valor por sí mismo.

Me encanta discutir y me encanta el lenguaje, así que me convertí en un abogado litigante. Lo disfruto e incluso lo haría gratis. Si no estuviera haciendo esto, estaría trabajando en algo parecido que implicara escribir sobre ficción, como por ejemplo periodista deportivo.

Entonces, ¿qué debéis hacer? Buscad vuestro nicho personal. No creo que tengáis que esforzaros mucho para encontrarlo. A estas alturas de vuestras vidas, ya tendréis una buena idea de que es lo que os gusta hacer. De hecho, voy a ir más allá y diré que lo ideal sería que no fuerais capaces de dejar de hacer aquello que os apasiona. A día de hoy ya conoceréis vuestras obsesiones. Si os gusta presumir de lo mucho que sabéis y haceros los superiores, deberíais dedicaros a ser profesores.

Buscad aquella actividad que os llena de energía, os consume, se convierte en una obsesión. Cada día deberíais amanecer con un entusiasmo sin fin. Si no es así, estáis trabajando.

Muchos de vosotros os dedicaréis al mundo de la comunicación. Tengo un segundo mensaje para vosotros: sed cautelosos con la verdad. No os estoy pidiendo que la digáis o la escribáis, porque hay veces que es peligroso o imposible hacerlo. La verdad tiene el poder de ofender y herir, y descubriréis que cuanto más cercanos os sentís a otras personas, más cuidado tendréis que tener para maquillar o incluso esconder la verdad. A veces la virtud está en ser elusivo. Hay que ser habilidoso para ello. Cualquier niño puede soltar la verdad, sin pensar en sus consecuencias. Hay que tener mucha madurez para saber callarla.

Para ser cauteloso con la verdad, primero debes conocerla. Eso exige mucha franqueza con uno mismo. No te engañes.

SED ODIADOS.

Os he dicho que vuestra vida se ha terminado, que no debéis trabajar, y que deberíais cuidaros de decir la verdad. Ahora os digo esto: sed odiados.

No es tan fácil como parece. ¿Conocéis a alguien que os odie? Ahora bien, toda persona que ha hecho alguna contribución clave para la humanidad ha sido objeto de odio, no sólo por una persona, sino por muchos. Ese odio ha sido tan potente que ha provocado que muchas de esas grandes personalidades hayan sido despreciadas, maltratadas, asesinadas, e incluso crucificadas.

No hay que ser malvado para ser odiado. De hecho, a menudo el odio llega como resultado de ser fiel a las propias convicciones. Es mucho más fácil ser querido; se trata únicamente de ser acomodaticio y no tener convicciones firmes. Tiendes a gravitar hacia el centro y te instalas cómodamente en el promedio. Ese no debe ser vuestro papel. Hay demasiada gente mala suelta por el mundo, y si no les estáis molestando, entonces vosotros mismos seréis malos. La popularidad es una señal inequívoca de que algo estáis haciendo mal.

AMAD A OTRO SER HUMANO.

Esta es la otra cara de la moneda: enamoraos.

Observad que no digo “sed amados”. Eso es más comprometido. Si uno cambia su aspecto físico, personalidad y valores, puede conseguir que otros le quieran.

En su lugar, os exhorto a amar a otro ser humano. Os parecerá raro que yo os diga esto. Quizá esperéis que el amor surja espontáneamente, sin buscarlo. Esto es una falacia. La sociedad moderna es contraria al amor. Tenemos puesto un microscopio para magnificar los defectos y errores de los demás. Es mucho más fácil encontrar motivos para no querer, que para querer. Basta un motivo para rechazar a alguien. Amar, por contra, exige una aceptación completa. Es un trabajo arduo. De hecho, es el único trabajo que creo que valga la pena.

Amar a otra persona es muy beneficioso. Es admiración, aprendizaje, atracción, y algo que, en nuestra búsqueda de una palabra que lo exprese mejor, llamamos felicidad. Querer a otro nos inspira a ser mejores en todos los sentidos. Descubrimos lo insignificantes que son las cosas materiales. Nos regocijamos de ser humanos. Amar es alimento para el alma.

Querer es por tanto muy importante, y es fundamental encontrar a la persona adecuada a la que amar. Por mucho que la cultura popular nos diga lo contrario, el amor no sucede de forma inesperada, en forma de flechazo, en mitad de una pista de baile abarrotada. Crece lentamente, hundiendo sus raíces en primer lugar, y brotando y floreciendo después. No es una hierba que se agita sino un árbol que aguanta firme una tormenta.

Descubriréis que cuando tienes alguien a quien amar a tu lado, su rostro importa menos que su cerebro, y su cuerpo importa menos que su corazón.

También descubriréis que tampoco es una tragedia que vuestro amor no sea correspondido. No amáis para que os amen de vuelta. Su valor está en que os inspira.

Por último, descubriréis que no hay medias tintas cuando se trata de amar a alguien. Si amas a alguien, lo haces con cada célula de tu cuerpo, completa y plenamente, sin reservas ni remordimientos. Te consume y renaces, para mejor.

No trabajéis. Cuidaos de decir la verdad. Sed odiados. Amad a alguien.

17 comentarios

  1. Sólo puedo decir: guau.

  2. Me ha dejado impresionado.

  3. Un discurso que gusta al principio porque impacta al negar todas tus creencias. Pero al final todo es mentira:

    – tienes que trabajar si o si, igual que él. Y seguro que hará cosas en su trabajo que no le guste osea que no me diga que para él es “jugar”

    – lo normal es intentar decir la verdad, porque si no tarde o temprano serás tildado de falso, dos caras o cobarde.

    – ser odiado como objetivo, vaya chorrada más grande. si lo intentas lo mas seguro es que más que odiado te tilden de gilipollas o imbécil. A no ser que llegues a ser un verdadero asesino.

    – ama a otro ser humando. Uff, aquí se ha lucido con la novedad. Creo que nadie nos lo había dicho anteriormente.

    Lo dicho. Yo oigo a un tio como este y se que estoy tratanto con vendehumos, venda lo que quiera venderme luego no se lo compro.

    please: abstenerse de decirme que no he comprendido bien todos los matices de el discurso de este pavo.

    1. Alborozo · · Responder

      Me resulta interesantísima tu respuesta, iwre0, por lo crítica que resulta con el discurso, lo que denota que tienes algo más detrás de lo que dices en el comentario. La maravilla de la variedad entre los seres humanos es que pueden ofrecer diferentes puntos de vista, lo que permite tener una visión más global, más completa.

      Puede ser que no seas su público objetivo, y tal vez por ello te transmite poco nuevo, o consideras que son unos consejos inútiles (mentiras).

      Personalmente sí que soy “publico objetivo” de este discurso, pues ofrece consejos que me gustaría transmitir a mi hijo, como que no sea un simple mercenario, sino que disfrute de su trabajo. Que juegue todo lo que pueda”, pues incluso en los juegos a veces nos toca hacer papeles que no nos gustan, como el de ser el perseguidor al que desafían los demás: es el conjunto del juego lo que nos divierte🙂.

      Que tenga cuidado con las verdades, pues no le invitaré a mentir jamás, si bien sí lo haré a modular cómo maneja la información: si va a decir una verdad sólo para perjudicar o dañar a alguien, le rogaré que piense dos veces si es necesario que diga esa “verdad”, y que se pregunte “para qué quiere decirla, ¿qué le aporta a él o al Mundo?” “¿Es el momento oportuno para decir esa verdad, o es la manera de decirla la más apropiada”?.

      Sobre ser odiado, trataría de explicarle que no debemos buscar como fin principal “ser odiado” (no es conducir nuestros actos hacia que nos odien), sino que, A VECES, como consecuencia de nuestros actos, de una vida coherente, otras personas envidian nuestro brillo, y eso les genera un malestar interior; proyectan su propia incapacidad en aquellos que brillan con luz propia, y, consideran que esas personas que brillan les estorban, por cualquier motivo (podría decirse que “las odian”). El odio es un sentimiento de otros que no debería condicionar nuestra forma de actuar auténtica, aquella que es conforme a nuestra naturaleza. Si no atendemos a nuestra naturaleza, nos traicionamos a nosotros mismos, y bloqueamos nuestro camino hacia la felicidad.

      Que amemos a alguien. Es un mensaje ciertamente muy repetido, y creo no por ello agotado. Recordar la relevancia que tiene el amar a otra persona, todo lo que ello nos aporta, la energía que nos transmite, cómo nos inspira, es algo que puede ser oportuno en cualquier contexto. Posiblemente la capacidad de amar sea la mejor capacidad de la que disponemos. Nos permite ganar muchos terrenos y batallas que de otro modo se perderían. Y que subrayen la fuerza del Amor frente a la fuerza del “Poder” o del “Dinero” en un discurso de graduación puede hacer reflexionar a los jóvenes. En el mundo empresarial parece que el Amor ha de quedar en un último plano (no se pueden tomar decisiones con el “corazón”, sino con la “cabeza”). Es la eficacia, el poder, el cumplimiento de objetivos, el dinero (especialmente este) lo que suele primar en las tomas de decisiones. Tal vez recordárselo a unos recién graduados les puede ayudar a “colocar prioridades”, a encontrar un cierto equilibrio.

      Te he contado porqué me gusta el planteamiento que Adrian Tan les hace de la vida a los recién graduados, incluso aunque pueda considerarse de un planteamiento idealista. Nos mueven los ideales, las ilusiones. Sin ellos nos quedamos parados.

      Expuesta mi opinión, lo que me resultaría enriquecedor es que ahora me dijeses tú qué les hubieras dicho. ¿qué mensaje te hubiera gustado a ti oir en tu graduación porque consideras que son consejos realmente útiles? ¿Qué consejo crees que te hubiera servido, ahora que ya estás dentro del mundo laboral?

      Del mismo modo que “compro” las ideas de Adrian Tan, es muy posible que ideas tuyas me resulten útiles para explicar a mi hijo cómo hacer frente a su andadura, que al final acompañarle en su camino a la felicidad es uno de los proyectos que más me importan en esta vida. Posiblemente tus vivencias me ayuden a enriquecer lo leido, a profundizar.

      Te agradeceré que, si tienes tiempo, lo reflexiones, y que si llegas a alguna conclusión al respecto, lo escribas y compartas con nosotros. “¿Qué mensaje enviarías tú a unos recién graduados?”.

      Muchas gracias, iwr0

      Un saludo,

      Alborozo

  4. se me olvidaba. Esta frase es la que más me impacto:
    “Desde ahora, todo irá cuesta abajo. O cuesta arriba. Nadie lo sabe.”

    menudo tipo, ¡qué salao!

  5. Si Adrian Tan leyera los comentarios precedentes, seguro que se sentiría orgulloso de haber despertado reacciones en ambos sentidos. Nada peor que la indiferencia.
    Algún apunte aprovechando los comentarios de @iwre0:
    – hasta donde yo sé, este señor no es el típico coach que vive de vender libros de autoayuda o similares. Supongo que le invitaron porque era conocido por haber escrito un libro popular y ante el encargo de impartir un discurso de graduación ha intentado inspirar a los chavales, y creo que lo ha hecho muy bien. Invita a rebelarse contra el conformismo y el derrotismo.
    – aunque no todo el mundo tiene la oportunidad de elegir su trabajo, sí que es verdad que es fundamental luchar por dedicarse a algo que te apasiona y al mismo tiempo se te da bien, porque tienes muchas más posibilidades de destacar profesionalmente en estas condiciones. Es lo que contaba en mi post https://danielcunado.wordpress.com/2012/04/27/el-elemento-de-ken-robinson-la-trascendencia-de-descubrir-tu-pasion/
    – lo de hacerse odiar me parece fundamental: no tener miedo a caerle mal a otras personas. Si quieres caer bien a todos, te terminas moviendo en ese conformismo y ese término medio que no desarrolla al máximo tu potencial
    – lo de la verdad (también todo lo anterior) habría que ponerlo en el contexto de la cultura oriental. El amigo Folks lo sabría explicar mucho mejor que yo.
    – y la parte del amor a mí me encanta por su enfoque. Será porque es algo que yo vivo todos los días con mi mujer y mis hijas.
    En cualquier caso gracias por los comentarios, incluso los negativos. Aunque eso sí, con respeto. Algún calificativo bordea el límite de lo admisible, y tendré que moderar algún comentario si esto sube de tono.

  6. Folks · · Responder

    Yo sigo diciendo que lo de nunca decir la verdad es muy de confucianismo versión Singapur. Asia es asín. Allí no te tachan de falso, allí ser falso y no “perder cara” son lo más importante. Si siempre dices la verdad, o si la dices de manera habitual, en Asia tu vida social va a durar exactamente lo que tarde la gente en disculparse por tener algo muy urgente que hacer para no volver a cogerte el teléfono.
    Ítem más: Decir la verdad siendo un periodista en Singapur puede costarte unos cuantos latigazos, ir a la cárcel o similares. Lo mismo en China y en media Asia.

    1. Alborozo · · Responder

      Folks, ¿y cómo se debe tratar a un asiático para poder decir la verdad? ¿cómo funciona? ¿Por qué decir la verdad acaba con tu via social?
      gracias
      Alborozo

    1. Fantásticos enlaces, Folks. ¡Muchas gracias!

    2. Alborozo · · Responder

      Gracias, Folks.
      Alborozo

  7. […] lo envió como complemento a mi anterior entrada en el blog y en particular a cuando Adrian Tan decía eso de “no trabajes; juega“. El vídeo tiene […]

  8. Mi aportación.

    No trabajéis.

    En lo que nos rodea hay una fuerte tendencia al conformismo. De que no merece la pena luchar por trabajar en lo que a uno le gusta, o no existe, o no es para tanto. Me recuerda al mensaje que se repite el fumador que ha perdido la esperanza: “igual moriremos todos tarde o temprano, da igual lo que hagas”.
    Me alegro de que recientemente, cierto sector en la psicología se esté preocupando por la búsqueda de la virtud y coincida con Aristóteles en sus planteamientos. Un clásico bastante olvidado.
    El pesimista tiende al conformismo, aspira a un sueldo a fin de mes. Otros, un poco más optimistas, entre los que me encuentro yo, coincidimos con Aristóteles en que la felicidad no consiste en la ausencia de problemas.

    Cuidaos de decir la verdad.
    Quiere decir que ser buena persona =/= decir la verdad todo el tiempo. Tener la madurez de saber retener tus pensamientos y saber guardar silencio en ciertos momentos donde decir la verdad no es una decisión beneficiosa para ninguno de los participantes.

    Sed odiados.
    Se refiere a tener el coraje y el valor de hacer lo que quieres hacer, de llevar el tipo de vida que quieras llevar, aun suponiendo que a nadie a tu alrededor le guste. Ir contracorriente con todas las consecuencias que pueda tener: soledad, pocos amigos, enemistades, no caerle bien a todo el mundo,..

    Amad a alguien.
    En vez de adoptar una actitud pasiva con respecto al amor, el autor nos anima a que seamos conscientes del potencial que tiene y actuemos al respecto.
    “You may expect it to happen naturally, without deliberation. That is false. ”
    Ciertamente es muy fácil hablar de que el amor es bueno y de sus beneficios, pero no está hablando de eso. Está hablando de tomar un rol activo, y para ello, primero uno tiene que practicar la aceptación de uno mismo.
    “Love requires complete acceptance. It is hard work – the only kind of work that I find palatable.”

    Y una vez nos hemos aceptado, podremos ser capaces de practicar la empatía y de llevar una vida de compasión.
    “You will also find that it is no great tragedy if your love is not reciprocated. You are not doing it to be loved back. Its value is to inspire you.”

    Finalmente, tener otro punto de vista es igualmente respetable.

    Ciertamente hay muchos vende-humos por ahí y eso juega en contra de aquellos que de verdad quieran lanzar un mensaje importante. Creo que está en cada de nosotros, aprender a distinguir cual es y cual no, seguramente, después de algunas malas experiencias. Y puede que, quien sabe, incluso hasta el vende-humos nos enseñe algo que no esperábamos …

    Saludos

    1. Fabulosa tu interpretación, Eva. Chapó.

  9. Bueno, por dejar un comentario referente a los comentarios (meta-comentario, yiha!), la diferencia entre la autoayuda y el discurso motivante suele ser finísima. Tanto, que puede depender mucho de a quién va dirigido y si lo ha oído antes… O si coincide con su cultura…
    Casi tiene más que ver con cómo se dice que con el qué… Alguien te puede decir “lo importante en esta vida es ser feliz” y puede ser una chorrada como un templo o algo que te haga salir de la charla con ganas de cambiar tu vida…
    Pero, ya digo, suele haber una fina bastante línea…

    1. Como siempre, Jaime, un apunte muy acertado y pertinente. Tienes toda la razón.

  10. […] que, cerrando la trilogía de las entradas anteriores sobre el discurso de Adrian Tan y el vídeo ¿Bailamos?, donde hablábamos de cambiar de enfoque vital y aprender a aprovechar la […]

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