La innovación está sobrevalorada, pero tampoco se valora lo suficiente

Más de una vez me he quejado del uso y abuso que se hace del término “emprendedor” y sus variaciones, pero estaba ahora pensando que seguramente está más manoseado el término “innovación”, que se ha convertido en una suerte de “santo grial”, de fórmula mágica para salir de la crisis. Juan Sobejano ha publicado en Sintetia recientemente algunas reflexiones interesantes sobre qué es innovación y qué no lo es tanto: “La lógica de la innovación” (13/07/13) y “Diferentes tipos de innovación ¿Es oro todo lo que reluce?” (hoy mismo). En esencia, distingue innovación disruptiva (lo que normalmente tenemos en mente a priori al hablar de innovación) de innovación incremental (que es más bien una mejora). Os recomiendo la lectura de ambos textos.

Claro que como nos recordaba nuestro amigo Jaime Buelta en su incisivo comentario al post tecnológico de la semana pasada, es muy difícil hablar de innovaciones disruptivas puras y duras, si estamos pensando en productos o soluciones que al mismo tiempo sean completamente nuevos y que hayan puesto patas arriba el mercado. Incluso el primer iPhone, que es un típico ejemplo para muchos de innovación disruptiva (ver por ejemplo aquí por Carlos Domingo, presidente y director de Telefónica I+D y autor de un exitoso libro sobre innovación), no deja de ser más que el perfeccionamiento y la conjunción armónica de innovaciones previamente lanzadas por otros al mercado. Como resaltaba @javipas en su post “…llegar antes cada vez es menos importante” sobre el smartwatch de Samsung, citando ese apasionante perfil “El Steve Jobs que nadie conoció” en la revista Rolling Stone de hace un par de años, el éxito del ya mítico genio impulsor del iPhone no estaba en llegar el primero, sino en hacer las cosas mejor que nadie. Y si no que se lo digan a Bill Gates hablando de tablets.

Lo comentaba con gran acierto José M. Guardia en su blog hace un par de días:

Recuerdo perfectamente lo que decía un profesor de marketing que tuve hace años: se tiene éxito cuando se da o bien una manera nueva de hacer algo viejo o bien cuando se usa un medio viejo para hacer algo nuevo. Pero se fracasa si se se pretende hacer las dos cosas nuevas a la vez (hacer algo nuevo con un medio nuevo), porque entonces la gente se pierde.

De ahí que titule que la innovación está sobrevalorada. De hecho me resulta divertido que si uno busca la definición de la RAE del término innovación, se remite como primera acepción a innovar, que se define como “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Vamos, que como me gusta decir, la rueda lleva inventada muchos años. Lo que se hace es transformar lo existente y evolucionarlo.

Ahora bien, dicho lo anterior, tampoco hay que caer en el error de minusvalorar la ingente cantidad de trabajo, inversión económica, en recursos humanos y en ilusión que dedican algunas empresas en dar esos saltos más o menos radicales en la mejora de los productos o servicios disponibles en el mercado. El usuario tiene en general una actitud pasiva, y sentados desde el sofá de casa es muy fácil criticar la ausencia de innovación de algunas empresas, o la lentitud de respuesta de otras ante los movimientos de su competencia. Como si todo esto fuera tan fácil. Como si los nuevos productos se desarrollasen en un par de fines de semana.

Últimamente se ha repartido mucha leña a Apple, especialmente después de la desaparición de Tim Cook (ya lo imaginé cuando me preguntaba en los inicios del blog si el éxito de Apple era sostenible, y no es que fuera pitoniso, sino que se veía venir). “Apple ya no innova” afirma un antiguo colaborador de Steve Jobs, que acusa a los actuales gerentes de la firma de Cupertino de sólo preocuparse de refinar lo ya inventado e incrementar los beneficios. No hace falta que ponga más ejemplos de críticas a la falta de sorpresas propuestas por el “después de” Steve Jobs. Yo mismo creí ver un punto de inflexión el año pasado al llegar a la conclusión de que por primera vez no estaba claro que el recién lanzado iPhone 5 fuera el mejor móvil inteligente del mercado. Se puede incluso plantear esta crítica no en tono negativo sino como algo inevitable y producto de la madurez del concepto smartphone, como hacía el New Yorker en “The Wonderfully Mundane New iPhone“, donde habla de un producto aburrido de tan perfeccionado e integrado en nuestro día a día que está.

Sin embargo, Jay Yarow hacía hace breves días un intenso alegato en defensa de Apple en Business Insider, recordando lo difícil que es desarrollar nuevos productos partiendo desde cero, y haciendo ver que toda esta crítica a Apple es por la permanente ansia del público por recibir nuevos productos que nos cautiven y enamoren tanto como hicieron los iPod, iPhone y iPad en el pasado, que despertaron una pasión casi inigualable en los últimos tiempos, y que han afectado profundamente a nuestra vida cotidiana. Y para apoyar este argumento, remite a un extenso y magnífico artículo en el New York Times, titulado And Then Steve Said, ‘Let There Be an iPhone’Me faltan palabras para alabar este formidable texto. Os recomiendo que lo leáis, y estoy seguro de que una vez que lo hayáis hecho, estaréis de acuerdo conmigo: no se valora suficientemente lo que representa la innovación. O la mejora. Lo mismo me da cómo le queramos llamar.

3 comentarios

  1. El problema es que la innovación no se entiende bien.

    La innovación es un proceso, y es una herramienta. No es un fin en sí mismo, sino que debe estar asociada a una mejora palpable del producto (menos precio, más funcionalidades, etc, etc). Si no, es totalmente inútil. Podemos recordar lo que le pasó a Coca Cola en su momento, por “innovar” en su fórmula en los 80. Que no le gustaba a la gente.
    Ahora, hay otras áreas en las que innovar para un refresco. Usar latas de aluminio, la logística, procesos de fabricación más baratos, etc.

    Apple (o Samsung, o Microsoft) no es lo que es porque innova. Es lo que es porque hace buenos productos. Y para hacer buenos productos, necesita un proceso de mejora continua que es lo que es la innovación. Innovación no es revolución y empezar desde cero constantemente, sino estar atento a cada detalle que pueda ser mejorado y probar cosas nuevas.

    Por ejemplo (y por salir de los ordenadores / móviles). Hablemos de coches. Un 600 de hace 40 años se parece mucho a un BMW salido de fábrica ayer. Un motor, mismo número de puertas, cuatro ruedas, ventanillas, volante, marchas, etc. Ahora, hay muchísimos pequeños cambios que hace que un coche moderno sea mucho más seguro, consuma menos, se estropee menos, sea más cómodo de usar, etc, etc. Ahora, cambiar el volante igual no es la manera de mejorar el producto.
    A veces en tecnología nos ponemos en modo “¡esto es lo mismo que el año pasado! ¡Queremos más cambios!” Yo trabajo en esto y en un sector que podemos decir es punta de lanza de “la innovación” (videojuegos). Día a día y año a año no te creas que veo una gran diferencia de lo que hacemos o cómo trabajamos. Ahora, pienso con un poquito de perspectiva y veo lo mucho que hace un servidor ahora comparado hace 5 años. Lo mucho más sencillo que es configurarlo. Más estable. Las herramientas que hay para que el código sea más limpio y haga más con menos… Son todo pequeños detalles que se van sumando y sumando, hasta que un día sale algo que te deja con la boca abierta. Pero eso no sale de la nada. Hablé un poco de estos momentos “guau” en un post (http://wrongsideofmemphis.com/2013/06/17/these-are-the-times-of-miracle-and-wonder/)

    En resumen, que me enrollo como las persianas. La mayoría de la gente no entiende cómo funciona la innovación, de cara a cómo trabajar y, por tanto, cómo se refleja en mejores productos. Es, básicamente, estar constantemente analizando críticamente lo que se hace e intentando mejorarlo. Esto incluye muchas metidas de pata (punto por lo que hay empresas/gente que no lo acepta, quieren los resultados, no el proceso)
    Entonces, como Rovio, la compañía que hizo Angry Birds después de 51 juegos fallidos, salen los éxitos de la noche a la mañana que tardan años (http://www.wired.co.uk/magazine/archive/2011/04/features/how-rovio-made-angry-birds-a-winner?page=all)

  2. Gracias Daniel y Jaime por las reflexiones y bibliografía. La semana que viene me toca dar una charla en Corea sobre innovación tecnológica, y os robaré algunas de las ideas. Que meteré en un pequeño modelo que dice que la Innovación tiene que partir del Customer Centricity. Saludos.

    1. Encantado, Nacho. Dentro de un rato te paso la factura por mail😉

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